Un hombre irrumpió en un bar armado con un cuchillo de cocina y confrontó al dueño para reclamar un supuesto acierto en una máquina recreativa; la Guardia Civil lo detuvo tras hallarle el arma oculta bajo la ropa
Lo que comenzó como una disputa sobre un supuesto premio no cobrado derivó en una escena de tensión extrema en un local hostelero de la localidad segoviana de Pedrajas. Según informa La Verdad, la Guardia Civil detuvo el lunes 29 de diciembre a un varón como presunto responsable de un delito de amenazas con intimidación tras irrumpir en un establecimiento empuñando un cuchillo de grandes dimensiones y exigir, bajo coacción, el pago de 2.400 euros.

Los hechos se desencadenaron cuando el propietario del bar alertó a la Central Operativa de Servicios (COS) tras verse acorralado por un cliente que, según testigos, había entrado al local con intención clara de cobrar lo que consideraba una deuda pendiente. Al llegar al lugar, los agentes identificaron rápidamente al individuo y, tras asegurar el entorno, procedieron a un cacheo preventivo. Allí hallaron, oculto bajo su ropa y pegado al pecho, un cuchillo de cocina de 33 centímetros de longitud total —19 cm de hoja afilada y 14 cm de empuñadura—, un utensilio doméstico convertido, en ese momento, en instrumento de presión.
En declaración ante los agentes, el detenido alegó que días antes había obtenido un premio en una máquina recreativa del mismo local —una tragaperras— y que, pese a haberlo “ganado legítimamente”, el dueño se negaba a abonarle los 2.400 euros correspondientes. Tras no lograr una respuesta favorable, optó por regresar armado y exigir el cobro mediante intimidación directa.
Sin embargo, fuentes próximas a la investigación señalan que las primeras comprobaciones técnicas en la máquina no arrojan constancia de ningún premio de esa cuantía en las fechas alegadas, lo que pone en duda la veracidad de la reivindicación. Mientras avanza la instrucción, lo cierto es que el uso de un arma blanca para resolver un conflicto de carácter civil ha elevado la gravedad del caso a nivel penal.

Los agentes, tras neutralizar la amenaza y asegurar el arma, trasladaron al individuo a dependencias policiales, donde quedó a disposición judicial como presunto autor de un delito tipificado en el artículo 170 del Código Penal: amenazas con intimidación grave mediante el empleo de un instrumento idóneo para causar daño.
El suceso, ocurrido apenas dos días antes de Año Nuevo, ha generado inquietud en la comunidad local, acostumbrada a una convivencia tranquila. Desde la Benemérita se recuerda la importancia de denunciar cualquier irregularidad relacionada con máquinas recreativas a través de los canales oficiales —como el Servicio de Inspección de Juego de la Junta de Castilla y León—, y no recurrir a la autotutela ni a la violencia.























