InicioGastroNoticiasCuando las habas peladas conquistan el paladar: La Marquesita eleva el alma...
GASTROCRONICAS

Cuando las habas peladas conquistan el paladar: La Marquesita eleva el alma cartagenera al olimpo gourmet

El XIX Premio Mursiya Mezze del Club Murcia Gourmet corona a este rincón de la plaza Alcolea, donde madre e hija tejen desde hace dos décadas una cocina de raíz que honra la huerta sin renunciar a la elegancia


 

Bajo el sol que acaricia la recoleta plaza Alcolea —más conocida como «la plaza de los carros», antiguo mercado de hortelanos en el siglo XVIII—, un sueño familiar alcanzó su consagración más sonora. El Restaurante La Marquesita, templo de la cocina mediterránea dirigido por Almudena Ferrer de Almansa y su hija Almudena Fernández Ferrer, ha recibido el XIX Premio Mursiya Mezze del Club Murcia Gourmet, galardón que desde 2006 distingue la excelencia gastronómica regional en cinco pilares: presentación impecable, calidad del producto, creatividad contenida, maridajes audaces y una experiencia que trasciende el mero acto de comer.

El jurado, integrado por socios de esta sociedad gastronómica formada por directivos y empresarios de diversos sectores, basó su decisión en la visita realizada en enero de 2025, cuando el menú desplegó una narrativa culinaria donde cada plato dialogaba con su vino como verso y contraverso. Abrió el telón un tartar vegetal de aguacate, tomate, mango y granada, acompañado por un cava Recadero Terrers que limpiaba el paladar con burbujas precisas. Le siguió el tartar de atún bluefin, maridado con una manzanilla Gabriela de Bodegas Barrero que acentuaba la untuosidad del pescado, y el foie de mamá al armagnac, cuya intensidad encontró equilibrio en el sduternes cuvée 79 de la bodega Famille Passaga.





Pero fue en el corazón del menú donde La Marquesita reveló su alma: las habas doblemente peladas con guisantes y jamón ibérico —plato bandera del establecimiento— se sirvieron junto a un blanco José Pariente de Rueda que realzó la dulzura de la legumbre sin competir con su protagonismo.

Como platos principales, el lomito de bacalao «con el pil pil de Pedro» encontró en el Ultreia Godello blanco 2022 de Bierzo un compañero que respetaba su textura sedosa, mientras que el rabo de toro —ya reconocido por la Guía Michelin en 2022— se elevó con la potencia estructurada del Jumilla Casa Castillo Vatosca 2023. El broche lo puso un mousse de turrón bautizado con el refrán «hasta San Antón pascuas son», un guiño navideño que cerró la velada con nostalgia y dulzura contenida.

Más allá de los platos, el premio reconoce una filosofía tejida durante más de veinte años en este coqueto local de la plaza de los carros. El nombre «La Marquesita» no alude a títulos nobiliarios, sino al apodo cariñoso con que se conocía a la fundadora al llegar a Cartagena; un diminutivo que encarna el carácter acogedor del proyecto. Madre e hija han construido aquí un universo donde el producto local —recién llegado de la huerta o el puerto— se transforma con el respeto de quien cocina para su propia familia: sin artificios innecesarios, pero con una precisión de relojero en los emplatados y una obsesión por el detalle que convierte cada servicio en ritual.

El Restaurante Amapola Gastronómico del Grand Hyatt La Manga figuró como finalista en esta edición, destacando por su innovador enfoque culinario. No obstante, fue la autenticidad sin concesiones de La Marquesita la que sedujo a los socios del club, cuya labor desde 2006 —habiendo visitado más de 130 restaurantes regionales— trasciende lo gastronómico para abrazar la promoción cultural y solidaria del sector, como demuestran sus publicaciones sobre figuras como Raimundo González Frutos o la gastronomía andalusí de Ibn-Razin.

VICENTE VICENS

Porque en La Marquesita no se sirve comida: se entrega memoria. La memoria de los carros que surcaban la plaza, del mar que besa el litoral cartagenero, de las manos que pelan habas con paciencia monacal y de una familia que entendió, desde el primer día, que la grandeza no reside en lo espectacular, sino en la honestidad de un producto bien tratado. Y en ese equilibrio entre raíz y refinamiento, entre lo casero y lo memorable, reside el verdadero encanto de quien, desde una plaza de barrio, ha conquistado el paladar de quienes saben que lo mejor de Murcia siempre huele a huerta recién regada.









Lo más leido