Seis creadores de la Región —entre ellos Pablo González-Conejero, María Gómez, Juan Guillamón y David López— aportan su sello a una obra colectiva sin precedentes, donde el humilde café con licor se transforma en arte de sobremesa, respaldado por 32 estrellas Michelin y editado por la icónica marca cartagenera Licor 43
Lo que antaño era el ritual íntimo tras la comida, una tacita humeante, un chorro dorado, un trago lento— se ha convertido en objeto de culto, investigación y creatividad líquida. El carajillo, ese cóctel tan profundamente arraigado en la cultura española como históricamente subestimado, experimenta un renacimiento de altos vuelos gracias a 43 Carajillos, el primer libro en el mundo dedicado íntegramente a reinterpretar esta bebida con la mirada de la alta gastronomía.
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Detrás de esta iniciativa está Licor 43, la emblemática marca murciana cuyo sabor cítrico y vainillado ha definido generaciones de sobremesas, y que ha reunido a 43 chefs y bartenders de toda España —una constelación que suma 32 estrellas Michelin y 63 Soles Repsol— para demostrar que el carajillo no es solo un final de comida, sino un acto culminante, una experiencia sensorial con mayúsculas.
Y entre los nombres más destacados de este proyecto colectivo brillan con luz propia los creadores de la Región de Murcia. Desde Murcia y Cartagena, Pablo González-Conejero —único chef con dos estrellas Michelin en la comunidad— aporta Cuarenthai Trés, una versión audaz concebida por su bartender Ana Isabel Alonso Peral, donde el café se infunde con curry, especias y un toque cremoso de coco, desafiando las convenciones con elegancia y equilibrio.
Junto a él, María Gómez, del restaurante Magoga, y el bartender Adrián de Marcos rinden tributo al pasado romano de la ciudad con Liqvor Mirabilis —nombre que evoca los ungüentos de la antigua Carthago Nova—, una propuesta que dialoga con la receta original del propio licor, reinterpretada con rigor histórico y poesía gastronómica.

En Murcia capital, Juan Guillamón (Almo) apuesta por la huerta: su Fresh Apricot incorpora el albaricoque en su punto álgido, logrando un carajillo suave, afrutado y sedoso, como un homenaje líquido a la primavera levantina. David López (Local de Ensayo), junto a Giovanni Morabito, viaja hacia el sur con Esencia Mediterránea, donde la acidez cítrica se potencia para equilibrar la intensidad del café, ideal para días de sol y brisa marina.
Cerrando el elenco regional, Marco Antonio Iniesta y María Egea (Frases) presentan El Dorado, una creación casi onírica: textura aireada, temperatura fresca y ese brillo ámbar que evoca el propio color del licor —una alusión visual y gustativa al encanto hipnótico del 43.
El volumen, ya disponible al público por 40 euros, no es un manual técnico, sino un coffee table book de diseño cuidado, que incluye utensilios básicos de coctelería para llevar las propuestas a casa —una invitación a convertir la cocina en bar improvisado y la sobremesa en momento de celebración.

Y es en Cuarentaytrés, el espacio gastronómico dirigido por González-Conejero en pleno puerto de Cartagena —con vistas a la Muralla Carlos III y una terraza abierta al Mediterráneo—, donde este proyecto cobra cuerpo físico y emocional: allí, en la planta baja, se encuentra el primer showroom permanente de Licor 43; en la primera, el restaurante; y en la segunda, un salón para eventos con capacidad para 250 comensales, donde el carajillo cierra las veladas más memorables.
Como explica González-Conejero: «Ha sido una aventura muy especial. Nos hemos reunido en torno a algo tan nuestro, tan cotidiano… y lo hemos elevado sin perder su alma». Porque el carajillo ya no es solo café con licor: es memoria, territorio, innovación —y, ahora, también, obra de arte.

























