El presidente López Miras anuncia el reconocimiento máximo de la Región, subrayando el vínculo histórico entre la Casa Real y San Javier —donde ya se formaron Juan Carlos I y Felipe VI— y celebrando a Leonor como símbolo de futuro, unidad y compromiso con los valores murcianos

En un gesto que sella simbólicamente una etapa ya marcada por el vuelo y la disciplina, la Comunidad Autónoma de Murcia concederá próximamente la Medalla de Oro de la Región a Su Alteza Real la Princesa de Asturias, Leonor de Borbón. El anuncio, realizado por el presidente Fernando López Miras en un mensaje institucional el pasado 2 de enero, reconoce no solo la presencia física de la heredera al trono en tierras murcianas, sino el profundo arraigo que su paso por la Academia General del Aire y del Espacio de San Javier ha dejado en la comunidad.
“Desde hace meses, tenemos el orgullo de contar entre nosotros con Su Alteza Real”, afirmó López Miras, recordando que la formación militar de Leonor —tercera fase de su itinerario institucional tras Zaragoza y Marín— ha sido acogida con especial entusiasmo en una tierra que ya vio crecer, bajo sus cielos, las alas de dos generaciones anteriores de la Corona. “Es un honor repetido en el tiempo: acogimos a su abuelo y a su padre en su camino como futuros reyes; hoy, lo hacemos con quien encarnará la próxima etapa de la Jefatura del Estado”.

Más allá del protocolo, el presidente subrayó el carácter transformador de esta experiencia: “Su estancia no es un trámite, sino un encuentro. Contribuye a que Doña Leonor conozca aún mejor lo que somos: una tierra alegre, hospitalaria, generosa y comprometida”. Y con una frase que resonó con fuerza en redes sociales y medios locales, concluyó: “Siempre será una de nosotros”.
La distinción, máxima condecoración autonómica, no responde únicamente al prestigio de la figura de la Princesa, sino a la carga histórica y emocional que su presencia ha generado. En San Javier, Leonor no solo ha completado exigentes entrenamientos teóricos y físicos, sino que ha alcanzado hitos inéditos para una heredera: el pasado 18 de diciembre, superó con éxito la prueba de “la suelta” —su primer vuelo en solitario— a bordo de un Pilatus PC-21, un logro técnico y simbólico que la acerca, paso a paso, a las alas del Ejército del Aire y del Espacio.

Este reconocimiento se inscribe en una tradición: tras recibir las medallas de Zaragoza y Galicia, así como los títulos de hija adoptiva de ambas comunidades, Leonor suma ahora el homenaje de Murcia, reforzando el carácter itinerante y territorial de su preparación, concebida como una inmersión en la diversidad y fortaleza del Estado.

López Miras enmarcó la decisión también en los valores institucionales que, a su juicio, la Corona y la Región comparten: “La Monarquía es símbolo de unidad y concordia, donde convergen tradición, presente y futuro. Y Murcia, con esta medalla, expresa su apuesta por una convivencia serena, solidaria y abierta al porvenir”.

La entrega formal —cuyo acto protocolario se ultima en coordinación con la Casa de Su Majestad el Rey— se convertirá así en un momento de doble significado: no solo el cierre de una etapa formativa en San Javier, sino el comienzo de un vínculo duradero entre la Princesa y una tierra que, con orgullo, ya la considera suya.























