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GASTROCRONICAS

«Almorzamos Hoy?» en La Cantina de Papito: once en punto, once comensales (y un conejo con hígado) en el corazón de la plaza de abastos

La Asociación Gastronómica más entrañable de Murcia celebró su clásico sábado matutino en lo alto de Saavedra Fajardo, entre sardinas fritas, naranja con canela y un brindis colectivo que sonó —casi— a coro… menos Tomás, que llegó quince minutos después, pero con el alma puesta


 

El reloj marcaba las 11:00 en punto cuando, en la primera planta de la Plaza de Abastos Saavedra Fajardo, una docena de voces entonaron al unísono el ritual más esperado: el brindis. “¡Salud!” —resonó en el aire, entre cubiertos dispuestos, botellas de fresquísimos quintos y el aroma a aceite caliente de las acelgas recién sacadas de la sartén. Solo un detalle rompía la perfección coreográfica: Tomás, su habitual maestro de ceremonias, no estaba aún en su silla. Pero eso, en el universo de “Almorzamos Hoy?”, no es una falta: es parte del guion.

Galería fotográfica del almuerzo del sábado 22 de noviembre:

Con la puntualidad como costumbre —y la flexibilidad como virtud—, el almuerzo comenzó sin esperar. Y lo hizo con una propuesta contundente, orquestada una vez más por Pencho, alma logística y culinaria del grupo: ensalada murciana con atún, marineras de ensaladilla con huevo y alcachofas (una versión refinada de la clásica tapa murciana reivindidaca por los cartageneros), acelgas fritas acompañadas de sardinas crujientes —homenaje a la huerta que mira al mar— y, como plato estelar, asado de conejo con abundantes trozos de hígado, guisado lento hasta lograr esa textura que se deshace en la lengua y ese fondo que evoca fogones de domingo en el oeste murciano.

Detrás del fogón, Carlos —“Papito”—, dueño de la Cantina, movía hilos con la serenidad de quien ha visto pasar décadas de comerciantes, pescaderos y amas de casa por su bar. Esta vez, contaba con refuerzo: una de sus hijas, que ayudó a servir el pan recién horneado, los cubiertos pulidos y el vino de la casa, tinto, generoso, con ese punto justo de fruta y tierra que pide repetir copa.

Poco a poco, fueron llegando los rezagados: PHneutro, con su habitual media sonrisa; y Tomás, quince minutos después, disculpándose con un gesto y un abrazo, para integrarse al instante en la conversación como si nunca hubiera faltado. Entre risas y bocados, Javi Bodeguita mandaba mensajes desde su local: “Yo llego tarde, que tengo que resolver una cosa en la Bodeguita” —una excusa tan clásica como que tenía el local lleno de reservas, ya sumergidos en plena vorágine de comidas de Navidad.

El postre, sin embargo, llegó con entrada triunfal: Víctor, antiguo miembro, recién vuelto al grupo, sorprendió con las rodajas de naranja con canela, ese dulce anti-postre tan murciano, tan humilde, tan perfecto. Frío, ácido, especiado… el contrapunto ideal tras tanta contundencia. Y como si el destino lo hubiera dispuesto, su aporte coincidió con otro guiño a la tradición: las tortas de pascua que, más tarde, degustarían en el Café Bar Candi-Lejas, también traídas por él desde el Cabezo de Torres.




Antes de eso, hubo tiempo para el sorteo: 13 apuestas a la Lotería Primitiva, desde 3 euros, con la mirada puesta en la codiciada cesta de Navidad de Candi-Lejas. Y, claro, para el segundo brindis —el oficioso—, lanzado por Juanini en el grupo de WhatsApp con versos entre lo jocoso y lo filosófico: «Al que a Murcia vino a tomar un vino / y a beber ese vino a la Bodeguita de Javi no vino, / entonces… ¿a qué pijo vino?!»

El grupo estalló en carcajadas. Alguien propuso grabarlo. Nadie lo hizo. Mejor así: que quede solo en la memoria, como tantas otras frases que ya forman parte del patrimonio oral del grupo.

Y es que “Almorzamos Hoy?” no es un club gastronómico: es una resistencia afectiva. Un acto de fe en lo cotidiano, en la amistad sin protocolo, en el poder del conejo con hígado para sanar el alma. Mientras afuera la plaza bulle con el trajín de compras y gritos de pescaderos, allí arriba, en la Cantina de Papito, el tiempo se ralentiza, los teléfonos se guardan y lo único que importa es el siguiente bocado, la próxima historia, el próximo sábado.

Ya se prepara el siguiente capítulo: la Cena del 5º Aniversario de La Bodeguita, el jueves 27 de noviembre a las 20:30 h. Habrá más brindis, más ausencias presentes, más sardinas, seguro. Y, quizá, algún nuevo miembro que, como Víctor, llegue con naranjas y se quede para siempre.

Porque aquí no se pregunta si se almuerza. Solo cuándo.
Y la respuesta, ya se sabe, es siempre la misma:
Hoy.








 


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