BOWIE Bar ocupa el emblemático espacio de Kamera con una propuesta que prioriza la escucha activa y la buena cerveza
La oferta de ocio nocturno en la ciudad portuaria se enriquece esta semana con la llegada de un nuevo establecimiento dedicado a la cultura musical. Este jueves, a partir de las 23:00 horas, iniciará su actividad BOWIE Bar, situado en el número 10 de la calle Jiménez de la Espada. El local, que en el pasado fue sede del conocido Kamera, reabre ahora con una filosofía definida: restituir el valor de la música de alta calidad dentro de la vida nocturna cartagenera.
La elección del nombre responde a un homenaje directo a David Bowie, el legendario artista capaz de influir en múltiples generaciones. Bajo esta inspiración, el negocio surge con el propósito de tratar el sonido como una vivencia principal y no como un mero elemento decorativo de fondo, según informa el portal Dondecomemosct.es.
El diseño del recinto busca la versatilidad, acomodando tanto a quienes buscan un plan relajado por la tarde como a aquellos que desean prolongar su noche sin agobios. La decoración interior, caracterizada por el uso de madera y una atmósfera acogedora similar a la de los pubs irlandeses, está pensada para invitar al cliente a permanecer. Es un entorno propicio para el diálogo entre conocidos, encuentros románticos o improvisaciones tras la cena que derivan en veladas inolvidables.
No obstante, el pilar fundamental del proyecto es su política sonora. La programación evitará las canciones comerciales efímeras para centrarse en himnos históricos de bandas como The Cure, Depeche Mode, U2 y, por supuesto, el propio homónimo del bar. La intención es que los temas sean reconocibles y auténticos, convirtiendo la audición en el eje central de la visita.
Complementando la experiencia auditiva, la barra ofrece un surtido de cervezas diverso, sin vincularse a una única distribuidora. Entre las opciones disponibles figuran marcas como Estrella de Levante, Mahou, Damm, Heineken o Estrella Galicia. El servicio pone especial énfasis en la temperatura del servicio, asegurando que la bebida se consuma muy fría, un detalle apreciado por los entendidos.

El perfil de cliente al que se dirige el local es adulto y maduro. Se pretende fomentar un clima donde el nivel de decibelios no impida la comunicación y donde la excelencia prevalezca sobre las modas pasajeras. En definitiva, BOWIE Bar nace con la aspiración de ser un punto de retorno habitual, un refugio urbano donde la melodía dicta el ritmo y el tiempo parece detenerse.


























