InicioGastroEntrevistasEl murciano que teje una red global de lujo desde el corazón...
GASTROCRONICAS

El murciano que teje una red global de lujo desde el corazón de Oriente Medio

Antonio González, cofundador y máximo responsable de Sunset Hospitality Group, ha convertido una apuesta personal en un imperio de ocio con presencia en 26 países y una facturación prevista de 400 millones de dólares para 2026


 

Según revela el diario Expansión en un reportaje firmado por Nerea Serrano y publicado el pasado 29 de enero, Antonio González, natural de Murcia y nacido en 1977, encarna hoy desde Dubái el rostro de un gigante internacional del ocio: Sunset Hospitality Group (SHG), conglomerado que gestiona alrededor de un centenar de establecimientos —entre hoteles, restaurantes y beach clubs— repartidos por 26 naciones. Con una facturación global estimada en 400 millones de dólares para el ejercicio en curso, la compañía prevé inaugurar cerca de treinta nuevos locales durante 2026, consolidando su expansión a ritmo vertiginoso.

Antonio González.

González, cofundador, presidente y consejero delegado de SHG desde su lanzamiento en 2012 junto al empresario Ahmad Nazih Hafez, protagoniza una trayectoria que comenzó lejos de los fogones y las suites de lujo. Tras ocupar un alto cargo en Marketing en Johnson & Johnson, en 2005 optó por trasladarse a Dubái —frente a otras opciones como Estocolmo o Ámsterdam— para dirigir las operaciones de la multinacional en Oriente Medio y África. Allí, casi como afición paralela, abrió su primer restaurante, heredando de su abuelo —propietario de varios locales en Murcia— y de su padre —empresario textil— el instinto emprendedor. En 2009 dio el salto definitivo: abandonó la seguridad corporativa, invirtió todos sus ahorros y se formó junto a la cadena Hospes para adentrarse en el sector hotelero. «Me preocupaba llegar a fin de mes», reconoce, pero aquella inquietud se transformó en la base de un proyecto que hoy emplea a 7.000 personas.





Su filosofía directiva combina pragmatismo y desapego emocional: a cada nuevo local le concede un año de vida —seis meses para ajustar el concepto y otros seis para evaluar resultados— antes de tomar decisiones drásticas si el modelo no cuaja. «Hay que tener cero emociones y la cabeza fría», subraya. Frente a estructuras piramidales rígidas, apuesta por un modelo descentralizado inspirado en bufetes de abogados, donde los 30 directivos de mayor responsabilidad son también socios de la firma, lo que fomenta un compromiso a largo plazo. En Oriente Medio, donde radica el grueso de su operativa, presume de una retención de talento superior al 80 %, atribuida no solo a salarios competitivos, sino a una cultura corporativa que atrae a quienes eligen la hostelería por vocación. «Son muchas horas, vacaciones desfasadas y fines de semana trabajados; eso no se hace solo por dinero», reflexiona quien define su labor como «una forma de vida, no un empleo».

España se ha convertido en un foco estratégico de expansión: tras inaugurar METT Marbella en Estepona y el reciente METT Barcelona —enclavado en el histórico edificio del antiguo hotel La Florida—, González adelanta nuevos proyectos inminentes en Sitges, Ibiza y Alicante bajo las marcas METT y Casa METT. Madrid, aunque no inmediato, figura en su hoja de ruta como sede del primer restaurante Sushisamba en territorio nacional, franquicia ya consolidada en otras metrópolis mundiales.

Pese a sus raíces murcianas y sus frecuentes visitas vacacionales a España junto a su esposa libanesa y sus tres hijos, González no contempla regresar de forma permanente. «En Dubái estamos felices; es un enclave cómodo para gestionar un negocio global», explica. Reconoce que la cultura del servicio hispana ha influido en su ADN profesional, pero matiza que su éxito en un mercado tan competitivo como el emiratí responde, sobre todo, a «estar en el lugar y momento adecuados». Lejos de plantearse una salida, se visualiza al frente de SHG durante las próximas dos décadas: «No me imagino desprendiéndome de la empresa; me encanta lo que hago», concluye el murciano que, desde el desierto, teje cada día un nuevo capítulo de una historia que comenzó entre los fogones de su abuelo y hoy se sirve en las terrazas más exclusivas del planeta.









Lo más leido