A partir de agosto de 2026, restaurantes y bares deberán sustituir los envases monodosis por formatos reutilizables o colectivos, en el marco del Reglamento Europeo de Envases (PPWR)
La Unión Europea ha dado un paso decisivo en su lucha contra los residuos plásticos: a partir de agosto de 2026, los restaurantes, bares, cafeterías y hoteles del continente dejarán de ofrecer sobres individuales de kétchup, mayonesa, sal, azúcar, aceite, leche para café y otros condimentos cuando el consumo se realice en el interior del establecimiento. Esta medida, incluida en el Reglamento (UE) 2025/40 —conocido como PPWR (Packaging and Packaging Waste Regulation)— forma parte de la estrategia comunitaria para avanzar hacia una economía circular y reducir el impacto ambiental del sector hostelero.

La normativa, aprobada tras intensos debates en el Parlamento Europeo en abril de 2024, no entrará en vigor de forma abrupta. Al contrario, se aplicará de manera progresiva: mientras que en agosto de 2026 comenzará la prohibición de los envases monodosis en consumo en sala, en enero de 2030 se ampliará a otros productos de higiene y cosmética en hoteles, y en febrero de 2032 se realizará una evaluación integral de su impacto sanitario y ecológico.
El objetivo es claro: erradicar formatos de un solo uso que, por su pequeño tamaño y composición mixta (plástico, papel, aluminio), son extremadamente difíciles de reciclar. Según datos de Eurostat, los envases representan más del 36 % de los residuos urbanos en Europa, con 84 millones de toneladas generadas solo en 2021. Los sobres de salsas, omnipresentes en mesas de todo el continente, se han convertido en símbolo de un modelo de consumo insostenible que Bruselas ya no quiere tolerar.
En España, la transición contará con cierto margen gracias a la Ley 7/2022, que permite el uso temporal de envases monodosis fabricados con plástico compostable certificado, siempre que se garantice una gestión adecuada de sus residuos. No obstante, la tendencia es clara: los establecimientos deberán migrar hacia soluciones reutilizables y colectivas, como dispensadores de salsas, botellas rellenables de aceite, azucareros de vidrio con cucharilla o sistemas de dosificación higiénicos a granel.
Es importante destacar que la prohibición no afecta al servicio para llevar ni a domicilio, donde los sobres seguirán permitidos por razones prácticas. Tampoco se aplicará de forma rígida en hospitales, residencias o centros asistenciales, ni a microempresas que demuestren la imposibilidad técnica de adoptar alternativas viables.

Para el sector hostelero, este cambio supone un reto operativo, pero también una oportunidad. Tras la experiencia con la eliminación de pajitas, vasos y platos de plástico, muchos locales ya han demostrado su capacidad de adaptación. Ahora, la apuesta por formatos sostenibles no solo responde a una obligación legal, sino que refuerza su imagen ante una clientela cada vez más comprometida con la sostenibilidad.
Así, lo que durante décadas fue un gesto cotidiano —rasgar un sobre de kétchup o espolvorear sal desde un minipack— dará paso a una nueva era en la hostelería europea: más limpia, más consciente y, sobre todo, más responsable con el planeta.
























