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GASTROCRONICAS

Cuentos chinos que son verdad

Por María José Cavadas


 

Tang Sanzang, viajó hasta la India para obtener los textos sagrados del budismo. El monje se acompañó de tres discípulos con poderes sobrenaturales. Así comienza la historia del del Rey Mono, una de las piezas más representativas del modo que tienen los chinos de relatar su historia y sus sueños.

Los cuentos chinos generalmente son relatos fantásticos, parábolas e incluso metáforas que encierran una enseñanza. Popularmente se entiende por cuento chino un embuste, una argucia para esconder algo. Sin embargo, hay cuentos que son verdad. China está plagada de relatos que no creerías si no fuera porque están labrados en sus paredes y en sus costumbres. La Gran Muralla, las tumbas de los emperadores, las grutas de los budas cuentan historias tan gigantescas que parecen irreales.

Los chinos gozan con los muñecos.

El cuento del Rey Mono continua. Los discípulos predilectos de Tang Sanzang eran el Rey Mono (Sun Wukong), el Cerdo (Zhu Bajie) y el Monje de Arena (Sha Wujing), además del caballo dragón. Debían realizar un larguísimo viaje para conseguir los textos sagrados del budismo. Tuvieron que enfrentarse a 81 peligros, combatieron contra demonios y monstruos que querían comerse al monje e impedir su misión. El recorrido terminó con final feliz. Todos alcanzan la iluminación, el nivel más alto de sabiduría.

El Rey Mono ha quedado en el ideario cultural chino como un personaje muy querido y una obra llena de fantasía, humor y enseñanzas budistas y taoístas.

Zhangye Danxia National Geopark.

Ruta de la Seda

La Ruta de la Seda es en sí misma un cuento tan extenso como las redes comerciales trazadas a partir del siglo II a.C, para conectar China con el Mediterráneo. En principio fue un proyecto de aproximación del emperador Wu de la dinastía Han con la tribu Rouzhi para debilitar a los Xiongnu, el primer imperio nómada del mundo. Pero si el objetivo inicial obedecía a una estrategia bélica, acabó contribuyendo a establecer una red de relaciones diplomáticas.

La denominación de Ruta de la Seda a los numerosos caminos que se abrieron a través de del desierto y la estepa al norte de China, se le atribuye al alemán Von Richthofen, en el siglo XIX, aunque recientemente han aparecido voces que lo refutan. Los caminos partían de Xian, entonces capital de China y discurrían por Mongolia, Paquistán, Persia, Tayikistán, Uzbekistan, Turquía, Egipto y Rusia.

Montañas Arco Iris

Para un occidental ciudades como Samarcanda (en la actual Uzbekistan), Antioquia y Constantinopla (hoy Turquía) y Alejandría (Egipto) son enclaves donde se cruzaban caravanas de comerciantes que portaban pólvora, brújulas magnéticas, sedas, especias. El cine ha contribuido a aumentar el mito. A través de la pantalla se filtraban olores y colores que desprendían misterio y aventura.

Además de mercancías, las caravanas transmitían conocimiento, religiones, personas. La imprenta, las matemáticas, llegaron a Europa desde China y el mundo islámico, así como el budismo y el cristianismo y el islam.

Grutas de Mogao

Posiblemente, el viajero más famoso que recorrió la Ruta de la Seda fue Marco Polo. Este veneciano no era, sin embargo, el primer europeo en completar toda la ruta. Antes lo habían hecho otros exploradores y comerciantes, incluidos el tío y el padre del propio Marco. Lo que le proporcionó fama y reconocimiento, más que el viaje en si mismo, fue la publicación de un libro en el que detallaba todo lo que había encontrado. El título de esta obra fue Il milione, aunque es más conocida como Los viajes de Marco Polo (Montano, 2024).

A finales del siglo XVI la Ruta de la Seda decayó con la apertura de las grandes rutas marítimas. Los navegantes tomaron el relevo de ese ingente comercio.

Geoparque Nacional de Yadan

Cementerio imperial

Uno de los misterios de la historia de China se encuentra en las tumbas imperiales de Xixia en Yichuan, a los pies de las montañas Helan, junto al desierto de Gobi. Reconocidas por la Unesco como patrimonio de la Humanidad en 2025, es el cementerio real de la Dinastia Xixia (1038-1227) fundada por el pueblo Tangut. Uno de los complejos funerarios más enigmáticos del mundo, situado a las puertas del desierto El complejo alberga, al menos, las tumbas de nueve de los once monarcas que reinaron Xixia , desde el actual Gansu hasta el sur de Mongolia.







Nueve tumbas imperiales, con una apariencia que recuerdan a las pirámides truncadas egipcias. El paralelismo con Egipto se repite de acuerdo a la leyenda recogida en la crónica Jiajing Ningxia xin zhi del siglo XVI, según la cual el emperador Yuanhao ordenó construir 360 montículos funerarios, uno por día, durante un año, con el propósito de confundir a los ladrones de tumbas. Como medida extrema, habría obligado a todos los trabajadores implicados en la obra a suicidarse, para evitar que pudieran revelar la verdadera ubicación de los sepulcros imperiales.

Montañas Arco Iris.

En 1227 las tropas de Gengis Kan asolaron la región y acabaron con la dinastía Tangut. La ciudad de Khara-Khoto, también conocida como Heishui Cheng (Ciudad del Agua Negra), quedó arrasada y jamás se recuperó. Durante siglos, el recuerdo de Xixia permaneció enterrado.

Además de su interés arqueológico, las tumbas ofrecen un testimonio tangible del poder, la complejidad y la identidad cultural del desaparecido imperio de Xixia, así como las dinámicas de la frontera norte de China durante la Edad media (Couto, 2025).

Muñecos y videojuegos, por todas partes.

La Gran Muralla

La Gran Muralla, 21.000 kilómetros, construida hace más de dos mil años para proteger la frontera del note de las tribus nómadas invasoras, se consideró la mayor obra de ingeniería del mundo. Para los chinos es un destino obligado al igual que para un musulmán visitar la Meca. Según el dicho popular para ser “un gran hombre” hay que ir a la gran muralla.

El emperador Quin Shi Huang unificó China y ordenó ampliar la muralla para evitar las invasiones del pueblo nómada de Xiongnu. Sin embargo, la parte más característica se construyó entre los siglos XV y XVI con la dinastía Ming.

Camellos en Mingsha Market

Los guerreros mongoles eran peligrosos y hábiles arqueros que pronto comprendieron que podían utilizar sus incursiones para obtener un botín, pero también como forma de presionar para aumentar los subsidios que les otorgaba el emperador Chu Yan Chang de la dinastía Ming a cambio de paz Peletero, National Geografhic). Un modo de presión que podemos encontrar en la geopolítica del siglo XXI.

Los nómadas buscaban objetos de lujo, especialmente la seda.

En el siglo XVI el jefe mongol Temuyin unificó la estepa y reanudó los ataques al norte de China para obligar a más subsidios y comerciar. Temujin se convirtió en rey de los mongoles con el nombre de Gengis Kan. Su nieto Kublai Kan, además de kan mongol, fundó la dinastía Yuan.

La Gran Muralla.

Los Yuan fueron destronados por las revueltas campesinas y en 1368 volvieron a la estepa. En ese momento la dinastía Ming, reinante en China, aprovechó la ocasión para expulsar a los nómadas y recuperar el trono. En 1459 el Gran Secretario, Li Xien, afirmaba que los mongoles eran una “calamidad para China”.

En 1575 Wang Chung Ku convenció al emperador para cambiar de política y enviar subsidios a la aristocracia mongola. Así se redujeron los ataques de los invasores. Otro ejemplo muy común en la política de los tiempos actuales.

Los Ming ampliaron la muralla con materiales más resistentes y caros, no obstante, no pudieron evitar que los mismos soldados chinos que defendían la frontera comerciaran con el enemigo mongol , se pasaran informaciones estratégicas y hasta se hicieran relación amistosas. España vivió el mismo fenómeno en los reinos cristianos fronterizos con los árabes.

Dos siglos de guerras debilitaron a la dinastía Ming que de tanto obsesionarse con el enemigo Mongol, no prestó atención a los manchúes que aprovecharon una rebelión interna para atravesar la gran Muralla ayudados por las guarniciones chinas. Otro ejemplo que se puede trasladar al siglo XXI.

En 1644 los Ming fueron derrocados.

La geopolítica entorno a la Gran Muralla encuentra notables paralelismos con la actual del siglo XXI además de una profunda lección. Ni siquiera la gran obra de ingeniería consiguió su propósito de ser inexpugnable. De tal forma que la imagen más icónica del poderío chino disfraza una gran derrota.

Grutas de Mogao

En el año 366 d.C. el monje budista Le Zun, quizás por efecto de la luz, tuvo la visión de miles de budas proyectados sobre una pared de arenisca. Quedó tan impresionado que excavó una cueva para meditar y convenció a un rico comerciante de la Ruta de la Seda para que fundara un templo. Sobre esta leyenda nace las cuevas de Mogao, al sudeste de Dunhuang, las grutas budistas más famosas de China.

A me­­diados del siglo VII, cientos de grutas horadaban el kilómetro y medio de pared rocosa. En ellas los peregrinos pe­­dían en oración cruzar sin so­­bre­­saltos el temido desierto de Takla-makan o, da­­ban gracias por la bondad de la travesía. Las pinturas de sus paredes ayudaban en la meditación y para difundir las creencias entre los chinos

Por la Ruta de la Seda viajaban religiones, el maniqueísmo, el cristianismo, el zoroastrismo y el islam, pero ninguna influyó tanto en China como el budismo, llegado de la India durante los tres primeros siglos de nuestra era. Durante diez siglos (IV-XIV) los monjes de Dunhuang acumularon las escrituras sagradas traídas del oeste.

Los chinos las llaman Mogaoku, «cuevas incomparables». De las casi 800 cuevas cinceladas en la cara del acantilado, 492 están decoradas con más de 46.000 metros cuadrados de exquisitos murales, unas 40 veces la superficie de la Capilla Sixtina.

Los murales, en su mayor parte de temática budista: retratos de budas y divinidades, narraciones de los sutras expuestas mediante la sucesión de pequeñas escenas, huellas de personajes budistas históricos y mitológicos difundidos desde la India, China y Asia Central. También ofrecen detalles sobre la historia de la vida cotidiana, el vestuario, la arquitectura, la música, la danza y hasta las artes acrobáticas.Los estudiosos occidentales consideran estas cuevas como una biblioteca escrita en la pared de un precipicio.

Gruta de Mogao.

Posiblemente, una de las piezas más valoradas y conocidas es la Sutra del diamante, ejemplar del libro impreso más antiguo del cual se tiene noticia, y que estaba hecho a partir de placas de madera de más de mil años de antigüedad. Se trata de un manuscrito de cuatro metros de largo y que podría datarse el 11 de mayo del año 868. Además de esta pieza extraordinaria, podríamos hablar también de una importante colección de manuscritos y de un modelo de carta china ideada para que los invitados ebrios puedan disculparse delante de sus anfitriones por su comportamiento, entre otras muchas piezas.

La apertura de rutas de navegación hizo que la Ruta de la seda perdiera fuerza. Además China dejó de dominar buena parte de la Ruta, y el islam inició su larga migración más allá de las cordilleras de Asia Central. Los monjes budistas guardaron decenas de miles de manuscritos y pinturas en una pequeña cámara lateral anexa a una gruta mayor, en la cueva 17, también conocida como de la Biblioteca, donde estuvieron ocultos durante 900 años.

«Las cuevas son una cápsula del tiempo de la Ruta de la Seda», asegura la arqueóloga Fan Jinshi, directora de la Academia de Dunhuang, la institución que supervisa la investigación y conservación del monumento y la actividad turística. Según la investigadora casi todos los monumentos de la Ruta de la Seda sucumbieron al desierto o a los sucesivos imperios. Pero las cuevas de Mogao, perduraron casi intactas.

El desierto

Otro gran narrador de la epopeya china es la naturaleza. En el noroeste, la montaña y el desierto han determinado su carácter e historia.

La naturaleza le ha puesto en bandeja contar su pasado más remoto con el mismo lenguaje místico que su historia. Las Montañas Arco Iris, en el parque Zhangye Danxia, provincia de Gansu, declarado Patrimonio de la Unesco en 2009 y parque nacional en 2011, consideradas por los medios chinos una de las más bellas formación geológicas, son el mejor relato del efecto transformador del tiempo en alianza con el agua y el viento. El agua subterránea ha removido la arena y depositado trazas de minerales que han teñido la piedra de rojo, debido al óxido de hierro, la limonita le ha proporcionado el marrón o amarillo, la magnetita el negro y el verde viene del clorito o silicato de hierro. El recorrido por las montañas otorga una sensación de irrealidad.

Otro tanto sucede con el arte rupestre en Yinchuan. Las montañas Helan que separan Ningxia de Mongolia interior alberga miles de petroglifos de hace más de 10.000 años con escenas de caza, animales y símbolos religiosos, constituye una de las manifestaciones artísticas más antiguas del norte de China.

El norte de China debe su existencia a sus progenitores: la cadena de montañas Helan y el Rio Amarillo, el segundo más largo de china recorre nueve provincias, entre ellas las de Gasu y Ningxia. Ambos han creado las circunstancias para marcar la historia y los lugares más admirables de la región.

Petroglifos.

Shapotou debe su esplendor a la conexión entre el desierto de Tengger. Considerado la Capital Mundial de la Arena, Shapotou se ha convertido en un centro de investigación en la lucha contra la desertificación y el avance del desierto mediante un sistema de fijación que ha obligado a retroceder el desierto 20 kilómetros. La tecnología ha sido promovida a otros lugares y ha merecido el reconocimiento internacional. Shapotou ofrece 300 noches al año de total visibilidad, lo que le convierte en el mejor lugar para contemplar la Vía Láctea.

La naturaleza es la gran escultora del parque nacional de Yardan, en el noroeste de Dunhuang. Millones de años han necesitado el viento y la arena para formar figuras en la roca hasta el punto de recibir el sobrenombre del “Ghost City”.

El camello y el bambú

El relato sobre el pasado recorre los teatros populares como el Manpu Town Watch en Yinchuan e inspira espectáculos colosales como el “Ancient Sound of Dunhuang”. El teatro, la música, la gastronomía constituyen el vehículo a través de los cuales se transmiten enseñanzas y mitos y encuentran forma en la artesanía, en los poemas y en los dichos populares.

La épica china incorpora animales que les han ayudado a construirla. El camello no es un simple souvenir para el turista, sino el recordatorio de que sin él, nada hubiera sido posible. Los chinos se identifican con él. Comen poco y trabajan mucho. El carácter chino también encuentra referencias en el en el bambú, planta que crece dentro de la tierra hasta que años después aflora a la superficie y experimenta un rápido crecimiento. “Los chinos también somos así”, asegura, Han Wang, guía acompañante del European Travel Agents & Tourism Media, organizado por Turismo de China a través de Ningxia y Gansu.

Cuentos chinos que son verdad, junto a otros que no lo son tanto, pero que gusta escuchar.

Referencias:

Wei, Ji, Li Li, Jia Yang, Yuqi Hao y Lei Luo. 2025. «Remote Sensing Archaeology of the Xixia Imperial Tombs: Analyzing Burial Landscapes and Geomantic Layouts» Remote Sensing 17, no. 14: 2395. DOI: https://doi.org/10.3390/rs17142395
Steinhardt, Nancy Shatzman. 1993. «The Tangut Royal Tombs near Yinchuan». Muqarnas, 10: 369-381. DOI: https://doi.org/10.2307/1523201
https://www.nationalgeographic.com.es/mundo-ng/grandes-reportajes/las-cuevas-de-los-mil-budas_2490/1
Lifeder. (9 de enero de 2024). Ruta de la Seda. Recuperado de: https://www.lifeder.com/ruta-seda/.

María José Cavadas es periodista

Doctora  en Ciencias de la Información por la  Universidad Complutense de Madrid.
Formadora en Habilidades de Comunicación y Liderazgo.
Miembro de la Federación de Asociaciones de Periodistas de Turismo (Fijet)


 

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