El proyecto «Memoria del Diseño Región de Murcia» cristaliza en un archivo digital y una obra editorial que dignifica el legado de más de cincuenta creadores, combatiendo el olvido y el edadismo con creatividad intergeneracional
Mañana miércoles, la Filmoteca Regional se convertirá en el epicentro de una reivindicación histórica para la cultura visual murciana. A las 20:00 horas, la asociación DIP (Diseñadores e Industriales Publicitarios) presentará los frutos de dos años de investigación arqueológica sobre la creatividad local: la consolidación de «Memoria del Diseño Región de Murcia» (MDRM). Lejos de ser un simple ejercicio de nostalgia, esta iniciativa pionera en España ha logrado tejer una red documental que salva del anonimato a una generación fundacional, aquella formada por profesionales nacidos antes de 1960 que dibujaron la identidad moderna de la región.
El acto, abierto al público, servirá para desvelar cómo este grupo de trabajo voluntario ha conseguido catalogar la trayectoria de más de medio centenar de «protagonistas». No se trata solo de nombres, sino de testimonios tangibles: la web regiondemurcia.design alberga ya treinta y tres biografías detalladas y más de 700 piezas gráficas digitalizadas, un corpus que crecerá exponencialmente en los próximos meses con la incorporación de treinta nuevos perfiles. El archivo, disponible también en inglés, actúa como un espejo donde se refleja la evolución estética y técnica del diseño murciano desde sus albores democráticos hasta la actualidad.
Sin embargo, la memoria no solo vive en la nube. Para darle peso físico y táctil, el proyecto ha dado a luz «Una huella imborrable», una pieza editorial objeto diseñada por Álvaro García Ruano bajo la coordinación de Fernando Marín y Jorge Martínez. Esta caja de hojalata troquelada es, en sí misma, una declaración de intenciones diseñísticas.
En su interior conviven lo analógico y lo digital, lo histórico y lo contemporáneo: desde retratos firmados por Ángel Fernández Saura y textos de periodistas como Ángel Montiel, hasta réplicas impresas en 3D con polímeros reciclados, incluyendo un limón simbólico y una miniatura del icónico coche de Antonio Ballester. El éxito de esta propuesta, galardonada recientemente con un bronce en el Club de Creatividad y finalista en los premios Laus, demuestra que el valor del diseño regional trasciende fronteras.
Más allá de la documentación, MDRM nace con una vocación social clara: erradicar el edadismo del sector creativo. Al visibilizar la experiencia de los veteranos, el proyecto desafía la obsolescencia programada de los profesionales mayores. Esta filosofía se materializa en talleres intergeneracionales realizados junto a la Escuela Superior de Diseño (Edi), donde alumnos y maestros como Vicente Martínez Gadea o Teresa Arnal han co-creado fanzines titulados «Ganas y Canas», demostrando que el diálogo entre generaciones es el motor más potente de la innovación.

La presentación de mañana contará con la presencia de figuras clave del ecosistema cultural murciano, incluyendo a Juana Valcárcel, presidenta de DIP; Teresa Jular, coordinadora de MDRM; y Ángel Cruz, director de la Filmoteca, entre otros. Tras las intervenciones institucionales y la proyección de materiales audiovisuales producidos por Clorofilms y Nómadas, el micrófono pasará al público, cerrando así un círculo que une pasado, presente y futuro. Un homenaje financiado por el Ministerio de Cultura, el ICA y diversas entidades privadas, que confirma que el diseño no es solo estética, sino la memoria colectiva de una sociedad.

























