Bodega Tercia se erige como epicentro de las experiencias sensoriales en Murcia, tejiendo sinergias entre la alta costura local, la gastronomía de autor y la cultura vitivinícola
Una velada de sinergias creativas en la Región de Murcia donde el diseño textil, el producto de proximidad y los vinos con D.O. Bullas protagonizaron un encuentro cultural de altura
La Región de Murcia se ha consolidado recientemente como el escenario de un innovador cruce de disciplinas creativas. El pasado fin de semana, las instalaciones de Bodega Tercia, en el enclave de Ulea, acogieron una propuesta vanguardista que entrelazó el diseño de autor, la enología de prestigio y la alta gastronomía en una velada concebida para estimular los sentidos y reafirmar la identidad cultural de la tierra.
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Bajo un formato inmersivo, el lenguaje visual de la moda reclamó su espacio entre las barricas. El escaparate textil de la noche contó con la participación de firmas que representan la excelencia del taller y la memoria artesanal de la región: Zagalejos La Huertánica, Estilos Pepi’s, Amanecer Nupcial, Manuela Bueno Couture y Gonzalo Coloma. Sus colecciones no solo recorrieron la pasarela, sino que narraron historias de exclusividad y minuciosidad, demostrando que el diseño murciano posee una personalidad propia capaz de dialogar de tú a tú con entornos patrimoniales y gastronómicos.
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La gastronomía como hilo conductor
Paralelamente al desfile, el paladar fue el otro gran protagonista de la noche. La cata y el maridaje se elevaron a categoría de ritual gracias a una curaduría gastronómica que rindió homenaje al producto autóctono. Embutidos de El Siglo, los quesos de Pedro Díaz, la propuesta de panadería de autor de Pan y Ajo, junto a la elegancia floral de Natureando y la precisión de AAL Corte, orquestaron un banquete donde cada detalle fue minuciosamente protocolarizado.
Todo este despliegue culinario encontró su perfecta armonía en los caldos de la casa. Etiquetas como Botial y Travesura actuaron como embajadoras de la Denominación de Origen Bullas, ofreciendo a los asistentes un viaje por los matices, la elegancia y el carácter de los vinos de la comarca del noroeste murciano.

Un ecosistema de sinergias creativas
Más allá de su innegable valor estético y gastronómico, el encuentro funcionó como un magnífico ejercicio de relaciones públicas y dinamización del sector. La convocatoria reunió a una nutrida representación de prescriptores digitales, medios especializados, agentes culturales y profesionales del sector. Esta convergencia no solo amplifica el eco del talento murciano en el ecosistema de las redes sociales, sino que facilita la creación de redes de colaboración interdisciplinares.
Iniciativas como esta redefinen el concepto de enoturismo, transformando la bodega en un lienzo vivo donde convergen la historia, el diseño contemporáneo y el sabor de la tierra. Para aquellos que deseen prolongar esta inmersión sensorial, el recinto mantiene su programa de catas temáticas, invitando al público a redescubrir los matices de su producción vitivinícola en un entorno donde el tiempo parece detenerse.


































