Un despliegue de 23 bomberos del SEIS logró controlar el fuego en la pedanía murciana, donde el negocio familiar, activo desde 1956, ha sufrido daños estructurales irreparables sin que se hayan registrado víctimas personales
La pedanía murciana de Corvera amaneció ayer con la desoladora imagen de lo que fue su emblemática Panadería Alfonso. Un severo siniestro ocurrido durante la tarde del pasado miércoles, 29 de julio, redujo a cenizas las instalaciones de este negocio familiar, ubicado en el paraje de Casas del Tío Roque. La voracidad del fuego fue tal que terminó comprometiendo la integridad del edificio, provocando finalmente el hundimiento de la cubierta de la nave.
La alarma se activó cuando múltiples ciudadanos contactaron con el Centro de Coordinación de Emergencias 1-1-2 de la Región de Murcia. Los testigos alertaron sobre una espesa columna de humo, visible desde varios kilómetros, y un fuego de grandes dimensiones que amenazaba con salirse de control.
De inmediato, el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS) del Consistorio murciano movilizó un amplio dispositivo compuesto por 23 efectivos, junto con los vehículos de intervención y las nodrizas necesarias para la compleja labor. Sin embargo, las condiciones internas de la fábrica, repleta de materiales altamente inflamables propios de la actividad panadera, dificultaron las tareas de extinción. Ante la magnitud del siniestro, los mandos del operativo en el terreno se vieron obligados a solicitar la incorporación de refuerzos para contener el avance de las llamas y proteger las parcelas y edificaciones colindantes.
A pesar de la tragedia material y del espectacular derrumbe del techo de la edificación, las autoridades han confirmado que no se ha tenido que lamentar ningún daño físico entre las personas, ya que la fábrica se encontraba desalojada en el momento de la emergencia.

La pérdida supone un duro golpe para el tejido comercial y la memoria histórica de la zona. Panadería Alfonso no era solo una fábrica, sino un establecimiento de profundo arraigo familiar que llevaba operando en Corvera desde 1956, abasteciendo a la comarca y generando empleo durante casi siete décadas.
En la jornada de hoy, los equipos de emergencia continúan en el enclave realizando labores de remate, refrigeración y aseguramiento del perímetro para evitar cualquier tipo de réplica, mientras se evalúan los daños y se investigan las causas que originaron este desastroso suceso.

























