Murcia da luz verde al Plan Especial que definirá su futuro como joya cultural y funcional en pleno casco histórico
Tras la aprobación inicial por la Junta de Gobierno, el proyecto entra en fase de exposición pública; el edificio del siglo XVII conservará sus restos arqueológicos bajo suelo acristalado, permitirá usos mixtos y respetará su silueta urbana con una quinta planta retranqueada
El Palacio Almodóvar, testigo mudo de más de tres siglos de historia en la plaza de Santo Domingo, se acerca a un hito decisivo en su camino hacia la rehabilitación integral. La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Murcia ha dado luz verde a la aprobación inicial del Plan Especial que regirá su futuro, un paso esencial que allana el terreno para la puesta en valor de uno de los inmuebles más emblemáticos del Conjunto Histórico-Artístico de la ciudad.
Concebido como un instrumento urbanístico específico —y no como una mera autorización puntual—, este Plan Especial establece el marco normativo para conciliar rigor patrimonial y funcionalidad contemporánea, asegurando que cualquier intervención respete la esencia arquitectónica y histórica del palacio renacentista, catalogado con grado de protección 2 dentro del PECHAM (Plan Especial de Conjunto Histórico-Artístico de Murcia).

Según explicó el concejal de Planificación Urbanística, Huerta y Medio Ambiente, Antonio Navarro, la aprobación inicial representa “una respuesta institucional firme al compromiso municipal con la conservación del legado urbano”, subrayando que el documento no solo fija límites, sino también oportunidades: “No se trata de congelar el edificio en el tiempo, sino de integrarlo vivamente en el presente, con usos compatibles y sostenibles”.
Entre los aspectos técnicos más relevantes destaca la preservación de los restos arqueológicos hallados en el sótano, cuya visibilidad se garantizará mediante una solución innovadora: un suelo acristalado en planta baja que permitirá a visitantes y usuarios contemplar los estratos históricos sin interrumpir la dinámica del espacio. Una forma de hacer tangible la memoria bajo los pies.
En cuanto a la volumetría, el Plan respeta la configuración original del edificio: se mantiene la posibilidad de cuatro plantas visibles, más una quinta retranqueada 3,2 metros respecto a la fachada, una solución que protege las visuales y la armonía del entorno en una plaza tan sensible como la de Santo Domingo. La edificabilidad total se fija en 3.114,30 metros cuadrados, cifra ajustada al proyecto de rehabilitación ya existente y sin concesiones a ampliaciones desmedidas.

Los usos, por su parte, se definen con flexibilidad y realismo: si bien el destino principal será residencial y de servicios, se autorizan también actividades complementarias —comercio, oficinas, restauración, ocio, espectáculos y hospedaje— siempre que se sujeten a los criterios de conservación establecidos. Esta apertura responde a una lógica de sostenibilidad económica, entendiendo que la viabilidad de la rehabilitación depende también de su capacidad para generar vida cotidiana.
Además, el Plan incorpora de forma vinculante las recomendaciones del Informe Ambiental Estratégico, asegurando que la futura obra se desarrolle bajo estándares de eficiencia energética, gestión responsable de residuos y mínima alteración del microclima urbano.

Con la aprobación inicial ya rubricada, el documento entrará ahora en un periodo de exposición pública de un mes, durante el cual ciudadanos, entidades culturales y organismos competentes podrán presentar alegaciones o sugerencias. Tras esta fase, y una vez incorporados los informes sectoriales obligatorios, se procederá a la aprobación definitiva, último trámite antes de que el Palacio Almodóvar pueda pasar, finalmente, de las planimetrías a la realidad.

Cabe recordar que ya existe licencia de obras concedida hasta la cuarta planta, con informes técnicos favorables, lo que implica que, una vez finalizado el proceso urbanístico, la apertura al público podría materializarse en un plazo relativamente breve.
Así, este antiguo palacio —testigo de bodas nobles, intrigas cortesanas y el paso silencioso de generaciones— se prepara para escribir su próximo capítulo: no como reliquia museística, sino como espacio híbrido, vivo y dialogante, donde el pasado no se exhibe, sino que se habita.
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