El martes 2 de diciembre, Pablo Martínez y el chef madrileño —con una Estrella Michelin y un Sol Repsol— se unen en Cartagena para desplegar un menú de 110 € que fusiona técnica, tradición y audacia: desde bombones de perdiz y caviar hasta torrija con piñones, pasando por conejo al ajo cabañil y bacalao con sus callos
El calendario gastronómico de la Región se estremece ante una nueva cita de altura: el martes 2 de diciembre, a las 21:00 horas, el restaurante Eszencia de Cartagena, dirigido por Pablo Martínez, acogerá una cena a cuatro manos con Carlos Maldonado, chef madrileño cuyo nombre resuena con fuerza tras su paso por MasterChef y su consagración con una Estrella Michelin y un Sol Repsol en su casa, Restaurante Maldonado.
Tras el éxito de las colaboraciones con Miguel Expósito y los eventos de humor y música en su terraza, Eszencia refuerza su vocación de ser un laboratorio vivo donde la alta cocina dialoga con la emoción. Esta vez, Martínez —quien lleva la excelencia murciana a cotas internacionales con su Sol Sostenible Repsol— abre su cocina al rigor y la elegancia de Maldonado, en una velada que promete ser tan técnica como evocadora.

El menú, estructurado en seis actos sensoriales, despliega una narrativa precisa: arranca con una secuencia de snacks impactantes —tartaleta de perdiz ahumada y caviar, bombón de atún con su caldo, tartar de atún e ibérico— que preparan el paladar para la profundidad de los entrantes individuales: una crema de michirones con gamba blanca y berenjena, y un dim sum de manitas de cerdo y carabinero, donde lo humilde y lo exquisito se abrazan sin jerarquías.
Los platos principales celebran raíces con mirada contemporánea: el bacalao con sus callos, un homenaje a la cocina marinera elevado por la técnica; y el conejo al ajo cabañil, plato de raigambre campesina reinterpretado con precisión y respeto absoluto al producto.
El cierre es poético y lúdico a la vez:
Cítricos en su máxima expresión, una sinfonía ácida y luminosa;
Torrija y piñones, tradición dulce con un toque de sofisticación mediterránea;
y una despedida en miniatura con petit fours, bombones de tomillo, piruleta de chocolate blanco y pesto rojo, chocolate y pimienta, y galletas de almendra —un guiño a lo artesanal y lo conceptual.

Todo maridado con una selección cuidada:
DO Rueda Castelo Vendimia Seleccionada (blanco fresco y aromático), IGP Castilla y León Syte (tinto estructurado y expresivo), y DO Cava PM Burete (espumoso vibrante),
además de agua, cerveza y refrescos.
El precio —110 € por persona, IVA incluido— refleja no solo la excelencia de los ingredientes (caviar, ibérico, atún, perdiz, carabinero), sino la rareza de la ocasión: una cena íntima, con aforo limitado, en un espacio que ya ha demostrado que Cartagena no necesita salir de sí misma para brillar con luz propia.
Las reservas, gestionadas a través del Auditorio El Batel (www.auditorioelbatel.com), se agotan con rapidez —como ocurrió en las ediciones anteriores—, recordando que, en Eszencia, la excelencia no se anuncia: se vive, se saborea… y se recuerda para siempre.






















