InicioGastroCrónicasEl Perillas, donde el fuego escribe poemas de carne y la tradición...
GASTROCRONICAS

El Perillas, donde el fuego escribe poemas de carne y la tradición abraza el futuro

LasGastrocronicas.com recorre un templo familiar de la gastronomía murciana, un gigante de mil metros cuadrados que cocina con alma, brasa y memoria, mientras sus propietarios buscan traspasar el testigo de un legado de 28 años


Un recorrido gastronómico por sus fogones de Corvera: desde el tomate raff con anchoas del Cantábrico hasta el Wagyu japonés de 220€/kg, pasando por una bodega que rinde homenaje a las grandes denominaciones españolas


 

Al doblar hacia la Carretera El Villar, el paisaje se abre en una estampa donde el verde del Corvera Golf Resort dialoga con el azul del cielo murciano. Y allí, como un faro gastronómico, se alza El Perillas. No es solo un restaurante; es una declaración de intenciones. Más de mil metros cuadrados diseñados para celebrar la vida, donde el aroma a leña de encina se funde con el murmullo de las conversaciones felices y el tintineo de copas que guardan secretos de viñedos lejanos.

Galería fotográfica de El Perillas:

Al cruzar el umbral, el visitante es recibido por una atmósfera cálida, casi doméstica a pesar de la escala monumental. Mesas y sillas de madera noble, vestidas con manteles de papel color granate —un guiño práctico y elegante a la esencia de la cocina de brasas—, invitan a quedarse.

Dos amplias terrazas interiores y una exterior, capaces de acoger a 350 comensales, respiran una luz mediterránea que cambia con las horas.

Mientras tanto, en diferentes zonas del restaurante, encontramos una impresionante colección de esculturas taurinas de bronce, obras de Soriano adquiridas en Toledo, custodian el espacio con la serenidad de quienes han visto pasar décadas de historias.

Una saga familiar con sabor a hogar

Detrás de esta maquinaria perfectamente engrasada late el corazón de una familia. José García Garnés y su esposa, Francisca Alfocea Garnés, son el alma de un proyecto que creció hace 28 años en la calle principal de Corvera, San josé, y que hoy, en su ubicación actual junto al Aeropuerto Internacional de Corvera, se ha convertido en referencia obligada.

A su lado, Toñi García Garnés, Alejandro, Francisco y José Antonio tejen una red de complicidad que se nota en cada detalle: desde la impecable puesta a punto de la sala hasta el ritmo preciso con el que los platos llegan a la mesa.

José, con la mirada de quien ha visto nacer y crecer un sueño, nos recibe con la franqueza del que conoce cada rincón de su casa.

«Intentan imitarnos, pero no consiguen igualar nuestras catalanas con jamón, nuestros torreznos, los huevos fritos con bacon, nuestro salmón, atún, ahumados…», afirma sin soberbia, con la certeza tranquila que da la excelencia repetida día tras día. Y tiene razón. Porque en El Perillas no se cocina para impresionar, se cocina para emocionar.

El altar de la brasa y el mar

El corazón culinario de El Perillas late con fuerza en dos direcciones: la brasa y el horno. Su expositor de carnes maduradas es un espectáculo en sí mismo: un museo de sabores donde el tiempo y la paciencia esculpen piezas de chato murciano, chuletón de ternera, solomillo, Angus, Wagyu, paletilla de cordero segureño, plumas ibéricas y asados que prometen viajes sensoriales. Cada corte, cada veta, cuenta una historia de origen y dedicación.

Pero si la carne es reina, el pulpo al horno comparte trono con justicia. Tierno, sabroso, con ese punto de ahumado que solo domina quien ha aprendido a escuchar al fuego. Y junto a ellos, un desfile de pescados que rinden homenaje al Mediterráneo: rodaballo a la brasa, atún de ijá, lubina a la espalda, zamburiñas, calamar nacional, almejas con salsa verde a la plancha, gambas al ajillo… Cada bocado es un guiño a la costa murciana, tratado con el respeto que merece la materia prima.

La carta, sin embargo, guarda sorpresas para los paladares curiosos. Buñuelos de bacalao que se deshacen en la boca, croquetas caseras de jamón y de pulpo con un relleno cremoso que desafía a la gravedad, y unas alcachofas gratinadas a la brasa con foie que son pura poesía en forma de plato. Y, por supuesto, los arroces: por encargo, como debe ser, porque la paciencia es también un ingrediente.

Una cava, un legado y una encrucijada

Bajo los pies, la cava de vinos guarda tesoros que maridan a la perfección con la propuesta culinaria. Etiquetas que van desde los tintos con cuerpo hasta blancos frescos, pasando por rosados que capturan la esencia del atardecer murciano. Una selección pensada para acompañar, no para competir.

Pero tras la excelencia gastronómica y el éxito de un local que funciona «perfectamente» y cuenta con «una gran clientela fiel», José García deja caer una confidencia con sabor agridulce: El Perillas está en venta. «Por falta de personal de trabajo y de cara a mi jubilación», explica. No es un adiós, sino una invitación. Una oportunidad para que alguien recoja el testigo de un proyecto consolidado, con una ubicación estratégica —junto al campo de golf y al aeropuerto—, un aparcamiento generoso y, sobre todo, un nombre que ya es sinónimo de calidad en la región.

Brasa, mar y tierra

En el corazón del Valle de Corvera, El Perillas no solo cocina: narra historias. Su carta, extensa y generosa, es un mapa sensorial que invita a viajar sin moverse de la silla. Desde los entrantes que homenajean al mar Cantábrico hasta las carnes que desafían el tiempo en maduración, pasando por una selección de vinos que recorre las mejores denominaciones de España, cada página de su menú es una promesa de excelencia.








Entrantes: el arte de empezar con mayúsculas

La experiencia en El Perillas comienza con una apuesta por la materia prima de primer nivel. El tomate raff, protagonista absoluto, se viste de gala con tres propuestas: con anchoas del Cantábrico (20€), con anchoas y bonito (26€) o con ventresca (16€). Tres matices de un mismo diamante gastronómico.

Para compartir —y celebrar—, la ensaladilla de marisco para dos (10€) y la ensalada especial (8€) rinden tributo a la tradición mediterránea con un toque de generosidad. Los amantes del buen jamón y el queso encuentran su paraíso en la tabla de Jamón Duroc y queso curado (18€) o en el embutido ibérico variado (18€), mientras que la tabla de quesos de degustación (12€) invita al descubrimiento.

Pero si hay estrellas en este capítulo, son las elaboraciones caseras que se han convertido en seña de identidad: buñuelos de bacalao (2,50€/ud), croquetas de jamón (2€) y de pulpo (2,40€), que se deshacen en la boca con una cremosidad deliberada. Las alcachofas, versátiles y sofisticadas, llegan gratinadas con jamón o a la brasa con foie (6,50€). Y para los paladares más audaces, las huevas de mújol con almendras (18€) ofrecen un crujido salino inolvidable.

El mar también llama a la puerta en forma de pulpo al horno (3,80€/ud) —especialidad de la casa—, pulpo a la gallega para dos (12€), gambas al ajillo (18€), calamar nacional (a la romana o a la plancha, 16€ para dos) y almejas al vapor (20€ para dos). La zamburiña a la plancha (5€/ud) cierra este desfile con la elegancia de lo sencillo perfectamente ejecutado.

Carnes: el altar de la brasa donde el tiempo es el mejor chef.

Si hay un reino en El Perillas, es el de la carne. Y su trono lo ocupa el chuletón, en todas sus gloriosas variantes: de ternera (40€/kg), vaca premium (65€/kg), Angus (85€/kg) y la joya de la corona, el Wagyu, con dos niveles: 85€/kg para la versión Angus-Wagyu y 220€/kg para el auténtico japonés, una pieza de museo gastronómico.

Pero la brasa murmura también otras historias: la chuleta de chato murciano (17€), raza autóctona que habla de territorio; el solomillo de ternera Angus (22€), tierno y jugoso; la paletilla de cabrito asada (32€), de textura sedosa; y el cordero segureño, presente en costillas (19€) y en asado (16€). Para quienes buscan sabores intensos, la pluma de cerdo ibérico a la brasa (15€) y el pollo a la brasa (12€) completan una oferta que no deja a nadie indiferente.

Pescados: el Mediterráneo en su máxima expresión

El mar cercano inspira una selección de pescados tratados con respeto y técnica. Destaca el atún de ijada fresco (120€/kg), una pieza de lujo para exigentes. Le acompañan la lubina a la espalda (20€), el salmón a la plancha (18€), el rodaballo a la brasa (25€) y el lomo de bacalao rebozado con cebolla (10€), un clásico reinventado. Cada preparación busca realzar el sabor natural del producto, sin artificios, solo fuego, sal y maestría.

Postres: el final feliz que se recuerda

La dulzura llega con propuestas que equilibran tradición y creatividad. Los clásicos de siempre —natillas, arroz con leche, flan de café, tarta de la abuela (todos entre 4€ y 4,50€)— conviven con elaboraciones más sofisticadas: tarta de queso, tarta de tres chocolates, crema catalana (6€), cremosos de chocolate y caramelo o asiático (6€), y una sorprendente tarta de whisky (6,50€). Para cerrar con frescura, piña natural (4,50€). Precios populares para un broche de oro accesible.

Bodega: un viaje por España en forma de copa

La carta de vinos de El Perillas es un homenaje a las grandes denominaciones españolas, con especial cariño por la región. Los tintos lideran el desfile:

Jumilla y Yecla: Referencias como Remordimiento (16€), Juan Gil Etiqueta Plata (21,70€) y Azul (41,50€), o Barahonda (15,50€) y VE Summum (24€), rinden tributo a la Monastrell, uva reina del sureste.

Rioja: Desde el accesible Luis Cañas (18,50€) hasta joyas como Sierra Cantabria Colección Privada (61€), pasando por Lindes de Remelluri (24€) y Ángeles de Amaren (26,50€).

Ribera del Duero: Una galería de prestigio con nombres como Montecastrillo (16€), Valderiz (17-30€), Cair Cuvée (18,50€), Torremilanos (27,90€), Pago de los Capellanes (43,70€) y Pago de Carraovejas (54€).

Toro: Almirez (32,50€), con Tinta de Toro pura y poderosa.

Los blancos ofrecen frescura con Hirundo (11€), Barahonda Orgánic (12,50€), Vizconde de Barrantes Albariño (17€), Pazo Señoráns (23,50€) o el sofisticado Luis Cañas Viñas Viejas (20,70€). Los rosados, con Hirundo (11€) y José Pariente Victoria (19,50€), son el puente perfecto entre estaciones.

Y para celebrar, los espumosos: desde el Cava Mas Codina (15€) y el Classic Penedès AT Roca (21,50€) hasta el lujo de Moët & Chandon (68€) y Louis Roederer (74,50€).

Una carta para todos, un sello de calidad para siempre

Recorrer la carta de El Perillas es entender por qué este restaurante es referencia en Murcia. No se trata solo de precios o productos: es la coherencia de una propuesta que une tradición familiar, materia prima excepcional y una ejecución impecable. Ya sea para una comida informal en terraza o para una celebración especial en su salón de mil metros cuadrados, El Perillas ofrece algo más que comida: ofrece memoria, territorio y fuego.
Para no perderse: El pulpo al horno, el chuletón Wagyu, las croquetas caseras y la crema catalana.

El fuego que no se apaga

Mientras el sol comienza a declinar sobre Corvera, las terrazas de El Perillas se llenan de risas y el crepitar de la brasa marca el compás de la velada. Aquí, cada comida es una celebración. Cada plato, una historia. Y cada visita, un recuerdo que se graba a fuego lento.
Para quienes buscan vivir la esencia de la gastronomía murciana, para quienes valoran el trato familiar y la excelencia sin artificios, El Perillas sigue siendo un destino imprescindible. Y para quien sueñe con dirigir un referente culinario, esta puede ser la oportunidad de escribir el próximo capítulo de una leyenda que, desde hace 28 años, se cocina con pasión, tradición y mucho, mucho corazón.

Ficha práctica

  • 📍 Carretera El Villar, Corvera (Murcia)
  • 📞 Reservas: 636 734 332 / 968 380 238 | @restauranteelperillas
  • 🕕 Horario: 06:00h a 17:00h (todos los días excepto Navidad)
  • 🅿️ Aparcamiento propio
  • 🌐 @restauranteelperillas
  • Maridaje recomendado: Un Juan Gil Etiqueta Azul para las carnes; un Pazo Señoráns para los pescados; y un espumoso AT Roca para brindar.

LasGastrocronicas.com recomienda reservar con antelación, especialmente para disfrutar de sus arroces por encargo y sus espectaculares piezas de carne madurada. Una visita para recordar.








Lo más leido