El sábado 28 de febrero, el restaurante molinense convertirá sus dos plantas en un Sun Studio improvisado para revivir el mito de Elvis con cena de autor y coros espontáneos
Molina de Segura se prepara para vibrar al ritmo del rock and roll más auténtico. El restaurante LaMariMorena —The New Tavern—, referente indiscutible de las cenas musicales en el sureste español, ha programado para el sábado 28 de febrero, a partir de las 21:30 horas, una velada que transportará a sus comensales desde la huerta murciana hasta las calles de Memphis.

Bajo el título «Elvis Songs on Tour», la propuesta rendirá homenaje al Rey del Rock and Roll con un espectáculo en directo que promete convertir el local de la avenida del Chorrico en templo efímero de las caderas ondulantes, los tupés imposibles y esa voz que cambió para siempre el mapa sonoro del siglo XX.

Tras el éxito arrollador de sus tributos previos —homenaje a Manolo García y El Último de la Fila agotó las dos plantas del establecimiento el pasado 24 de enero, mientras que la noche de Estopa en noviembre terminó con comensales bailando entre mesas al grito de «Cuando amanece»—, LaMariMorena refuerza su apuesta por un modelo cultural único donde la gastronomía no sirve de mero acompañamiento, sino que dialoga en igualdad con la música.

Al frente de los fogones, la chef Juana Mari Ruiz —formada en las cocinas de Ferran Adrià— diseñará un menú que, como es habitual en estas citas, buscará resonar con el espíritu del artista homenajeado: platos contundentes con toques sureños, sabores ahumados que evocan las parrillas de Tennessee y un postre que, sin duda, hará honor al legendario amor de Presley por los plátanos y el mantequilla de cacahuete.
«No vendemos cenas, vendemos noches», repite como mantra su gerente, Ruppert García-Arias, artífice de una fórmula que ha convertido el local en punto de encuentro generacional donde abuelos, padres e hijos comparten mesa, plato y coro. En anteriores ediciones, las barreras entre artista y público se desdibujaron hasta desaparecer: durante el tributo a Manolo García, más de un centenar de comensales entonaron «Pájaros de barro» con la garganta llena de emociones y el paladar aún impregnado del sabor del chimichurri; en la noche de Estopa, las risas y las palmas sincopadas se mezclaron con el crujiente del pulpo rockero y el solomillo Wellington.
Para la cita con Elvis, se espera una atmósfera aún más eléctrica: desde los primeros acordes de «Hound Dog» o «Jailhouse Rock», las mesas se transformarán en improvisados escenarios donde las caderas se moverán al unísono y las voces, aunque desafinadas, encontrarán en el colectivo la seguridad para gritar «Love Me Tender».
El evento, concebido para quienes aún sienten escalofríos al escuchar el primer riff de «Suspicious Minds», también busca conquistar a las nuevas generaciones que descubrirán por qué, décadas después de su muerte, Elvis sigue siendo sinónimo de rebeldía, sensualidad y esa magia inexplicable que convierte a un muchacho de Tupé en leyenda universal. Las reservas, gestionadas exclusivamente por teléfono (968 611 289), se agotan con rapidez —como ocurrió en ediciones anteriores—, recordando que en LaMariMorena los asientos no son simples sillas, sino butacas privilegiadas para presenciar cómo la comida y la música se funden en una sola experiencia sensorial.

Mientras el calendario avanza hacia el 28 de febrero, Molina de Segura anticipa una noche donde el aceite de oliva murciano se mezclará con el sudor del escenario, donde el vino de Jumilla brindará por el rock and roll y donde, por unas horas, el Segura se convertirá en el Mississippi. Porque en LaMariMorena, como bien saben sus fieles, no se trata de cenar mientras suena música: se trata de vivir la música mientras se cena. Y cuando Elvis entra en escena, hasta el más serio de los comensales termina moviendo las caderas bajo la mesa.
- 📍 LaMariMorena – The New Tavern.
- Avenida del Chorrico, 110 · 30500 Molina de Segura (Murcia).
- 📞 Reservas: 968 611 289 | 📧 info@lamarimorenarestaurant.com.
«Thank you, thank you very much» — pero las mesas no esperan.


























