El domingo 1 de febrero, coincidiendo con el cumpleaños de Jaime I el Conquistador, la catedrática recreará en La Casa de la Luz una velada medieval con diez mesas temáticas, desde el Scriptorium Alfonsí hasta la gastronomía de Al-Andalus, en un banquete simbólico que honra la compleja identidad de la antigua Mursiya
Tras el rotundo éxito de las cenas históricas celebradas en 2025 por el 1.200 aniversario de la fundación de Madinat Mursiya, la catedrática María Trinidad Herrero Ezquerro anuncia el regreso de esta singular iniciativa con una nueva edición cargada de significado: la conmemoración de los 760 años de la reconquista definitiva de Murcia, un hito que selló el destino cristiano de la ciudad tras dos episodios clave —el pacto de vasallaje de 1243 y la intervención aragonesa de 1265–1266 frente a la rebelión mudéjar.

La cita tendrá lugar el domingo 1 de febrero de 2026 a las 14:30 horas en La Casa de la Luz, en Zarandona, y no es casual la fecha: ese día, en 1208, nacía en Montpellier Jaime I de Aragón, el monarca que, aunque no conquistó Murcia para sí mismo, la salvó del colapso castellano en 1265 enviando a su hijo Pedro —futuro Pedro III— al frente de un ejército que restableció el orden y consolidó la presencia cristiana en el sureste peninsular. Una decisión que, según las crónicas, justificó con una frase que aún resuena: «Lo hago por Dios y para salvar a España».
El banquete, limitado en aforo y bajo reserva previa, se estructurará en torno a diez mesas temáticas, cada una dedicada a un pilar de esa transición histórica:
- Corona de Castilla.
- Corona de Aragón.
- Violante de Aragón, Reina de Castilla (hija de Jaime I y esposa de Alfonso X).
- Alfonso X “El Sabio”.
- Jaime I “El Conquistador”.
- Reconquista de Mursiya (1243 y 1266).
- El arte en Mursiya.
- Religiones en Mursiya (convivencia de cristianos, musulmanes y judíos).
- Scriptorium Alfonsí.
- Gastronomía Medieval.
Los asistentes —se recomienda, aunque no obliga, vestir atuendos de época— degustarán un menú inspirado en recetas de los siglos XIII y XIV, elaborado con ingredientes de la huerta murciana y técnicas históricas revisadas por expertos en historia de la alimentación. Entre los platos anunciados figuran sopa dorada, empanadas de carne y especias, arroz con leche almendrado y almíbar de frutas secas, acompañados de vinos de la tierra y mosto especiado.
Con un precio de 50 euros por cubierto, las reservas se formalizan mediante ingreso en la cuenta ES04 2100 2302 1302 0061 0592 (concepto: nombre, apellidos y número de comensales), seguido del envío del resguardo a ceastematicasmurcia1200@gmail.com.
“Esta no es una cena de nostalgia —explica Herrero—, sino de memoria activa. Mursiya no fue solo conquistada: fue reconstruida, con aportes de tres culturas, en un proceso que dio forma a la Murcia que hoy habitamos. Celebrar 1266 es honrar esa síntesis: compleja, incómoda a veces, pero profundamente humana”.
La iniciativa, en línea con los proyectos de divulgación histórica que la catedrática viene desarrollando en los últimos años, aspira a convertirse en un referente cultural, donde el rigor académico se funde con la experiencia sensorial, y donde, por unas horas, el pasado no se cuente… se saboree.
Jaime I, el Conquistador que no conquistó Murcia… pero la salvó
En 1265, cuando la rebelión mudéjar sacudía el Reino de Murcia y las fuerzas nazaríes amenazaban con arrancar del control cristiano el último enclave sureño de la Corona de Castilla, el destino de la ciudad no corrió a cargo de Alfonso X, sino del rey Jaime I de Aragón.
Respondiendo al llamado de su hija Violante —esposa del Sabio—, el monarca aragonés envió a su hijo Pedro, futuro Pedro III, al frente de un ejército que en poco más de un año sofocó la insurrección, reconquistó las plazas perdidas y restableció la autoridad castellana. Pese a que, según el Tratado de Almizra (1244), Murcia pertenecía inequívocamente a Castilla —y no a la Corona de Aragón—, Jaime I actuó sin exigir compensación territorial, justificando su intervención con una frase que trascendería siglos: «Lo hago por Dios y para salvar a España». Así, aunque nunca fue suyo, Murcia debe su pervivencia como plaza cristiana en el siglo XIII, en gran medida, al Conquistador que supo poner el interés peninsular por encima del dinástico.
























