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GASTROCRONICAS

El CEBAS-CSIC impulsa un modelo de economía circular que transforma el bagazo de cerveza en fertilizante orgánico para la agricultura

El proyecto BEER-SOIL demuestra que este subproducto mejora la salud del suelo y permite cerrar el ciclo productivo de la cebada­


 

La agricultura actual afronta un desafío crucial: producir alimentos de calidad en un contexto marcado por el cambio climático, la degradación ambiental y la creciente presión sobre los recursos naturales. En este escenario, el suelo se ha convertido en un recurso estratégico cuya conservación es esencial para garantizar la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de los sistemas agrícolas.

El proyecto BEER-SOIL, del CEBAS-CSIC ha demostrado que el bagazo cervecero, subproducto generado durante la fabricación de cerveza, puede utilizarse como fertilizante orgánico para mejorar la salud del suelo y avanzar hacia un modelo de economía circular en el sector agroalimentario.

El suelo, un sistema vivo clave para la agricultura

Lejos de ser un simple soporte para las plantas, el suelo es un sistema vivo donde interactúan minerales, materia orgánica, agua, aire y una gran diversidad de microorganismos. Un suelo saludable mantiene su fertilidad, sostiene la producción agrícola y presta servicios ecosistémicos esenciales como el almacenamiento de carbono, la regulación del agua o el reciclaje de nutrientes.







Uno de los elementos fundamentales para lograrlo es la materia orgánica, que mejora la estructura del suelo, incrementa su capacidad de retención de agua y nutrientes y alimenta la microbiota que lo mantiene activo. Sin embargo, en muchas regiones agrícolas mediterráneas sus niveles han disminuido debido a prácticas intensivas y a la escasa reposición de residuos orgánicos.

De residuo industrial a recurso agrícola

En este contexto, el bagazo cervecero representa una fuente valiosa de carbono orgánico y nitrógeno. Cuando se gestiona adecuadamente, puede actuar como biofertilizante orgánico, aportando nutrientes y estimulando la actividad biológica del suelo.

El proyecto BEER-SOIL, desarrollado con la colaboración científica del grupo del CEBAS-CSIC liderado por el Dr. Carlos García y coordinado por Ametller y el grupo DAMM, ha demostrado la viabilidad de esta estrategia. El bagazo se incorpora a suelos agrícolas, incluidos los destinados al cultivo de cebada cervecera, mejorando sus propiedades y cerrando el ciclo productivo: la cebada cultivada en suelos enriquecidos vuelve a la industria para producir cerveza, generando nuevo bagazo que puede reincorporarse al suelo.

Mejora de la actividad biológica y mayor resiliencia

Los resultados muestran mejoras significativas en la calidad del suelo, especialmente en su actividad bioquímica, con incrementos en enzimas clave implicadas en los ciclos del carbono, nitrógeno y fósforo, así como un estímulo de la biodiversidad edáfica.

Además, otros subproductos de la industria cervecera, como la levadura inactivada, han mostrado potencial como bioestimulantes, contribuyendo a mejorar la adaptación del cultivo de cebada frente a condiciones de estrés asociadas al cambio climático.

En conjunto, BEER-SOIL demuestra que la valorización de residuos industriales puede convertirse en una herramienta eficaz para mejorar la sostenibilidad agrícola y reforzar la resiliencia de los sistemas productivos.









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