En el mismísimo corazón del edificio Arco de San Juan —testigo mudo de alcachofas laminadas, paparajotes y encuentros inolvidables—, un nuevo concepto parrillero y líquido emerge con elegancia discreta, coctelería de vanguardia y la promesa de convertirse en epicentro del tardeo murciano. La llama no se apagó: solo se transformó
La Plaza de San Juan, ese rincón íntimo del casco histórico murciano bañado por la sombra del Arco y el eco de décadas de conversaciones alrededor de una mesa, ha vuelto a palpitar con una nueva energía.

El pasado jueves 4 de diciembre, entre velas chorreantes, candelabros de bronce y el murmullo de una música cuidadosamente seleccionada, Carbone —el nuevo restaurante que ocupa el espacio mítico de La Parranda— abrió sus puertas en una fiesta privada íntima, elegante y cargada de intención. No fue una inauguración al uso, sino un ensayo general a fuego lento, como les gusta decir a sus creadores.

LasGastrocronicas.com te muestra cómo es el nuevo CARBONE en esta amplia galería fotográfica:
Allí, LasGastrocrónicas.com tuvo acceso exclusivo a una velada que marcó el inicio de una nueva era: 150 metros cuadrados repensados desde el silencio y la materia, con una estética que evita lo ostentoso para abrazar lo atemporal. El rótulo negro con letras blancas sigue allí —símbolo de continuidad—, pero ya no reza La Parranda. Ahora, tallado en piedra sobre la puerta de entrada, luce una sola palabra: CARBONE.

La decoración, obra del socio y diseñador Javier Tomás, de Juka Decoración, respira calma y sofisticación contenida: tonos neutros, maderas naturales sin mantel, sillas negras y marrones —algunas con un tapizado que imita la textura de la lana de oveja—, una estantería repleta de velas que gotean como lágrimas de cera, y una barra central que ya es el alma del espectáculo.
Allí, en una minibarra a media altura con taburetes bajos, se desplegará el showcooking más vibrante de la ciudad: el ritual del fuego, el humo, la brasa… y, junto a él, la alquimia líquida de un cóctel pensado para acompañar cada bocado.
El salón principal acoge hasta 60 comensales, pero Carbone no quiere ser solo un lugar de cena. Quiere ser el espacio donde Murcia se reencuentre al atardecer, justo frente al inminente Hotel Arco de San Juan, cuya apertura está prevista en los próximos meses. Con un horario ambicioso —de 13:00 a 03:00 horas—, el proyecto apuesta por un concepto híbrido, pionero en la ciudad: tardeo con propósito, cena con intención y copas con narrativa.
El sabor que nace de la chispa
Durante la velada, los asistentes —una mezcla de amigos, proveedores, socios y algunos de los rostros más conocidos de la hostelería local— pudieron degustar una avance de la carta, donde el fuego es protagonista absoluto:
Chorizos criollos a la brasa, con su grasa crepitando sobre las brasas vivas, Ostras flameadas, servidas aún humeantes, con un toque cítrico que despierta los sentidos,
Tostas de anchoa del Cantábrico sobre pan de miga tostada, con aceite de arbequina y pimienta rosa, Mejillones en escabeche, equilibrados, con un punto de acidez vivo,
Salmón ahumado con huevas de trucha y yogur griego, fresco y carnoso, Pinchos de carne madurada, con una costra perfecta y un interior jugoso que habla de respeto al producto.
Nada de lo servido esa noche era casual. Cada plato forma parte de una propuesta clara: una parrilla mediterránea contemporánea, donde la técnica tradicional se entrelaza con una selección rigurosa de proveedores locales —carne de vacuno madurado, pescado de lonja, verduras de huerta ecológica— y una obsesión por el control del fuego: brasas de encina, humo de romero, temperaturas moduladas en el tiempo.
Pero si la cocina es el latido, la coctelería es el pulso.
Ale Caia y la narrativa líquida
A la barra, Alejandro “Ale” Caia, mixólogo argentino con experiencia en Italia y España, dio forma a una experiencia que va mucho más allá de lo decorativo. Formado en técnicas de fermentación, clarificación y prebatch profesional, Caia —colaborador habitual del bartender Cristhian Meyer, Brand Ambassador de Polot 1882— ha diseñado una carta de cócteles pensada como una ópera en tres actos:
«La propuesta nace de acompañar la parrilla —humo, brasa, barbacoa— con una coctelería que potencie cada matiz. Las tardes empiezan con un aperitivo animado por DJ Fidias, donde los cócteles de apertura preparan el paladar. El primer plato se marida con un cóctel creado específicamente para equilibrar sus notas. Y el cierre… llega con una bebida de sobremesa que completa la narrativa líquida».

Entre los cócteles presentados destacaron creaciones inspiradas en la línea de Bitter y Vermut de Zoppi Destillery, con toques locales: un Negroni de almendra tostada y tomillo silvestre, un Highball de gazpacho infusionado en gin botánico, y un Postre Líquido —base de ron añejo, miel de palmera y limón verde— que ya se perfila como firma de la casa.

Y porque el sonido también sazona, DJ Fidias, referente de la escena local, se encargará de tejer la banda sonora: un playlist ecléctico pero siempre envolvente, pensado para que el ritmo crezca con la noche, sin imponerse, como un susurro que se vuelve conversación.
Un equipo tejido con propósito
Detrás de Carbone no hay un solo nombre, sino una sinergia de talentos:
Javier Tomás, alma creativa y director de la transformación espacial, Amir Mehdi Tabdili y Amir Hadi, socios con visión operativa y logística, Iván López Antequera, con experiencia en gestión hostelera de alto nivel, Y, por supuesto, Ale Caia y Fidias, los encargados de que cada visita sea una experiencia total.
Juntos han decidido no competir con el pasado, sino dialogar con él. No hay nostalgia forzada, ni réplicas del Parranda. Hay, en cambio, respeto silencioso. El local conserva la esencia de su distribución —el salón, la barra, la conexión con la terraza—, pero la ha actualizado con una mirada cosmopolita y local a la vez. Como si dijera: «Aquí pasaron cosas importantes. Ahora, vamos a escribir otras nuevas».
El legado que no se apaga
Casi cinco meses después del cierre de La Parranda —tras 50 años de historia, 18.250 días de servicio y millones de recuerdos servidos en plato—, el eco de Pepe Guillén y Cloti aún resuena en estas paredes. El cierre, como recordaba su hijo José Joaquín en julio, no fue un final: fue un acto de amor, una decisión para que el fundador pudiera dedicarse a su nieto, también llamado Pepe, el heredero de nombre y de esperanza.

Y ahora, en ese mismo suelo donde se laminaban alcachofas con las manos veloces de un maestro, donde se cantaba el Canto a Murcia entre copas de Jumilla, donde pasaron Arturo Pérez-Reverte, El Cigala, Felipe González y decenas de generaciones de murcianos, nace Carbone.
No con la intención de reemplazar, sino de reinterpretar. No con nostalgia, sino con chispa.

Porque, como reza uno de sus lemas:
«Todo comienza con una chispa…»
Y el jueves 11 de diciembre, cuando abra oficialmente sus puertas al público general, Murcia descubrirá que esa chispa ya está viva.
Brilla. Calienta. Llama.

Ya no es La Parranda.
Es Carbone.
Y el fuego… vuelve a arder.
«Del fuego nacen los sabores más auténticos. Y de los sabores, las nuevas historias».
- 📍 Carbone — Plaza de San Juan, Edificio Arco de San Juan, Murcia
- 📅 Apertura oficial: jueves 11 de diciembre de 2025
- ⏰ Horario: 13:00 – 03:00 h.
- 📸 Instagram: @carbone_rte (8.365 seguidores y contando)
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