El mítico grupo murciano, con Baltasar Abellán ante una minimalista batería, consigue un lleno total en el estreno musical de la nueva etapa de El Parlamento Bar, donde una consejera regional y rostros de toda la sociedad se rindieron al pop-rock de los 80
Las míticas paredes de madera de los bajos del Real Casino de Murcia, habituadas durante décadas a ser testigos mudos de acuerdos discretos y conversaciones privadas, cambiaron radicalmente de registro la noche del pasado viernes, 5 de junio.

Lo que comenzó como una incógnita meticulosamente guardada bajo el epígrafe de «primera gran experiencia musical» de la nueva gestión de El Parlamento Bar, culminó en una celebración colectiva que rompió la regla no escrita del silencio conversacional para dar paso a dos horas de música en vivo, baile y nostalgia compartida.
LasGastrocronicas.com asistió al concierto para realizar esta amplia galería fotográfica:
El secreto, mantenido a cal y canto por los nuevos gestores Paco Cobacho y Pablo Caravaca hasta el último minuto, tenía nombre y apellidos: El Sótano del Doctor. La banda, cuyo cartel había generado especulaciones entre la clientela habitual —que oscilaban entre sesiones de jazz íntimo o propuestas experimentales—, resultó ser el mítico conjunto murciano especializado en versiones del mejor pop-rock español.

La revelación provocó un efecto inmediato: el aforo limitado del espacio hostelero colgó el cartel de Sold Out con antelación, consolidando el puro estilo british del local con una demanda que superó todas las expectativas.

El concierto fue una versión acústica con los mejores temas del grupo en una versión más minimalista bajo el nombre de «El Sótano Básico», nombre que le venía al pelo al local, que se encuentra ubicado en los sótanos del Real Casino de Murcia.

La velada reunió a un público multigeneracional y transversal que desbordó las previsiones más optimistas. Entre los asistentes se dieron cita rostros conocidos de todos los sectores de la sociedad murciana: desde empresarios, médicos, abogados y periodistas, hasta miembros de cofradías y antiguos clientes fieles. Destacó, por su simbolismo, la presencia de una consejera del Gobierno Regional, quien se mezcló con el resto del público en una demostración de que la música actuó esa noche como el gran igualador social.
De la intriga a la euforia colectiva
El concierto, inicialmente previsto para durar una hora, se extendió hasta las dos debido a la aclamación unánime del auditorio. El grupo, liderado en la voz y guitarra por Juan Antonio Gómez y Fernando Caride (en esta ocasión ausente), y con el conocido hostelero del restaurante Hispano, Baltasar Abellán, a la batería, logró conectar instantáneamente con una audiencia totalmente entregada. Temas fundamentales de la historia del pop nacional de los años 80 sonaron con una frescura que invitó al baile espontáneo, transformando la atmósfera solemne del Casino en una fiesta contenida pero vibrante.

La formación actual de El Sótano del Doctor, consolidada desde 2016, demostró por qué han compartido escenario con bandas de la talla de Hombres G, Danza Invisible o Viva Suecia. Con Javier Valverde al bajo, Gerardo Zambudio y Juanjo Pelegrín a las guitarras, Omali García a los teclados, Paco Jim al saxo y Ginés Torres como técnico de sonido, la banda ejecutó un repaso emocional por las canciones con las que crecieron varias generaciones. Lejos de limitarse a una actuación protocolaria, los músicos respondieron a los sucesivos bises solicitados por el público, alargando la noche y certificando el éxito de la apuesta.
Un nuevo pulso cultural para un histórico enclave
Este evento marca un antes y un después en la trayectoria reciente de El Parlamento Café Bar. Desde que Cobacho y Caravaca tomaron las riendas del establecimiento en marzo, habían introducido cambios estéticos y de servicio —nueva moqueta, cócteles de autor y prohibición total de fumar—, pero mantenían intacta la esencia de privacidad del lugar. La inclusión de una propuesta musical en directo, fusionada con la recién estrenada coctelería profesional atendida por Diana, Alex y Luz, sugiere una evolución hacia un modelo híbrido donde la excelencia en la bebida convive con la calidad artística.

La consumición obligatoria, se justificó no solo por la calidad musical, sino por la exclusividad de experimentar el patrimonio arquitectónico del Casino —con sus vidrieras de leones rampantes y cuadros de Fernando de Arribillaga— como caja de resonancia de un concierto acústico de alto nivel.

Para El Sótano del Doctor, esta actuación supone un hito más en una trayectoria que les ha llevado desde salas míticas de Murcia como La Puerta Falsa o la Plaza de Toros, hasta escenarios de Ibiza, Granada o Jerez. Sin embargo, tocar en los bajos del Casino, un lugar históricamente reacio al ruido, otorga a esta noche un valor simbólico adicional: la prueba de que la tradición y la modernidad, el silencio y la música, pueden encontrar un punto de encuentro perfecto.

La noche cerró con la sensación generalizada de haber sido partícipes de algo único e histórico. El Parlamento ya no es solo un refugio para el tardeo discreto; se ha convertido, también, en un escenario donde la memoria musical de Murcia encuentra un nuevo hogar.

























