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GASTROCRONICAS

El pulso del Golfo late en el carrito: Ormuz paralizado dispara la alarma alimentaria

La tensión geopolítica eleva los costes energéticos y amenaza con encarecer los básicos en España entre un 3% y un 5%


Murcia en la diana agrícola: el coste del agua y los abonos se dispara por la crisis del gas


 

La estabilidad de los precios en los supermercados españoles pende de un hilo tensado en Oriente Medio. Tras el anuncio oficial del bloqueo del Estrecho de Ormuz por parte de la Guardia Revolucionaria de Irán, las principales cadenas de distribución del país han activado protocolos de emergencia. Lo que comenzó como un conflicto militar en el Golfo Pérsico amenaza con transformarse rápidamente en una crisis de coste de vida para los hogares peninsulares, vinculando la seguridad energética global con el precio del tomate o la leche.

Ultimátum en el mar y parálisis logística

La situación se ha precipitado en las últimas cuarenta y ocho horas. El general Ebrahim Yabari, portavoz de las fuerzas iraníes, declaró ante los medios estatales que su ejército abrirá fuego contra cualquier embarcación que intente transitar por la zona, una amenaza que se materializó con el ataque al petrolero Athe Nova.

Como consecuencia, las aseguradoras marítimas han suspendido las coberturas en el área y el tráfico de buques mercantes se ha detenido casi por completo. Aunque el gobierno español, a través de la vicepresidencia tercera, ha matizado que la dependencia directa de hidrocarburos por esta ruta es menor al 5%, los analistas advierten que el mercado energético es global: si el precio sube en Asia o Estados Unidos, el impacto se traslada inmediatamente a Europa.







El efecto dominó en la cadena alimentaria

El mecanismo que conecta un misil en el Golfo con una etiqueta en el lineal es el coste de la energía. El sector primario y la distribución dependen intensivamente del combustible y el gas. Según los informes del sector, el encarecimiento del barril de Brent, que ya ha registrado alzas superiores al 7%, incrementa directamente el precio del diésel necesario para el transporte por carretera, vía por la que se mueve el 90% de la mercancía alimenticia en España.

Murcia en la diana agrícola

Además del transporte, la producción agrícola se ve comprometida. El gas natural es un insumo clave para la fabricación de fertilizantes nitrogenados; su escasez o encarecimiento afecta a las cosechas de zonas productivas como Almería y Murcia. Del mismo modo, industrias auxiliares como la del embalaje (plástico, vidrio y cartón), cuyo proceso es electrointensivo, podrían ver disparados sus costes, provocando que el envase llegue a valorarse más que el producto que contiene.

Perecederos, en el punto de mira

Los expertos en retail señalan a los productos frescos como los más vulnerables ante esta coyuntura. La pesca, por ejemplo, enfrenta un dilema crítico: el combustible representa casi la mitad de los costes operativos de un buque pesquero. Una subida sostenida podría forzar el inmovilización de flotas en Galicia y el Mediterráneo, reduciendo la oferta y encareciendo el pescado fresco.

En el caso de frutas y hortalizas, el incremento en las tarifas eléctricas afecta a los sistemas de bombeo y desalación para el riego, trasladando el coste al kilo final. La carne y los lácteos no escapan a la presión, dado que el mantenimiento de la cadena de frío en los centros logísticos consume grandes volúmenes de energía, sumado al alza en los precios internacionales de los cereales importados para la alimentación animal.

Estrategia corporativa y previsiones

Ante este escenario, gigantes de la distribución como Mercadona, Carrefour y Lidl barajan medidas de contención. Entre las tácticas previstas se encuentran el blindaje temporal de precios mediante contratos de energía a largo plazo, la apuesta por el producto de «kilómetro cero» para reducir la huella de transporte y la optimización algorítmica de las rutas de reparto para maximizar la carga de cada camión.

Consultores marítimos como Joel Grau señalan que, aunque un cierre físico total del estrecho es complejo debido a la vigilancia internacional, la interrupción de facto del tráfico ya está generando efectos. Las previsiones de organismos financieros y el Real Instituto Elcano no anticipan desabastecimiento gracias a las reservas estratégicas de hidrocarburos, pero sí alertan de una «inflación de segunda ronda». De prolongarse la crisis, el índice de precios alimentarios podría registrar un incremento adicional de entre el 3% y el 5% en los próximos meses, demostrando una vez más cómo la geopolítica dicta la economía doméstica.









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