Los equipos sanitarios realizaron una cesárea de emergencia en el domicilio, pero la gravedad de las lesiones resultó irreversible para madre e hijo
Una trágica secuencia de acontecimientos culminó este viernes con el fallecimiento de una mujer de 28 años y su hijo recién nacido, tras que la progenitora sufriera un episodio de asfixia por atragantamiento en su vivienda del municipio de Beniel, en la Huerta de Murcia.
Según han confirmado fuentes policiales y del ámbito sanitario, y ha publicado La Opinión, los hechos se desencadenaron aproximadamente a las 09:00 horas, cuando la pareja de la afectada —y padre del bebé que esperaba— activó los protocolos de emergencia al percatarse de que la joven, quien cursaba una gestación de 30 semanas, presentaba dificultades respiratorias graves tras atragantarse.

De forma inmediata, se desplazaron al lugar varios equipos de emergencias médicas, junto con agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Ante la crítica situación y la constatación de un riesgo vital inminente para ambos, el personal facultativo tomó la decisión de intervenir quirúrgicamente en el propio domicilio. Mediante una cesárea de urgencia, el neonato logró nacer con signos de vida, aunque en un estado de extrema fragilidad debido a su prematuridad.
Tras más de dos horas de estabilización en la vivienda, se procedió al traslado urgente de madre e hijo al Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca, centro de referencia en Murcia. Para agilizar el recorrido, efectivos de la Policía Local y de la Guardia Civil brindaron escolta motorizada y con vehículos, abriendo paso a la ambulancia por las vías de acceso hasta el complejo hospitalario de El Palmar.
Una vez en el centro sanitario, ambos fueron ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos. Pese a los esfuerzos médicos por revertir su estado, las lesiones sufridas resultaron incompatibles con la vida, produciéndose el fallecimiento de la joven y de su bebé en las horas posteriores.
La noticia ha conmocionado a la localidad de Beniel, donde la comunidad se prepara para despedir a dos vidas truncadas de forma súbita e inesperada. Las autoridades sanitarias han activado los protocolos de apoyo psicológico para familiares y personal interviniente.

Este lamentable suceso se suma a otro episodio de asfixia registrado en la Región hace apenas tres meses. En enero, una niña de nueve años perdió la vida en la pedanía murciana de Valladolises tras atragantarse. En aquella ocasión, familiares intentaron trasladarla por sus propios medios al mismo hospital, Virgen de la Arrixaca, pero la menor perdió el conocimiento en la autovía A-30, cerca del Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia. A pesar de las maniobras de reanimación realizadas por los sanitarios del 061 en el lugar, la pequeña falleció antes de poder ser ingresada. Ambos casos ponen de manifiesto la extrema gravedad que pueden alcanzar las obstrucciones de vía aérea y la importancia crítica de la actuación inmediata ante este tipo de emergencias.

CLAVES | El atragantamiento: una emergencia silenciosa que puede ser mortal
El atragantamiento se produce cuando un objeto, habitualmente un alimento o un cuerpo extraño, obstruye total o parcialmente las vías respiratorias, impidiendo el paso del aire hacia los pulmones. Se trata de una urgencia médica que, si no se atiende en los primeros minutos, puede provocar asfixia, daño cerebral irreversible o fallecimiento.
Principales causas según grupos de edad
En adultos y personas mayores:
- Ingesta rápida de alimentos o líquidos, sin masticación adecuada
- Consumo de trozos grandes de carne, pan o alimentos de textura fibrosaHablar, reírse o distraerse mientras se come.
- Uso de prótesis dentales que reducen la sensibilidad al masticar.
- Posturas inadecuadas al comer, como hacerlo acostado o reclinado.
En niños y lactantes:
- Introducción de objetos pequeños en la boca: monedas, pilas, juguetes o piezas de construcción.
- Consumo de alimentos de riesgo antes de los 4-5 años: frutos secos enteros, uvas, aceitunas, chicles, salchichas en rodajas o caramelos duros.
- Falta de supervisión durante las comidas o el juego.
- Desarrollo incompleto de la coordinación entre deglución y respiración en menores de tres años.
Datos que alertan
- El atragantamiento es la causa de muerte en el 29% de los menores de un año y en el 11% de los niños de 1 a 4 año.
- En personas mayores, la vulnerabilidad aumenta por factores como la disfagia (dificultad para tragar), el deterioro cognitivo o la soledad durante las comidas.
Cómo actuar: primeros auxilios básicos
Valorar la gravedad: Si la persona tose con fuerza, animarla a seguir haciéndolo; si no puede respirar, hablar o emitir sonidos, la obstrucción es grave.
Maniobra de Heimlich (obstrucción grave en adultos y niños mayores de 1 año): Colocarse detrás de la víctima, rodearla con los brazos, situar un puño cerrado por encima del ombligo y debajo del esternón, cubrirlo con la otra mano y realizar compresiones rápidas hacia arriba y hacia dentro hasta desalojar el objeto.
En lactantes: Alternar cinco golpes interescapulares con cinco compresiones torácicas, siempre con el bebé boca abajo y sostenido firmemente.
Llamar al 112 de inmediato: Aunque se logre desobstruir la vía aérea, es necesaria valoración médica para descartar lesiones internas o complicaciones respiratorias.
Prevención: medidas sencillas que salvan vidas
Cortar los alimentos en trozos pequeños y fomentar una masticación lenta y consciente.
Evitar dar frutos secos enteros, palomitas o caramelos duros a menores de cinco años.
Supervisar siempre a niños pequeños durante las comidas y el juego, y mantener objetos pequeños fuera de su alcance.
En personas mayores, adaptar la textura de los alimentos si existen dificultades para tragar y evitar distracciones durante la ingesta.
Aprender técnicas de primeros auxilios: la formación básica en maniobras de desobstrucción puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.



























