La 13ª edición de la Ruta del Vino y la Tapa fusiona gastronomía, arte urbano y enoturismo con trece propuestas únicas a cinco euros y el debut de un certamen pictórico en escaparates
El corcho saltará este jueves 19 de febrero para dar inicio a un mes donde Yecla se transformará en lienzo vivo de sabores y colores. La 13ª Ruta del Vino y la Tapa, organizada por la Asociación Ruta del Vino de Yecla con el respaldo del Ayuntamiento de Yecla y el Consejo Regulador de la Denominación de Origen, desplegará hasta el 15 de marzo una propuesta que trasciende lo meramente gastronómico para convertirse en celebración colectiva donde cada bocado dialoga con el arte y cada sorbo invita a descubrir rincones insospechados de la ciudad.
Trece establecimientos hosteleros —Los Chispos, Candilejas, Tapeo, Olivo de Jaén, Pachamama, Bar Gaggia, Barrabás, Arrocería Brandy, Peña Taurina, Kasa Ortega, Bar Ideal, Tapeoteca y Bar La Bodega— han diseñado creaciones exclusivas pensadas para armonizar con los caldos de cinco bodegas referentes: Bodegas La Purísima, Señorío de Barahonda, Bodegas Castaño, Bodegas Evine y Bodegas Conde de Montornés. Por solo cinco euros, los comensales podrán degustar cada combinación mientras recorren la ciudad con su pasaporte en mano, sellando cada parada como quien colecciona recuerdos en un viaje sensorial.

Pero esta edición marca un antes y un después al incorporar dos novedades que amplían el horizonte de la experiencia. Por primera vez, los participantes podrán votar no solo por su tapa favorita —cuyo ganador recibirá la codiciada «Barrica de Oro 2026»—, sino también por el vino que más los conquistó, reconociendo así el protagonismo indiscutible de las bodegas yeclanas en este ritual compartido. Y como guiño a la creatividad local, quince jóvenes artistas de la Escuela Municipal de Bellas Artes y ASOCOMY intervendrán el 21 de febrero los escaparates de comercios adheridos con obras inspiradas en la ruta, creando un circuito urbano donde el arte dialoga con el vino y el público podrá votar las piezas mediante códigos QR.

Mientras los paladares se deleitan, la cámara se convierte en aliada: cada lunes del evento se sortearán lotes de productos entre quienes compartan sus instantes en la web oficial, mientras un jurado de «clientes misteriosos» —cuya identidad permanecerá en el anonimato— evaluará con mirada experta la atención, calidad y servicio de cada establecimiento, aportando un 25 % de la valoración final para el galardón máximo.
Quienes completen el recorrido completo recibirán como recompensa inmediata una botella de vino del Consejo Regulador y entrarán en el sorteo de tres cheques de 200 euros y cinco de 60 euros, incentivando así la exploración sin prisa por cada rincón de la propuesta. Para facilitar la experiencia, una aplicación móvil y la web www.rutadelvinoyecla.com ofrecen mapas interactivos, descripciones de tapas y la posibilidad de enviar sugerencias anónimas que enriquecerán futuras ediciones.
El broche de oro llegará el domingo 15 de marzo en la Plaza del Industrial del Mueble, donde la clausura se convertirá en fiesta popular con entrega de premios, sorteos finales y la proclamación oficial de la tapa más votada. «Queremos que esta cita sea, un año más, una gran exaltación de los vinos y la gastronomía yeclana», afirmaba Carlos Muñoz, presidente de la Ruta del Vino de Yecla, recordando que en un contexto complejo para el sector vinícola, eventos como este se erigen como escaparates estratégicos que dinamizan la economía local y proyectan el territorio más allá de sus fronteras.

Porque en Yecla, durante estos treinta días, el vino no solo se bebe: se pinta, se fotografía, se comparte y se vive como experiencia colectiva. Y en cada copa servida, en cada pincelada sobre cristal, late la certeza de que la verdadera riqueza de una tierra no está solo en sus viñedos, sino en la complicidad de quienes eligen detenerse, probar y, sobre todo, disfrutar juntos.


























