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GASTROCRONICAS

La Plaza de Abastos de Mula alcanza el lleno total con la apertura del gastrobar Desbarra

El histórico mercado muleño, en pie desde 1948, culmina su proceso de revitalización al completar el cien por cien de la ocupación de sus locales tras una profunda remodelación impulsada por el Consistorio


 

El mercado cubierto de Mula ha logrado llenar la totalidad de sus locales comerciales tras la puesta en marcha de Desbarra, un establecimiento de restauración que se suma a la oferta de la Plaza de Abastos y que supone el último eslabón de un proceso de regeneración impulsado por el Consistorio muleño. Representantes del equipo de gobierno municipal acudieron a la apertura oficial del negocio, celebrada en la jornada del pasado martes.

Con esta incorporación, el recinto —cuya construcción se remonta a finales de la década de 1940— alcanza por primera vez en su etapa reciente la plena ocupación de cada uno de sus espacios disponibles, un hito que las autoridades locales interpretan como síntoma del dinamismo económico que atraviesa el casco urbano.

Un gastrobar en sintonía con la tendencia del tapeo en mercados

Desbarra se enmarca en la corriente, cada vez más extendida en ciudades y pueblos de toda España, de convertir los mercados de abastos en destinos gastronómicos. Su propuesta se articula en torno a una barra de estilo contemporáneo pensada para el consumo informal: el aperitivo de mediodía, el picoteo vespertino y el tardeo constituyen los ejes de una carta dirigida tanto a la clientela habitual del municipio como a quienes se acercan a Mula en busca de experiencias culinarias con carácter.







El local operará cuatro días a la semana, concretamente de jueves a domingo, y amplía de forma significativa el abanico hostelero que ya ofrecía el edificio municipal.

Inversión pública y renovación estructural como palancas del cambio

Fuentes del Ayuntamiento han subrayado que la llegada de Desbarra no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de un plan de modernización que ha incluido actuaciones de calado en el inmueble: reformas estructurales, renovación de las instalaciones eléctricas y dotación de un sistema de climatización. El objetivo último de estas intervenciones ha sido adaptar un edificio con más de siete décadas de antigüedad a las exigencias actuales de confort y funcionalidad, al tiempo que se creaban condiciones atractivas para la implantación de nuevos negocios.

Desde el consistorio se ha elogiado, asimismo, el espíritu emprendedor de quienes optan por Mula como escenario para desarrollar sus iniciativas empresariales, en particular cuando estas se arraigan en espacios públicos que forman parte de la memoria colectiva y del tejido comercial de la localidad.

Reconocimiento institucional y respaldo al emprendimiento local

Alicia Zapata, edil responsable del área de Comercio, expresó públicamente sus deseos de éxito para los promotores de Desbarra y agradeció la confianza que estos han depositado en la Plaza de Abastos al elegir dicho enclave para materializar su proyecto. Sus palabras reflejan la voluntad del gobierno municipal de acompañar y visibilizar cada nueva iniciativa que contribuya a la vitalidad económica del centro de la ciudad.

De mercado tradicional a punto de encuentro social: ocho décadas de evolución

La historia del edificio está estrechamente ligada a la modernización del comercio alimentario en Mula. Las obras del mercado cubierto dieron comienzo en mayo de 1947 sobre una superficie de 1.710 metros cuadrados, con una fachada rematada en teja árabe que le confirió desde el principio una identidad arquitectónica reconocible. Tras su entrega en octubre de 1948, el recinto abrió al público en diciembre de ese mismo año, aglutinando en un único espacio a los vendedores de alimentación que hasta entonces operaban de forma dispersa.

A lo largo de las décadas siguientes, el inmueble fue objeto de sucesivas adaptaciones: el techado definitivo de los puestos centrales llegó en 1952 y, en tiempos más recientes, se sucedieron las intervenciones de actualización estructural y energética. El resultado es un espacio que, sin renunciar a su esencia de mercado de abastos, ha sabido reinventarse como escenario de socialización y gastronomía, siguiendo una tendencia que ya han adoptado numerosas localidades españolas.

La ocupación total de la plaza certifica, en definitiva, que la fórmula de convivir comercio tradicional y propuestas hosteleras innovadoras funciona en Mula, y que el edificio levantado hace casi ochenta años conserva su capacidad para actuar como motor de actividad y cohesión en el corazón del municipio.








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