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GASTROCRONICAS

El Perro Azul aúlla a Europa: Espectacular fiesta de clausura internacional en el casco antiguo de Murcia

Más de ciento cincuenta estudiantes de diecisiete nacionalidades despiden con música y catering sus Programas Intensivos Combinados, tras una semana de inmersión interprofesional por Murcia, Lorca y Cartagena


 

Las paredes del casco antiguo del barrio de San Juan, junto a Santa Eulalia vibraron hace unos días con un acento políglota. El Perro Azul, cafetería-bar mítica y pionera en activar la vida nocturna del centro histórico, abrió sus puertas para acoger la fiesta de clausura de una de las iniciativas académicas más ambiciosas de la región: la semana de movilidad física de los Programas Intensivos Combinados (BIPs) de Erasmus.

LasGastrocronicas.com asistió a la fiesta para realizar esta amplísima galería fotográfica que va a viajar a 17 países europeos diferentes:

Más de 150 estudiantes, procedentes de 17 nacionalidades europeas diferentes, tomaron el local para celebrar el final de un trayecto formativo intenso. No fue una noche cualquiera; fue el broche de oro a una experiencia que combinó rigor académico con descubrimiento cultural.

El equipo de El Perro Azul, con Begoña Guadix, Noe, Mateo, Xiomara y Pali a la cabeza, orquestó una velada diseñada para satisfacer paladares diversos. El amplio catering ofreció desde saladitos, empanadillas tradicionales hasta opciones veganas, y un final dulce donde no faltaron donuts y croisanes rellenos, asegurando que nadie se quedara sin energía antes de que, Pepe, el DJ residente tomara los controles. La música sonó hasta altas horas de la noche, fusionando ritmos internacionales mientras los jóvenes celebraban los lazos creados durante la semana.

Detrás de esta celebración se esconde una estructura académica sólida. La fiesta marcó el fin de la movilidad presencial de cuatro Programas Intensivos Combinados, organizados conjuntamente por la Universidad Vives de Bélgica y la Universidad de Murcia (UMU). La coordinación recayó en Tony Claeys y Eveline Leroy, por parte de la universidad belga, y en M. Ángeles Fernández Vilar, David Iyú y Marina Olmos, desde la UMU.

En esta tercera edición, el esfuerzo colaborativo contó con el respaldo del Vicerrectorado de Internacionalización y la participación de las facultades de Psicología y Logopedia, Ciencias Sociosanitarias de Lorca y Trabajo Social, sumándose este año la colaboración de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT).

La semana no se limitó a las aulas. Bajo la premisa del aprendizaje intercultural, interprofesional y de servicio a la comunidad, 155 estudiantes y 40 profesores de 10 países europeos —incluyendo Bélgica, Alemania, Rumanía, Grecia, Lituania, Letonia, Francia, Polonia, Portugal y España— rotaron por 27 talleres distribuidos en Murcia, Lorca y Cartagena. El objetivo fue que futuros médicos, enfermeros, trabajadores sociales, psicólogos, ingenieros y arquitectos entendieran sus especialidades desde la perspectiva de otros profesionales.







La inmersión en el tejido social fue clave. Los participantes recibieron formación de entidades como la Fundación Centauro Quirón, especializada en terapia con animales, y llevaron a cabo talleres prácticos con escolares y personas mayores. En Cartagena, por ejemplo, alumnos de diez países visitaron el bosque comestible del barrio de la Concepción, una iniciativa de sostenibilidad en la ladera de la sierra de La Atalaya, y realizaron un ‘paseo Jane Jacobs‘ para reivindicar el espacio público.

La satisfacción entre los asistentes fue unánime. Para la mayoría, Murcia era un destino desconocido hasta entonces, pero la interacción con los locales y la variedad de las actividades cambiaron esa percepción. La combinación de formación online previa, compuesta por seis sesiones, y esta semana de movilidad física, permitió un intercambio de buenas prácticas aplicables a sus respectivos contextos nacionales.

Con el sonido de la fiesta aún resonando en el casco antiguo, los organizadores miran ya al futuro. Tras tres años consecutivos realizando esta actividad en la Región de Murcia, la expectativa es poder repetir la experiencia el próximo año.

El Perro Azul, con su estilo único e inconfundible, se consolidó una vez más no solo como un lugar para tardes en buena compañía, sino como el escenario perfecto para celebrar que, aunque las fronteras existen, la educación y la convivencia tienen la capacidad de difuminarlas.









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