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GASTROCRONICAS

El ritual del plato partido: José María Alcaraz convoca a Murcia a las XVIII Jornadas del Cochinillo Segoviano en Los Churrascos

Del 15 de enero al 1 de febrero, El Algar se convertirá en embajada del sabor castellano con un menú de 65,90 € que rinde culto al “Dorado” de Denominación de Origen Segovia, asado en horno de leña y trinchado con la ceremonia ancestral del plato que se estrella contra el suelo


 

En los fogones de Los Churrascos, donde la tradición familiar se cuece desde 1977, el invierno no se mide en grados, sino en cochinillos asados. Por decimoctava ocasión consecutiva, el chef José María Alcaraz convoca a los amantes de la alta cocina castellana a una celebración sensorial: las XVIII Jornadas del Cochinillo SegovianoEl Dorado”, que se desarrollarán desde el 15 de enero hasta el 1 de febrero en su emblemático restaurante de El Algar.

Más que un menú, se trata de una experiencia ritual. Cada ración parte de un lechal criado exclusivamente en la provincia de Segovia, bajo la estricta supervisión de la Denominación de Origen, y asado durante horas en horno de leña hasta lograr esa piel crujiente que canta al tacto y una carne tierna que se deshace con el tenedor. Pero el verdadero espectáculo llega al final: Alcaraz, con la solemnidad de un oficiante, parte el cochinillo con el filo de un plato —una técnica ancestral— y remata el acto arrojándolo estrellado contra el suelo, en homenaje a la leyenda de los maestros asadores segovianos.

El menú degustación, por 65,90 € (IVA incluido), es un viaje por la meseta castellana con escalas murcianas. Comienza con tres entrantes que equilibran lo rústico y lo refinado: morcillas de arroz de Burgos con pimientos asados, ensalada de pollo escabechado y un set de setas salteadas con foie y huevo. A continuación, el alma del norte: un humeante plato de judiones del Real Sitio de La Granja con sus sacramentos —el tocino, la morcilla y el chorizo que lo acompañan—, plato contundente y reconfortante que prepara el paladar para el gran momento.





Tras el cochinillo, la sobremesa se dulcifica con el ponche tradicional segoviano, un postre de almíbar, canela y frutas secas, acompañado de vino tinto Ovidio García Roble —media botella por comensal—, agua y café.

Concebidas no como una simple promoción, sino como un acto de transmisión cultural, estas jornadas han consolidado a Los Churrascos como referente en la difusión de la gastronomía peninsular en el sureste español. “No vendemos un plato —explica Alcaraz—. Contamos una historia: la de un animal criado con respeto, de un fuego lento, de un oficio que se transmite de generación en generación”.

Las reservas, ya abiertas, se realizan por teléfono (968 13 60 28) o a través de la web (www.loschurrascos.com), y el aforo es limitado —no solo por espacio, sino por la capacidad del horno de leña, que solo permite hornear un número reducido de piezas al día.

Mientras afuera el invierno arrecia, dentro de Los Churrascos arde el fuego que, desde hace casi medio siglo, mantiene viva una promesa: que en Murcia también se puede sentir, con cada bocado, el alma de Castilla.










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