Cada 13 de septiembre el planeta rinde tributo al cacao. Repasamos el origen de esta efeméride, sus propiedades saludables y cómo la Región de Murcia ha integrado este manjar en su identidad gastronómica y festiva
El calendario marca el segundo domingo de septiembre y, con él, llega una de las citas más esperadas por los paladares de todo el mundo: el Día Internacional del Chocolate. Lejos de limitarse a un simple capricho dulce, esta efeméride sirve como excusa perfecta para explorar la rica historia, los contrastes nutricionales y el profundo impacto cultural que el cacao ejerce en la sociedad, con especial repercusión en las tradiciones de la Región de Murcia.

Aunque la Organización Internacional de Productores de Cacao instauró en 2010 el Día Mundial del Cacao cada 7 de julio, la cita de hoy, 13 de septiembre, posee un origen literario e industrial muy particular. Esta conmemoración nació en Francia en 1995 y su fecha no fue elegida al azar: rinde homenaje al natalicio del escritor británico Roald Dahl, creador del inolvidable universo de Charlie y la Fábrica de Chocolate, y coincide, además, con el cumpleaños del magnate estadounidense Milton S. Hershey, pionero de la democratización de este manjar.

De las selvas mesoamericanas a los salones europeos
La historia del chocolate es, en esencia, la crónica de un viaje milenario. Originario de la cuenca amazónica y venerado por olmecas, mayas y aztecas como un regalo divino —de ahí que su nombre científico, Theobroma cacao, signifique «alimento de los dioses«—, esta semilla llegó a Europa tras la conquista de América.

Fue en 1524, en el zaragozano Monasterio de Piedra, donde se tiene constancia de la primera elaboración de chocolate en el viejo continente. Lo que comenzó siendo una bebida amarga y especiada en Mesoamérica, fue endulzada por los europeos hasta transformarse en la tableta y los derivados que conquistan el mercado global actual, liderado por naciones productoras como Costa de Marfil, Ghana e Indonesia, y por variedades de alta calidad procedentes de Latinoamérica.
Un aliado para la salud, más allá del placer
La ciencia moderna ha respaldado lo que las civilizaciones ancestrales intuían: el cacao puro es un potente aliado para el organismo. Al tratarse de un superalimento rico en flavonoides, antioxidantes y minerales, su consumo moderado se asocia con la mejora del flujo sanguíneo, la regulación de la presión arterial y el aumento del colesterol beneficioso. Asimismo, la presencia de teobromina y serotonina lo convierte en un modulador natural del estado de ánimo, ayudando a reducir el estrés y a potenciar las funciones cognitivas.

Murcia: El chocolate como hilo conductor de su tradición social
Si hay un lugar donde el chocolate trasciende la barra de un supermercado para convertirse en un símbolo de cohesión social, esa es la Región de Murcia. La relación de los murcianos con el cacao no se limita a las fechas señaladas, sino que está profundamente arraigada en su cultura gastronómica y festiva.

Mientras que en otras latitudes el chocolate se asocia a la primavera o al otoño, en Murcia el chocolate caliente actúa como el verdadero protagonista de los rituales de invierno y de las celebraciones vecinales.

Un claro ejemplo de esta simbiosis entre gastronomía y comunidad se vive durante las festividades navideñas y de Reyes en las pedanías y barrios de la capital. Lugares emblemáticos como La Flota, Casillas o La Alberca han consolidado la tradición de reunir a miles de vecinos en torno a tazas de chocolate espeso y roscones gigantes, convirtiendo el acto de comer dulce en un ejercicio de fraternidad y tradición.

Además, la potente industria de la repostería y la confitería murciana ha sabido adaptar este ingrediente a los productos de la huerta y a los dulces conventuales, ofreciendo durante todo el año menús, catas y experiencias inmersivas donde el cacao es el hilo conductor. Para los murcianos, el chocolate no solo alimenta el cuerpo; es el acompañante indispensable de las sobremesas, de las fiestas patronales y de los encuentros familiares bajo el sol de invierno.

¿Cómo se celebra hoy esta efeméride?
Para sumarse a la celebración de este 13 de septiembre de 2026, expertos en gastronomía y maestros chocolateros sugieren diversas actividades que van más allá de la compra impulsiva. Se recomienda organizar catas a ciegas para distinguir los orígenes del cacao, participar en talleres de repostería local, o simplemente compartir una taza caliente en compañía.
Así, mientras el mundo se rinde ante el legado de los antiguos dioses mesoamericanos, la sociedad contemporánea demuestra que el chocolate sigue siendo el lenguaje universal de la celebración, uniendo historias, culturas y, por supuesto, a toda una región que sabe saborear la vida.

























