LasGastrocronicas.com firma una crónica sensorial en un templo familiar donde la brasa, la memoria y el producto de excelencia rinden homenaje a la cocina murciana de raíz
Desde el pulpo roquero hasta el chuletón de vaca vieja, el asador de Churra desgrana una propuesta culinaria donde conviven la tradición murciana, el producto de excelencia y los precios transparentes
No es solo un restaurante. Es una declaración de intenciones tallada en ladrillo visto, perfumada con limones frescos sobre la barra y sostenida por el crujir reconfortante de una hoguera que, aunque proyectada en pantallas, parece arder en el alma del lugar. Puerta de Murcia, el asador familiar ubicado a los pies del mítico Castellar —ese montículo rocoso protegido desde 2001 que en otro tiempo fue nacimiento de agua—, abre sus puertas no solo para alimentar, sino para emocionar.

Y en una de esas noches en las que la gastronomía se convierte en relato, LasGastrocronicas.com tuvo el privilegio de sentarse a su mesa para descubrir por qué este espacio, inaugurado el 1 de julio de 2011 por Antonio Caravaca y Jerónima Pérez, sigue siendo hoy un referente ineludible de la cocina murciana.
Al cruzar el umbral, el visitante es recibido por una atmósfera que equilibra con maestría lo rústico y lo cuidado. La gran barra de ladrillo visto actúa como corazón palpitante del local, coronada por una vitrina de carnes maduradas que invita a la contemplación antes incluso del primer bocado. Limones y hojas de limonero descansan sobre la superficie, un detalle olfativo que anticipa la frescura que impregna cada plato.

Las paredes, por su parte, dialogan con el comensal a través de la colección de bodegones gastronómicos de la pintora Belén Balibrea, mientras que una gran fotografía en blanco y negro de Jerónima a sus 17 años vigila discretamente el salón: un guiño a la memoria que sustenta todo lo que hoy se cocina entre estas paredes.

El equipo, uniformado en un elegante verde aceituna, se mueve con la precisión de quien conoce cada rincón de un hogar. Mesas con manteles blancos inmaculados, sillas tradicionales de madera y enea, y una mesa central dedicada a los cortadores de jamón completan un escenario donde la tradición no es un adorno, sino una forma de estar en el mundo. Dos grandes pantallas emiten, en bucle, imágenes de brasas perfectas: una metáfora visual de que aquí el fuego no es solo una herramienta, sino un protagonista más.

Un menú que es viaje por la tierra y el mar murcianos
La propuesta gastronómica de Puerta de Murcia se construye desde la huerta, el mercado y las raíces. Y la noche de la visita de LasGastrocronicas.com lo demostró con una sucesión de platos que son pura esencia mediterránea. El pulpo roquero a la brasa abrió el desfile: tierno, ahumado en su justa medida, con ese punto de sal que evoca las costas murcianas. Le siguieron las vieiras a la plancha, jugosas y delicadas, y los chipirones a la andaluza rebozados en harina de garbanzos, crujientes por fuera y suaves por dentro, un homenaje a la fritura bien entendida.
Pero si hay una estrella en la carta de Puerta de Murcia, esa es la carne. Especialistas en maduración propia, el restaurante trabaja con paciencia cortes seleccionados de los mejores mercados del norte de España y de Europa. La vaca Jersey de Dinamarca que degustaron los cronistas gastronómicos fue una revelación: textura mantecosa, sabor intenso y ese aroma inconfundible que solo la brasa bien domada sabe regalar. No es casualidad que el asador cuente con una mesa central de cortadores de jamón: aquí la proteína se respeta, se cuida y se presenta como merece.

Una historia familiar que se escribe a fuego lento
Detrás de cada plato late una historia. La de Antonio y Jerónima, quienes en 2011 transformaron una antigua torre familiar de más de 200 años de historia en este santuario gastronómico. Hoy, el testigo lo han tomado sus hijos, los hermanos Juanfran y Jerónimo Caravaca Pérez, quienes mantienen viva la filosofía de sus padres: producto fresco, técnica depurada y detalle obsesivo. Jerónima, cocinera y alma del proyecto, sigue aplicando las buenas prácticas aprendidas de sus abuelas en la huerta de Churra; Antonio, por su parte, recorre cada mañana las plazas de abastos murcianas en busca de la excelencia.

Esta vocación de servicio y calidad se refleja en una plantilla de 25 trabajadores —30 con los extras— que conforman una auténtica familia laboral. Y no es el único proyecto de la saga: Juanfran también regenta ‘La Lonjica de San Andrés‘ en la Plaza de Abastos y ‘Alma Barista‘, una cafetería en Ronda de Levante abierta desde 2023. Pero es en Puerta de Murcia donde la esencia familiar alcanza su máxima expresión.

Espacios para celebrar, raíces para recordar
Con capacidad para 180 comensales, terraza cubierta, jardines y parking, Puerta de Murcia se ha consolidado como un espacio polivalente para celebraciones: bodas civiles, bautizos, comuniones, cenas de empresa o reuniones de amigos encuentran aquí un entorno acogedor y profesional. El comedor reservado permite intimidad; la conexión WiFi, la accesibilidad para personas con movilidad reducida y la admisión de mascotas completan una oferta pensada para el confort total.

El entorno, por su parte, añade una capa adicional de encanto. Churra, pedanía situada a apenas 4,4 kilómetros del centro de Murcia, conserva un paisaje de huerta con acequias centenarias y pinos milenarios. Y justo en ese marco, el restaurante se alza junto a la Fuente de El Castellar, un paraje cargado de leyenda que, según se cuenta, está alineado con la catedral de Murcia, el castillejo de Monteagudo y los Jerónimos. ¿Magnetismo? Tal vez. Lo cierto es que el lugar atrapa.
Tradición con mirada al futuro
Aunque anclado en la tradición, Puerta de Murcia no vive de espaldas a la innovación. Su carta de arroces —a banda, de conejo con caracoles, de marisco, de pulpo— es un tributo a la versatilidad del arroz en la cocina murciana. Los guisos de cuchara, disponibles entre semana, rescatan recetas como la olla gitana o el arroz con habichuelas. Y en época navideña, el restaurante agasaja a sus clientes con platos emblemáticos como el cocido o la paletilla de cabrito.

El compromiso con el producto local es otro pilar fundamental: verduras y hortalizas de proveedores de confianza, cordero de la sierra del Segura, salazones seleccionadas y mariscos que llegan directamente desde la lonja de Santa Pola. La carta de vinos, asesorada por expertos, y una selección de ginebras premium elevan aún más la experiencia.

Brasas, huerta y memoria: La carta de Puerta de Murcia, un viaje gastronómico por el corazón de la Región
En un mundo donde las cartas de restaurante a veces priorizan el efectismo sobre la esencia, Puerta de Murcia elige otro camino: el de la honestidad gastronómica. Su menú, estructurado con claridad y precios visibles, no es solo una lista de platos, sino un mapa sensorial que guía al comensal por los sabores auténticos de la Huerta de Murcia, las brasas bien domadas y los productos que han alimentado generaciones.

Aperitivos para abrir el apetito y el alma
La experiencia en Puerta de Murcia comienza en la barra, con una selección de aperitivos que funcionan como pequeños homenajes a la cocina de proximidad. Desde los clásicos caballitos de gambón (2,9€) y las croquetas caseras (2,9€) hasta propuestas más sofisticadas como la hueva y mojama (6,9€) o los rollitos de salmón (5,5€). Pero si hay un nombre propio en este apartado, ese es el Pulpo Roquero (23,2€), el bocado estrella del establecimiento: cocido y pasado a la plancha, con ese punto ahumado que anticipa la filosofía de la casa. Para los amantes del mar, las gambas al ajillo (14,2€) y un surtido de ensaladillas (12€) completan una oferta que también incluye conservas premium bajo consulta.

Ensaladas y entrantes: la huerta en estado puro
La cocina murciana no se entiende sin su huerta, y Puerta de Murcia lo refleja en ensaladas como la templada de setas y queso de cabra (11,8€), con rúcula, frutos secos y jamón, o la clásica mixta (8,5€). Los tomates de temporada y la lechuga de perdiz (7,5€) cierran un capítulo fresco y versátil.

Pero es en los entrantes donde la carta despliega su mayor creatividad. La berenjena con miel de caña (8,2€) rinde tributo a la fritura andaluza con toque murciano; los huevos rotos con jamón ibérico o chorizo (12,5€) son confort food en estado puro; y las alcachofas braseadas con huevo a baja temperatura y lascas de jamón ibérico (13,9€) elevan la verdura de temporada a categoría de lujo. Para los paladares más tradicionales, los michirones (7,5€) y la tabla de quesos para cuatro personas (18€) ofrecen un viaje por los sabores de cuchara y los lácteos de autor. Los amantes del producto premium encontrarán en el carpaccio de vaca (19,8€) y la cecina de Wagyu (24€) una puerta de entrada a la alta gama.

El corazón de la carta: carnes a la brasa y especialidades de horno
Si hay una seña de identidad en Puerta de Murcia, esa es su dominio del fuego. La sección de Carnes a la Brasa es un himno a la proteína bien trabajada: costillas de cordero segureño (19€ la ración), pollo a la brasa (9,5€) y un lingote de buey de 150 gramos (45€) para ocasiones especiales. Destaca la chuleta de cerdo (23€), alimentada con castañas, un detalle que habla de la trazabilidad y el cuidado en la alimentación animal.

Para quienes prefieren el horno, las especialidades de la casa —paletilla de cabrito (31€), cochinillo (30€) y asado de cordero segureño (19€)— son una invitación a saborear técnicas ancestrales con resultados contemporáneos: piel crujiente, jugosidad interior y aromas que transportan a las mesas de las fiestas populares murcianas.

Carnes selectas: la excelencia bajo demanda
La vitrina de carnes maduradas no es solo un elemento decorativo: es la antesala de una experiencia personalizada. Tomahawk de novilla, vaca Jersey, chuletón de vaca vieja, entrecot de vacuno mayor o solomillo de vaca se cotizan según mercado y peso. Esta transparencia —»consulta precio en la vitrina o al personal»— refleja una filosofía de confianza: el comensal elige, conoce el origen y decide. No hay sorpresas, solo producto.

Arroces con encargo: la paciencia como ingrediente
Los arroces de Puerta de Murcia no son improvisados: se preparan bajo encargo, porque el buen arroz exige tiempo y dedicación. La carta ofrece seis variedades que son un recorrido por la geografía gastronómica murciana: desde el emblemático arroz de conejo y caracoles (17€), símbolo de la huerta, hasta el arroz con pulpo (22€), que une mar y tierra. El arroz a banda (19€) y el de marisco (19€) rinden homenaje a la costa, mientras que las opciones de pollo (15€) y verduras (15€) aseguran que todos los paladares encuentren su plato ideal.
Combinados y postres: el placer sin complicaciones
Para quienes buscan una opción más informal, los combinados —lomo, salchichas, croquetas o pechuga empanada con patatas fritas, entre 12 y 14€— ofrecen confort y calidad sin renunciar al sello de la casa. Y el final feliz llega con una selección de postres caseros: helados artesanales (5,4€), tarta de whisky (5,5€), sorbetes (5,2€) y crema catalana (4,9€). Un detalle: el servicio de pan tiene un coste de 1,40€ por persona, con el IVA del 10% ya incluido en todos los precios.

Una carta con alma y precios transparentes
Lo más destacable de la propuesta de Puerta de Murcia no es solo su variedad, sino su coherencia. Cada plato cuenta una historia: la del cordero segureño que pasta en las sierras murcianas, la de las alcachofas de la huerta, la de las recetas transmitidas de abuelas a nietos. Y todo ello con una política de precios clara, sin letras pequeñas, donde el comensal sabe exactamente qué está pagando y por qué.

En un momento en que la gastronomía puede tender a la complejidad innecesaria, Puerta de Murcia elige la sencillez inteligente: producto excelente, técnica depurada y respeto por las raíces. Su carta no es solo un menú: es una invitación a comer bien, a comer auténtico, a comer Murcia. Y en esa invitación, cada bocado tiene la última palabra.
El 1 de julio de 2026, Puerta de Murcia cumplirá 15 años. Quince años de brasas que no solo cocinan alimentos, sino que tejen recuerdos. Quince años de una familia que entiende la gastronomía como un acto de amor hacia su tierra. Y quince años de comensales que, al cruzar esa puerta, no solo encuentran un restaurante: encuentran un pedazo de Murcia, auténtico, cálido y profundamente humano.

Porque en un mundo que corre, Puerta de Murcia invita a detenerse. A saborear. A recordar. A celebrar que, a veces, la mejor innovación es saber mantener viva la tradición. Y en esa misión, entre limones sobre la barra, brasas que danzan en pantallas y el susurro de la huerta murciana, este asador de Churra no solo cocina: cuenta historias. Y LasGastrocronicas.com, una vez más, ha tenido el honor de ser su cronista.

Información práctica para el viajero gastronómico
- Ubicación: Avenida Río Madera, s/n, 30110 Churra, Murcia.
- Horario: Martes a sábado, de 13:00 a 23:30 h; domingos, de 13:00 a 17:00 h. Lunes cerrado (salvo festivos o vísperas).
- Teléfono: 968 277 305.
- Precio medio: 45 euros por persona.
- Aforo: 180 comensales.
- Web: https://puertademurciarestaurante.es


























