Por Francisco Seva Rivadulla, periodista agroalimentario internacional
Eryvan Pires, fundador y CEO de FruitMarket, considera que el mercado europeo del mango atraviesa una etapa de transformación estructural, marcada por el crecimiento sostenido del consumo y, al mismo tiempo, por una creciente complejidad operativa y comercial para toda la cadena.
La importadora FruitMarket trabaja actualmente con mangos provenientes de Brasil, Perú y Costa de Marfil, y cuenta con oficinas operativas en Europa, Estados Unidos y Brasil, lo que le permite mantener una presencia estratégica en los principales mercados y orígenes de producción.
Según explica Pires, el mango ha dejado de ser una fruta exótica de nicho para convertirse en una categoría estable dentro de los supermercados europeos, impulsada principalmente por la demanda de frutas tropicales con mejor experiencia de consumo y formatos listos para consumir. Sin embargo, advierte que este crecimiento también ha intensificado la presión sobre los márgenes.

“El consumo sigue creciendo en Europa, pero la industria enfrenta desafíos cada vez más importantes relacionados con los costos logísticos, la volatilidad comercial y el equilibrio entre oferta y demanda”, señala Pires.
El ejecutivo sostiene que uno de los principales retos actuales es la falta de coordinación comercial entre los distintos actores del sector. En determinados momentos de la campaña, explica, la sobreoferta genera fuertes tensiones en los precios y afecta directamente la rentabilidad.
“Aún existe mucho margen para mejorar en planificación comercial, intercambio de información y gestión de volúmenes. Muchas de las crisis de mercado podrían evitarse con una industria más coordinada”, afirma.
Pires también destaca que el mercado europeo se ha vuelto considerablemente más exigente en términos fitosanitarios, logísticos y de sostenibilidad. A esto se suma la dificultad de garantizar una calidad homogénea durante toda la temporada, especialmente tratándose de una fruta altamente sensible como el mango.
En relación con los principales países exportadores, considera que cada origen ha logrado posicionarse con fortalezas específicas dentro del mercado europeo. Perú, señala, ha consolidado su crecimiento en las ventanas comerciales de otoño e invierno, mientras que Brasil mantiene una posición estratégica gracias a su capacidad de suministro durante gran parte del año y su flexibilidad logística. México, por su parte, continúa expandiendo su presencia en Europa respaldado por la reputación de sabor y calidad de algunas de sus variedades.
El CEO de FruitMarket también subraya el papel estratégico de España como plataforma logística y comercial para el mango dentro de Europa, actuando como uno de los principales puntos de distribución para el continente.
Respecto al comportamiento del consumidor, Pires considera que el factor precio continúa siendo importante, aunque el sabor y la experiencia de consumo adquieren cada vez mayor relevancia.
“Un mango puede tener muy buena apariencia externa, pero si no ofrece sabor, afecta negativamente el consumo futuro. La experiencia del consumidor debe ser prioritaria para el desarrollo sostenible de la categoría”, indica.
En ese sentido, añade que la logística se ha convertido en un elemento crítico para preservar la vida útil de la fruta y asegurar condiciones óptimas al llegar a destino. Paralelamente, aspectos como la trazabilidad, la sostenibilidad y la confiabilidad de los programas de abastecimiento ganan peso dentro de las decisiones de compra de los retailers europeos.
Pires considera además que América Latina todavía tiene oportunidades para trabajar de manera más integrada en la promoción internacional del mango. A su juicio, una estrategia regional conjunta permitiría impulsar el consumo en Europa, educar al consumidor sobre variedades y procesos de maduración, y fortalecer el posicionamiento del mango como una fruta premium.

Incluso plantea la posibilidad de desarrollar en Europa una estructura sectorial similar a la National Mango Board de Estados Unidos, enfocada en promoción, investigación y desarrollo de mercado.
De cara al futuro, el ejecutivo prevé una industria cada vez más profesionalizada y apoyada en tecnología aplicada a logística, maduración y análisis de mercado. “El crecimiento continuará, pero el verdadero desafío será hacerlo de manera sostenible, manteniendo estándares consistentes de calidad y un mejor equilibrio entre oferta y demanda”, concluye.

Francisco Seva Rivadulla es periodista agroalimentario internacional

























