GASTROCRONICAS

1982, un año inolvidable

Por Miguel López-Guzmán


 

Nuestro GastroColaborador, Miguel López-Guzmán, escribió el pasado 9 de junio, con motivo del día de la Región, este artículo para La Opinión, que por su interés gastronómico y hostelero reproducimos hoy en LasGastrocroncias.com. Que lo disfruten.

El año 1982, con la promulgación del Estatuto de Autonomía, trajo consigo cambios políticos y culturales significativos a Murcia.

En 1982, año de la promulgación del Estatuto de Autonomía de la Región de Murcia, quienes lo vivimos éramos mucho más jóvenes, lo que no es poco y hace que lo guardemos en la memoria de forma entrañable. Recordar aquellos días produce una grata sensación. En concreto, aquel año cumplí 30 hermosas primaveras. Una edad nada desdeñable, llena de vigor; en la flor de la vida, como se dio en llamar.

En aquellos días, la política estaba a la orden del día en las tertulias de café y, aunque uno no quisiera ni fuera afecto a ninguna ideología, tenía que soportar estoicamente, las tendencias ideológicas de los demás. Siempre me ocurrió algo parecido con el fútbol, siendo uno de los pocos que jamás sintió atracción por tan popular y apasionado deporte.

Murcia capital amanecía un día sí y otro también, empapelada con pasquines políticos y pintadas que conferían un aspecto deplorable a la ciudad. Los guardias habían cambiado el color de sus uniformes, del gris a un espantoso color marrón coronado con una boina del mismo tono, que encajaba en el afán de cambio que imponía el nuevo sistema político. Mítines y conferencias seguían siendo pródigas en ámbitos universitarios, mientras algunos diputados en Cortes aún sentían temblor de piernas como secuela del 23-F, acaecido en 1981.







La cafetería Williams, en la plaza de Santo Domingo, Novecento en Trapería, Dublín en la Gran Vía, y alguna otra céntrica cafetería eran el núcleo burgués de tertulias, dimes y diretes, mientras que ‘La Viña Bar’, la taberna de Paco ‘El Cuervo’ y ‘La Cosechera’ seguían aglutinando a la izquierda más progresista y desmelenada.

El año 1982 del siglo pasado dio para mucho y no faltaron noticias jugosas que llenaron portadas de prensa y abrían los informativos de radio y televisión: Maradona fichó por el Barça; Argentina invadió las Malvinas en abril, desafiando al poder británico y provocando la reacción inmediata de la Gran Bretaña en una guerra que duró dos meses. Tampoco faltaron las noticias del corazón, pues Carlos y Diana, Príncipes de Gales, tuvieron a su primer hijo, William (nombre de pila que nada tenía que ver con la murciana cafetería citada unos renglones más arriba). Quizás la muerte más sentida fuera la de Grace Kelly, a la que el mundo, incluida Murcia, lloró tras su fatal accidente. La pérdida de Leónidas Breznev pasó desapercibida, no así las muertes de Henry Fonda y de Ingrid Bergman, que igualmente fueron muy sentidas.

El cine Rex volvió a llenarse con el estreno de E.T., el extraterrestre, una película que conquistó los corazones de las familias murcianas. El ocio nocturno en la Murcia de entonces iba ‘in crescendo’ para una juventud cada vez más insomne con la aparición de las neotabernas: ‘Cheche House’, ‘Estudio 27’, ‘El Candil’ o ‘Ícaro Bar’ siguieron marcando la tendencia para la mayoría de la gente ‘guapa’, en clara competencia con la efímera existencia de la discoteca ‘Las Tres Palmeras’ y su afín el ‘Bar Verniche’, abiertos en la época por los madrileños Fernando Ramos y José Muñoz Valcárcel.

En este mismo año, el Papa Juan Pablo II visitó España durante diez días, recorriendo prácticamente la geografía española menos Murcia. Los murcianos de aquellos días corrían a las librerías, sobre todo los aspirantes a políticos, a las librerías más céntricas como ‘Aula’, para hacerse con las últimas obras del colombiano Gabriel García Márquez, distinguido por la Academia Sueca con el Premio Nobel de Literatura.

La moda nos saturó con sus ‘Marlboro’, pellizas forradas de pelo de mayor o menor calidad y nuestra envergadura se vio ampliada con la tendencia de grandes hombreras. La progresía de la época continuaba con los viejos atuendos de los últimos años del franquismo: toquillas, tejanos, barbas y melenas hacían furor entre ellos y ellas. Galerías Preciados y Cortefiel marcaron la pauta mercantil de esas fechas

La publicación en el B.O.E. del Estatuto de Autonomía de Murcia, llevó a Andrés Hernández Ros y al alcalde Aroca a la presentación de la bandera regional, concebida por un comité de expertos (como se dice ahora) entre los que figuraban, entre otros, el catedrático Juan Torres Fontes y Carlos Valcárcel Mavor.

El PSOE llegó al poder, consiguiendo la mayoría absoluta, con 202 diputados en el Congreso, el 28 de octubre. Más de diez millones de españoles votaron «Por el cambio», lema de la campaña electoral que llevó a la presidencia a Felipe González y a Alfonso Guerra a la vicepresidencia. España decía adiós al gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo, el presidente que jamás esbozó una sonrisa, ni tan siquiera con las parodias de Martes y Trece, dúo que hizo furor en esos días de ritmo de ‘Lambada’.

Murcia estrenaba su Autonomía sin dejar de ser «la tonta del bote» como la bautizara el periodista Pepe García Martínez, renunciando a su denominación histórica de «Reino» y prescindiendo de sus territorios ancestrales.

 

Miguel López-Guzmán

Periodista y escritor








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