El profesional de la hostelería murciano es el presidente del jurado del Concurso Camarero y Cocinero del Año que se celebra en Alimentaria Hostelco de Barcelona este 26 de marzo
De las mesas del bar a presidir el jurado: un viaje entre Monastrell, huerta y excelencia. Cuando el corazón late en cada servicio: la revolución femenina y el orgullo murciano en la sala
«A mis alumnos les recalco que intenten hacer feliz a cada comensal, que se sientan orgullosos de ser camarer@s, pero, ante todo, que sean buenas personas»
La gran final del concurso Camarero del Año se celebrará este jueves 26 de marzo en el marco de Alimentaria Hostelco, el mayor escaparate gastronómico de España que se celebra en Barcelona. Al frente del jurado y la coordinación se encuentra Antonio Chacón Camaches, un profesional de la hostelería y la docencia que ha transitado desde la ayuda en el negocio familiar hasta presidir uno de los certámenes más prestigiosos del sector.

Chacón, segunda generación de hosteleros, asegura que sus orígenes entre mesas y aromas de cocina definieron su estilo de vida y que hoy transmite a los nuevos talentos valores fundamentales como el respeto por la profesión y el cuidado del detalle. Para el presidente, la excelencia no es un acto aislado, sino el resultado de «la suma de muchos pequeños detalles», enfatizando que la atención al cliente comienza antes de que este pise el local.

El perfil del profesional de sala ha experimentado un giro positivo en la última década. Según Chacón, mientras hace diez años se luchaba por dar voz e imagen a una profesión relegada, hoy el éxito de los restaurantes se basa en el trabajo en equipo y la revalorización del servicio. En esta sexta edición, la Región de Murcia juega un papel destacado con la finalista Paloma Sánchez. Chacón defiende que Murcia ha perdido sus complejos para mostrar una gastronomía que «no deja indiferente a nadie», apoyada por una huerta productiva y vinos como la Monastrell, que han evolucionado gracias a viticultores comprometidos.

Más allá de la técnica: humanidad, vino y liderazgo femenino
La evaluación en el certamen busca un equilibrio entre la destreza técnica y la conexión emocional. Aunque el rigor es máximo ante un jurado de calibre internacional, Chacón admite que una experiencia memorable puede compensar ciertos errores técnicos, priorizando el conjunto del servicio. Su propia faceta como elaborador de vinos, con proyectos como «Paraje Las Bestias«, influye en su mirada exigente pero comprensiva hacia el maridaje y el servicio de mesa, prueba que formará parte de la final. Además, como docente en el CCT Murcia y la UCAM, Chacón traslada a las aulas la exigencia de la élite, buscando alumnos que no sean conformistas y que vean en la formación una herramienta para crecer.

El concurso también se consolida como un motor de visibilidad para el liderazgo femenino en un área tradicionalmente masculinizada. Chacón destaca que, de las cinco ediciones disputadas, tres han sido ganadas por mujeres, normalizando su presencia en la hostelería. La proyección profesional de los participantes es notable: locales con estrellas Michelin buscan captar a los finalistas y los ganadores han logrado lanzar marcas propias o convertirse en embajadores de grandes empresas. Ante la presión de competir en Alimentaria frente a figuras de renombre, Chacón tiene claro el perfil del ganador: no busca solo técnica, sino gestores sensibles, empáticos y, ante todo, «buenas personas» que sientan latir su corazón en cada servicio.
– Antonio, usted ha pasado de ejercer como ayudante en el negocio familiar a presidir el jurado de uno de los certámenes más prestigiosos de sala en España. ¿Qué valores de aquella etapa familiar aplica hoy para evaluar a los nuevos talentos del servicio?
– Como bien dices, mis orígenes han sido crecer entre mesas de bar, aromas de café y cocina, han sido tantas cosas las que marcaron mi niñez que sería interminable, soy segunda generación de hosteleros, ver a tus padres cada uno en su espacio, a tus herman@s mayores de aquí para allá y de los cuales fui aprendiendo algo nuevo cada día, ha sido lo que ha hecho que siempre quiera ser lo que soy, Camarero, y es que esto, es un estilo de vida que no todo el mundo entiende.

A los nuevos talentos ante todo les transmito el respeto por la profesión, el amor por la sala, el cuidado de cada detalle, la atención al cliente siempre empieza antes de que llegue a nuestro local. Trabajar en aquello que amas te hace ser siempre más feliz, te alimenta cada día y te da la energía que necesitas, pero ante todo les transmito que den siempre su mejor versión, porque alguien me enseñó, que la suma de muchos pequeños detalles, da lugar a la excelencia.
– El Concurso Camarero del Año celebra su sexta edición. ¿Cómo ha cambiado el perfil del profesional de sala que llega a esta final respecto a las primeras ediciones? ¿Qué competencias considera hoy imprescindibles que no lo eran hace una década?
-Te diría que muchas cosas han cambiado, por ejemplo la forma en que se siente el servicio, ha experimentado un giro hacia lo positivo, hace 10 años peleábamos por volver a poner voz e imagen a una profesión que había pasado a un segundo plano, pero es ahora cuando si te fijas un poco, podrás ver que aquellos locales que funcionan, lo hacen desde el trabajo absoluto en equipo, dando un valor al servicio que es precisamente el éxito para que un restaurante triunfe, todos somos importantes, y es así como se demuestra el talento empresarial, con respeto y valor.

-Murcia brilla en esta edición con Paloma Sánchez entre los finalistas y usted al frente del jurado. ¿Qué aporta la identidad gastronómica murciana —su Monastrell, su producto de huerta, su cultura de hospitalidad— a la excelencia del servicio que se valora en este concurso?
-Murcia muchas veces es la gran desconocida, pero te puedo garantizar que todo aquel que la visita y la degusta, se queda atrapado de esta maravillosa Región, sus costas, interiores, ciudades, sus vinos, en definitiva, su gastronomía no deja indiferente a nadie, siempre quieren volver.

Paloma es una digna finalista que ha demostrado estar preparada para un evento de tal magnitud, ya en su día lo fueron también Juanjo, Cristian o Ángela, la cual llegó a ganar la 3ª edición y es que creo que en esta región tenemos talento de sobra al frente de nuestras salas y barras. Tal como yo lo veo, nuestra región perdió cierto complejo y empezó a mostrar todo lo que hay aquí, como ya dije antes, en esta región se come muy bien, se bebe muy bien y te sientes muy bien, no solo somos la huerta de Europa, aquí hay mucho más y ahora, sin miedo lo mostramos, platos de antaño que son una delicia, una Monastrell bien trabajada en la viña por personas que han dado un giro a la manera de entender los vinos.

He tenido la suerte de participar de cada edición, siempre con dedicación absoluta a la familia Caterdata, poniéndome al servicio de este maravilloso concurso, con humildad y esfuerzo máximo, desde abajo, uno no llega a ser Presidente y Coordinador de Camarero del Año así sin más, fui poco a poco, muchas veces haciéndome invisible para que brillara el verdadero protagonista, el concursante por encima de todo, desde jurado, pasando por jurado técnico, coordinador, vicepresidente y desde hace unos años asumiendo el gran honor y responsabilidad de Presidente/Coordinador, gracias Alfons.

-En las pruebas de sala se valoran destrezas tales como, mesa, maridaje y atención al cliente. ¿Cómo equilibra el jurado la evaluación de la técnica pura con la capacidad de conectar emocionalmente con el comensal? ¿Puede un error técnico quedar compensado por una experiencia memorable?
-Pienso que muchas veces, nos dejamos llevar por todo lo impactante de las cosas, pero te aseguro que cada semifinal o cada final se afronta con criterio y rigor. No es fácil enfrentarte a todas esas pruebas de barra y sala con un jurado de tal calibre, cada prueba debe ser una demostración de profesionalidad, experiencia, talento y confianza, así lo entiendo yo y se lo hago saber al jurado, ellos toman la decisión en lo que ven y les transmiten los concursantes en ese momento, hay días buenos y días mejores, lo que tenga que ser será. Y sí, al igual que nos puede ocurrir en cualquier restaurante es cierto que en ocasiones podemos compensar ciertos errores técnicos valorando el conjunto final de esa experiencia, pero siempre con el mismo criterio a la hora de puntuar.

-Recientemente presentó «Paraje Las Bestias», un Monastrell de Yecla nacido en un paraje salvaje custodiado por muflones. ¿Cómo influye su faceta como elaborador de vinos en su mirada como sumiller y presidente del jurado? ¿Cambia su forma de valorar un maridaje cuando tú mismo has vivido el proceso desde el viñedo?
-Como bien dices, Paraje Las Bestias fue presentado el 20 de noviembre de 2025 en un entorno mágico como es Loft 113, es nuestro segundo proyecto y estamos muy contentos, ya que, además, será parte de la prueba de mesa en el descorche, presentación y servicio en la final de Alimentaria. En el jurado de mesa hay grandísimos profesionales de sala y barra y te puedo garantizar que controlan mucho sobre temas de servicio, maridaje y sumillería. Para mí, siempre resulta complicado seleccionar solo a 10 jurados, todos son amigos de profesión y muchos se quedan fuera a pesar de que me gustaría que estuviesen todos.

Respecto a si cambia la forma de valorar las pruebas, te diría que es igual de exigente, piensa que los 6 finalistas ya están en un nivel muy fuerte y controlan el arte del servicio de sala y barra.
-Usted es profesor en el CCT Murcia y en el Grado de Gastronomía de la UCAM. ¿Qué le aportan sus alumnos a su criterio como jurado? Y a la inversa: ¿cómo traslada la exigencia de un concurso de élite a la formación de futuros profesionales de sala?
-Pues mira, a mis alumnos les hago ver la necesidad de preparase para algo real, para que cuando salgan al mundo laboral puedan pelear por ser los mejores, siempre trabajando en equipo y sin querer pisar a nadie, pero no deben ser conformistas y quedarse anclados, les animo a que sigan formándose y buscando seguir creciendo.

Ellos me aportan fuerza y juventud, me llenan cada día, me trasladan su ilusión por querer ser futuros profesionales y yo me emociono con eso, veo en sus ojos que hay futuro y que nuestro trabajo como docentes merece la pena.
Mi criterio a la hora de valorar a las futuras promesas de la sala, siempre desde la cercanía, pero es exigente, queremos al mejor Camarer@ del Año.

-En la semifinal de Alicante se incluyó un coloquio sobre la presencia femenina en la gastronomía. Con profesionales como Paloma Sánchez, Ángela Marulanda o Mireia Riba destacando en sala, ¿cree que el concurso está ayudando a visibilizar y equilibrar el liderazgo femenino en un área tradicionalmente masculinizada?
-Pienso que estamos en otros tiempos, la presencia de la mujer en la hostelería ya no es puntual, es una realidad, por supuesto que creo que este concurso ha dado visibilidad a la mujer, sobre todo porque para nosotros la figura de un camarer@, se basa en la elegancia, excelencia y servicio, el papel de la mujer está a la par que la de un hombre. De hecho, de las cinco ediciones que llevamos disputadas, tres de ellas, las han ganado mujeres, creo que eso dice mucho de la apuesta de este certamen sobre la presencia de la mujer en la hostelería. En las diferentes ediciones han pasado por nuestro jurado mujeres muy grandes con grandes responsabilidades, por poner un ejemplo, contamos con Anabel Méndez al frente de la sala de un dos estrellas, Eli, Iratxe, María Casamar, Ángela y un largo etc. En esta final nos encontramos con doble presencia femenina con opción de ser la mejor camarera como es el caso de Sonia y Paloma que aportaran todo su saber hacer para que sea aún más visible. Para mí la presencia femenina es algo normalizado ya que me he criado con mis tres hermanas y mi madre siempre con presencia en el negocio familiar, lo que te digo, para mí es algo cotidiano.

-Se dice que el 90% de los ganadores de Cocinero del Año han logrado después una estrella Michelin. ¿Existe un «efecto Camarero del Año» similar? ¿Ha observado que los finalistas de sala aceleren su proyección profesional tras participar en el certamen?
-Si claro, es cierto eso que dices y por supuesto que nuestros participantes de sala han dado más visibilidad si cabe a sus locales, tres de nuestros finalistas están trabajando en locales con estrella como es el caso de Juan David, Marcos Eire y Javier Gil, al fin y al cabo, la estrella se entrega al conjunto del local.
Y también decirte que, una vez han conseguido ganar nuestro concurso, su proyección ha crecido muchísimo como es el caso de Mireia, siendo embajadora de una de las marcas de zumos más potente del mercado y, además, es una empresa murciana o Ángela lanzando su propio vermú al mercado.

También puedo decirte que locales con dos y tres estrellas buscan captar a nuestros concursantes, eso también nos está diciendo que este concurso se mira muy de cerca por los restaurantes más exigentes.
-La gran final se celebra en Alimentaria+Hostelco, el mayor escaparate gastronómico de España. ¿Qué presión añadida supone este escenario para los finalistas? ¿Y qué oportunidad única le ofrece frente a un jurado como Oriol Castro, Paolo Casagrande o Mª José San Román en cocina o David Seijas, Xavi Alba, Iratxe Miranda o Casto Copete en sala?
-Pues la verdad que la presión es alta, Alimentaria Hostelco es en sí un espacio que impone, si a eso le añades la tensión de estar en una feria de tal calibre y con tanto público mirando como trabajas, imagínate. Añade a eso tener delante a un jurado súper profesional y reconocido, descorchar y servir una botella de vino al que fue sumiller del mejor restaurante del mundo no sé yo, pero algo debe imponer (risas).

Como dije antes, oportunidades, todas porque la búsqueda del talento anda siempre viva y puede aparecer en cualquier sitio, ¿por qué no en una feria?
-Para cerrar: si tuviera que definir en una frase qué busca el jurado en el próximo «Camarero del Año», ¿cuál sería? ¿Más técnica, más storytelling, más sostenibilidad, más humanidad…? ¿Cuál es el ingrediente secreto que hará ganar a quien lo tenga?
-Te diría muchas cosas posibles, que sean buenos gestores, sensibles a las necesidades actuales, mucha empatía, cercanía, pasión, cuidado de cada detalle, incansables en la excelencia, que nunca dejen de formarse, que quieran ser mejores cada día, que se respeten a ellos mismos por encima de todo, que se pongan siempre los primeros en su lista, que sientan latir su corazón en cada servicio, que intenten hacer feliz a cada comensal, que se sientan orgullosos de ser camarer@s, pero, ante todo, que sean buenas personas. Sencillamente te he dicho lo que a mí me ha funcionado, y, créeme, me siento muy orgulloso de lo que he conseguido y hasta donde he llegado. ¡Viva la Sala!.


























