Andrés Nieto Conesa recuerda que, mientras las enfermedades infantiles retroceden, los accidentes por atragantamiento se mantienen como una de las primeras causas de mortalidad en menores de cinco años
El pediatra murciano Andrés Nieto Conesa (La Aljorra. Cartagena) ha lanzado una advertencia serena pero contundente a través de sus redes sociales: en una era donde la medicina ha logrado reducir drásticamente la mortalidad infantil gracias a vacunas, antibióticos y tratamientos oncológicos eficaces, los accidentes domésticos —especialmente los atragantamientos— se han convertido en una de las principales amenazas para los niños menores de cinco años.

En un vídeo que ha generado amplio eco entre familias de la Región, el especialista subraya que, mientras patologías como la leucemia infantil han pasado de ser sentencia a tener tasas de curación superiores al 85%, la asfixia por alimentos sigue cobrándose vidas por descuidos evitables en el día a día.

«El conducto respiratorio de un niño pequeño es extremadamente estrecho —explica Nieto Conesa—. Un objeto del tamaño de una uva o una almendra puede obstruirlo por completo en cuestión de segundos». El facultativo enumera con precisión los alimentos de alto riesgo que deben evitarse o manipularse con extremo cuidado en esta franja etaria: las uvas enteras, cuya forma esférica y piel lisa las convierten en proyectiles perfectos para taponar la tráquea; los tomates cherry; los caramelos duros redondos; los frutos secos —cuya recomendación es no ofrecerlos antes de los cinco años, e incluso con precaución hasta mucho más tarde—; y aquellos con hueso pequeño, como aceitunas o cerezas, donde el riesgo no reside solo en la pulpa, sino en la semilla que el menor puede deglutir sin capacidad para expulsarla.

El doctor insiste en un gesto aparentemente sencillo pero vital: «Las uvas deben partirse siempre longitudinalmente, nunca en dos mitades redondeadas. Un corte en cuatro trozos pequeños elimina prácticamente el riesgo». Esta recomendación, que choca con tradiciones arraigadas como ofrecer uvas enteras en Nochevieja, responde a datos epidemiológicos: según estudios del Comité de Prevención de Accidentes de la Asociación Española de Pediatría, los alimentos redondos y resbaladizos causan el 40% de los episodios graves de obstrucción de vía aérea en menores de cuatro años.

Ante un atragantamiento, Nieto Conesa detalla el protocolo de actuación con claridad pedagógica. Si el niño tose con fuerza, habla o llora, el aire aún circula: «Solo hay que animarle a seguir tosiendo; jamás introducir los dedos en su boca, pues podríamos empujar el objeto más hacia dentro». Pero si el pequeño no emite sonido, se agarra el cuello con las manos —el gesto universal de asfixia— o comienza a enrojecer y luego palidecer, la emergencia es crítica. Para niños mayores de un año, la maniobra de Heimlich —cinco compresiones abdominales rápidas hacia arriba y atrás— debe alternarse con cinco golpes interescapulares firmes. Si pierde el conocimiento, se inicia de inmediato la reanimación cardiopulmonar básica mientras se activan los servicios de emergencia.
«No se trata de generar alarma —matiza el pediatra—, sino de conciencia. La prevención es sencilla: supervisión constante durante las comidas, alimentos adaptados a su edad y conocer las maniobras básicas de desobstrucción». Su mensaje resuena con especial fuerza en una sociedad donde el 70% de los atragantamientos infantiles ocurren en el hogar, durante las comidas familiares, y donde muchos progenitores desconocen que los frutos secos, por su textura y tamaño, están desaconsejados antes de los cinco años según las guías de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátricas.
Mientras la ciencia avanza en tratamientos complejos, Nieto Conesa recuerda que algunas de las mayores conquistas en salud infantil pasan por gestos cotidianos: cortar una uva, retirar el hueso de una aceituna, esperar unos años antes de ofrecer almendras. Porque en la infancia, a veces la diferencia entre la vida y la muerte no está en un laboratorio, sino en la punta de un cuchillo de cocina.
Resumen de las indicaciones del Doctor Nieto Conesa:
Identificación de la situación
Atragantamiento incompleto: Si el niño tose, habla o emite algún sonido, significa que el aire está pasando. En este caso, solo debes animarle a que siga tosiendo. Nunca intentes sacar el objeto a ciegas con los dedos, ya que podrías introducirlo más.
Atragantamiento completo: Si el niño no puede respirar, no emite sonidos y empieza a ponerse azul, es una emergencia total y hay que actuar de inmediato.
Maniobras de auxilio (Niños mayores de 1 año)
- Si el niño está consciente pero no puede respirar, se deben alternar dos tipos de golpes:
- 5 Golpes interescapulares:
- Coloca al niño inclinado hacia delante.
- Dale 5 golpes secos con la palma de la mano en la parte alta de la espalda, entre las escápulas (paletillas).
- 5 Compresiones abdominales (Maniobra de Heimlich):
- Ponte detrás del niño y rodéalo con tus brazos por la cintura.
- Cierra un puño y colócalo justo encima del ombligo.
- Cubre el puño con la otra mano y presiona con fuerza hacia atrás y hacia arriba (en forma de «J»).
Si el niño pierde el conocimiento
- Si el objeto no sale y el niño queda inconsciente:
- Debes tumbarlo en el suelo sobre una superficie dura.
- Llama inmediatamente al servicio de emergencias (112 o el número local).
- Inicia las maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP), alternando compresiones en el centro del pecho con ventilaciones hasta que lleguen los servicios médicos o el niño recupere la respiración.
Recuerda: La rapidez en el inicio de estas maniobras es vital para salvar la vida del niño.
Aquí el enlace con las recomendación del doctor Nieto Conesa.
Andres Nieto Conesa: La pediatría como compromiso social con su tierra
El médico cartagenero Andrés Nieto Conesa (La Aljorra, 1953) pertenece a esa generación de profesionales sanitarios que han hecho de la pediatría una forma de compromiso social con su tierra. Licenciado en Medicina y especializado en Pediatría, desarrolla su labor en el Servicio Murciano de Salud, compatibilizando la asistencia clínica con una intensa actividad divulgadora dirigida a familias, especialmente a través de redes sociales bajo el lema “amar lo que hago y hacer lo que amo”.

Nacido en la diputación cartagenera de La Aljorra, Nieto Conesa ha mantenido siempre un vínculo estrecho con el medio rural del Campo de Cartagena, al que ha dedicado buena parte de sus esfuerzos profesionales y culturales. Su formación académica se completa con estudios en la Universidad de Murcia y en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), que reforzaron su perfil humanista y jurídico, además de su vertiente estrictamente médica. Esta combinación de bagaje científico y sensibilidad social le ha convertido en un referente para muchos padres, a los que ofrece orientaciones prácticas sobre salud infantil desde una perspectiva cercana y pedagógica.
Más allá de la consulta, Andrés Nieto destaca por su interés en la historia sanitaria y en la recuperación de la memoria colectiva de la Región de Murcia. Ha promovido iniciativas de carácter etnográfico y divulgativo, como exposiciones y proyectos vinculados a la vida cotidiana y a la evolución de la atención pediátrica en el ámbito extrahospitalario. En sus intervenciones públicas, combina la precisión del clínico con la mirada del cronista, poniendo en valor tanto los avances de la medicina como el papel insustituible de la comunidad en el cuidado de la infancia.


























