La Región de Murcia invierte 12 millones en un macrocomplejo en San Javier que combinará la recuperación de especies con la divulgación ambiental bajo una estrategia de datos a largo plazo
La salvación de la lámina salina más grande de Europa se fundamenta, a partir de ahora, en el rigor investigador. Bajo esta premisa, el Ejecutivo autonómico ha dado a conocer los detalles del futuro Centro de Conservación y Recuperación de Especies del Mar Menor, conocido como OM2. Esta infraestructura, calificada como un «laboratorio vivo«, tiene como misión principal dotar de herramientas técnicas y biológicas la protección del ecosistema lagunar, alejándose de las soluciones coyunturales para apostar por una hoja de ruta sostenida en el tiempo.

El presidente de la Comunidad, Fernando López Miras, encabezó la presentación del proyecto en el Centro Párraga, acompañado por el alcalde de San Javier, José Miguel Luengo, y los rectores de las universidades regionales. Durante el acto, el mandatario subrayó que la regeneración de la laguna no admite improvisaciones, sino que requiere «conocimiento aplicado, planificación y perseverancia». En su intervención, destacó que las decisiones públicas futuras se tomarán respaldadas por series temporales de datos científicos capaces de anticipar riesgos ambientales.
Una infraestructura de vanguardia en el antiguo aeródromo
El nuevo complejo científico se levantará sobre las antiguas instalaciones del aeropuerto de San Javier, reutilizando la infraestructura existente para minimizar el impacto en el territorio. El diseño, firmado por el arquitecto José Manuel Chacón, prevé una superficie total de 15.000 metros cuadrados que integrará la investigación con la sensibilidad paisajística. El corazón operativo del OM2 lo compondrán 21 depósitos de agua marina, con un volumen conjunto superior a los 1.100 metros cúbicos, destinados al mantenimiento y cría de fauna autóctona.
Además de los tanques, el recinto dispondrá de siete laboratorios de alta especialización. Cuatro de estos espacios permanecerán abiertos a la ciudadanía, cumpliendo así una función didáctica. La inversión total para la construcción asciende a 12 millones de euros, una partida financiada en un 60% a través de fondos FEDER europeos y el 40% restante con cargo a los presupuestos de la Comunidad Autónoma.

De la nacra al visitante: investigación y divulgación
El OM2 representa la evolución natural del actual Banco de Especies, impulsado previamente junto a la Universidad de Murcia. Gracias a los protocolos desarrollados hasta la fecha, ya se ha logrado avanzar en la reproducción en cautividad de organismos clave como la nacra, el caballito de mar o el fartet. El objetivo del nuevo centro es perfeccionar estos métodos para aumentar las probabilidades de reintroducción de estas especies en su hábitat natural.

La vertiente educativa será igualmente relevante. El centro contará con un itinerario expositivo dividido en tres ambientes —Oceánico, Mediterráneo y Mar Menor— que sumergirá al visitante en una experiencia progresiva de oscuridad y humedad. Este recorrido permitirá observar 17 acuarios interiores y tanques en semilibertad, finalizando en un mirador con vistas a la laguna. La intención es que la población comprenda la conexión entre los grandes océanos y los retos específicos de su entorno local.

Alianza estratégica con la comunidad académica
Para garantizar el éxito del proyecto, el Gobierno regional ha establecido una red de colaboración estable con instituciones como la Universidad de Murcia, la Universidad Politécnica de Cartagena, el Instituto Español de Oceanografía y el Comité de Asesoramiento Científico del Mar Menor. López Miras concluyó que esta iniciativa no solo busca recuperar un espacio natural, sino posicionar a la Región como un referente internacional en el estudio de ecosistemas lagunares costeros, afirmando que «proteger el Mar Menor es un compromiso de todos» que debe trascender a las futuras generaciones.


























