En una ceremonia sin precedentes, niños de la Fundación Aladina, junto al actor Richard Gere y autoridades locales, encienden el corazón navideño de la ciudad —un haz de luz visible desde kilómetros, en el arranque de unas fiestas que prometen entrar en la historia
⭐️ ¡La Navidad brilla más que nunca en Murcia!
🎄 El Gran Árbol de Navidad ya ilumina la Plaza Circular
❤️ Los niños con cáncer de La Arrixaca fueron los protagonistas en el encendido, en el que participó Richard Gere pic.twitter.com/Z4zTbzQmos
— La 7 (@la7tele) November 28, 2025
Bajo un cielo ya teñido de crepúsculo invernal, la Plaza Circular de Murcia se transformó este viernes en un epicentro de emoción colectiva. La ceremonia de encendido del Gran Árbol de Navidad —la más concurrida desde su instauración— se convirtió en un acto profundamente simbólico, protagonizado por los pequeños pacientes oncológicos de la Fundación Aladina. Acompañados por el reconocido actor estadounidense Richard Gere, el alcalde José Ballesta, el fundador de la organización Paco Arango y su directora ejecutiva Isthar Espejo, los niños no solo activaron las luces del árbol, sino que despertaron una marea de ilusión en miles de asistentes que abarrotaron el entorno.
Richard Gere, hoy, en Murcia.
Nunca había estado tan cerca de una estrella de Hollywood. pic.twitter.com/kITp3IuITI
— Gregorio León (@GregorioLeonOR) November 28, 2025
La jornada, bautizada bajo el lema “Una Navidad para la Historia”, arrancó horas antes con una atmósfera festiva liderada por la Pandilla de Drilo y el DJ Carlos Jean, cuya música electrónica y reinterpretaciones de clásicos navideños prepararon el terreno emocional para el momento culminante. A medida que avanzaba la tarde, la expectación crecía: las calles aledañas —desde Alfonso X hasta la avenida Primo de Rivera— se llenaban de familias, turistas y vecinos con árboles luminosos en mano, listos para formar parte de un rito comunitario sin igual.

Cuando llegó el instante decisivo, dos menores —Noel y Emma—, con paso firme y mirada decidida, avanzaron hacia la base del monumental abeto. Guiados por las palabras del alcalde, quienes los rodeaban alentaron su gesto: elevar un corazón —emblema icónico de Murcia y de su legado histórico— hasta la estrella que coronaba la estructura. Al alcanzar su destino, una señal luminosa viajó hacia lo alto, activando no solo las 500.000 bombillas LED del árbol, sino también un haz de luz vertical que ascendió dos kilómetros en el firmamento, visible incluso desde las pedanías más alejadas de la Vega Baja.

Paralelamente, un espectáculo piromusical de alta tecnología elevó la experiencia sensorial: 20 láseres RGB trazaron figuras en el aire, 16 máquinas de CO₂ y otras 20 generadoras de atmósferas envolvieron al público en nubes de humo y efectos envolventes, mientras ocho dispositivos lanzaban nieve y pompas al ritmo de “All I Want for Christmas Is You”. Sobre una pantalla LED de 167 metros, se proyectó un árbol virtual de dos metros de altura, obra de 65 cañones luminosos sincronizados. El cielo, por unos minutos, pareció responder al latido de miles de corazones.
Tras el encendido, Carlos Jean —ganador del Premio Ondas y figura clave de la escena electrónica ibérica— subió al escenario para cerrar la velada con un set vibrante que incluyó temas como “Gimme the Base”, “Blackstar” y “Lead the Way”, logrando que la plaza se convirtiera en una pista de baile bajo las estrellas artificiales.

Más allá del simbolismo, el dispositivo logístico respaldó la magnitud del evento: transporte público gratuito, aparcamientos disuasorios sin coste, y un operativo de seguridad integrado por 128 agentes de Policía Local, 14 bomberos, voluntarios de Protección Civil y equipos médicos de emergencia. Para quienes no pudieron asistir, la transmisión en directo —disponible a través de la web municipal y la app Tu Murcia— permitió vivir el momento en tiempo real, con notificaciones push que anunciaban el inicio minutos antes.

El Gran Árbol, que permanecerá hasta la conclusión de las fiestas, es también una proeza técnica y sostenible: medio millón de luces de bajo consumo, 200 adornos gigantes en tonos navideños, 11 km de espumillón, 250 focos RGB y 200 maceteros luminosos configuran un entorno diseñado para albergar conciertos, talleres infantiles y experiencias inmersivas. Dos escenarios, seis pantallas gigantes y un innovador sistema de sonido 360° garantizan que cada rincón de la plaza forme parte del espectáculo, sin alterar la tranquilidad de los vecinos.

En sus palabras ante la multitud, Gere —con voz serena y traductor a su lado— subrayó: “Esto no se trata solo de luces. Es un recordatorio de quiénes somos en esencia: criaturas de luz”. Un mensaje que resonó con fuerza cuando uno de los niños, tras accionar el interruptor simbólico, exclamó: “Que seáis súper fuertes, no os rindáis nunca… y feliz Navidad”.
Con este encendido se inaugura oficialmente la programación navideña murciana, que seguirá desplegándose con Navilandia, el Jardín de los Sueños, belenes artesanales y las tradicionales cabalgatas de Papá Noel y los Reyes Magos. Pero será difícil superar el simbolismo del primer destello: aquel que, nacido de las manos de unos niños que luchan contra el cáncer, se elevó hasta rozar las nubes —y, por unos instantes, hizo creer a toda una ciudad que la esperanza, efectivamente, tiene forma de luz.




























