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El Puente: donde la tradición se asa al horno y una moto en un árbol guarda un secreto de 30 años

LasGastrocronicas.com visita el restaurante de La Majada, un rincón de Mazarrón donde la cocina de toda la vida convive con una historia que huele a polvo de carretera, bromas de Domingo de Ramos y memoria colectiva


 

En el corazón de La Majada, pedanía de Mazarrón, hay un lugar que no solo sirve comida, sino que alimenta el alma. El Puente, fundado en 1964 por Ginés y Concha Cifuentes, ha sido durante décadas un faro en medio del campo, un punto de encuentro entre el trabajo, la fiesta y la familia. Hoy, tras ocho años de cierre forzado por la enfermedad de sus fundadores, el restaurante ha vuelto a abrir sus puertas, con el mismo espíritu, el mismo fogón y el mismo gerente: Nicasio Cifuentes, hijo de los fundadores, que ahora, junto a su esposa Angie Mejía, mantiene viva una tradición que nació con él.

Los fundadores de El Puente, Ginés y Concha Cifuentes.

Porque Nicasio no solo regenta el local. Nació aquí. Y tras ver cómo el Alzheimer se llevó poco a poco a sus padres, decidió retomar el testigo. Primero con aperturas esporádicas, luego bajo demanda, y desde 2024, con una programación fija: sábados, domingos y festivos, de 9:00 a 18:00 h.

LasGastrocronicas.com realizó esta gran galería fotográfica el día de su visita a El Puente:

Un salón de fiestas con alma de barrio

El restaurante, con capacidad para 150 comensales, se distribuye en tres espacios: un bar pequeño pero acogedor, un salón para reuniones familiares y un gran salón de celebraciones de 200 metros cuadrados, con barra, chimenea de brasas y espacio para hasta 150 personas. Ideal para bodas, comuniones o las célebres cenas mensuales que organiza Nicasio, como la próxima del 22 de octubre, con música en directo de los 80 por 30 euros por persona.

El interior respira nostalgia: paredes beiges, cortinas naranjas, manteles grises, sillas de madera y metálicas, y una chimenea de brasas que en invierno calienta el ambiente. Cuadros con escenas mineras de Mazarrón cuelgan de las paredes, y una música ambiental suave acompaña la sobremesa. Pero hay un detalle que no pasa desapercibido: las luces de colores listas para convertir el salón en una pista de baile.

Entrar en El Puente es como adentrarse en una máquina del tiempo. Desde 2024 El Puente ha resurgido con más fuerza que nunca, reabriendo sus puertas para deleite de los amantes de la cocina de siempre. Este restaurante, que ha visto crecer a generaciones y ha sido testigo de innumerables celebraciones, vuelve a ser el epicentro de la vida social de la pedanía, un punto de encuentro que solo abre sus puertas los fines de semana y festivos, de 9:00 a 18:00, ofreciendo una experiencia culinaria única.

Cocina de toda la vida

La carta es un homenaje a la cocina tradicional murciana, tal y como la entendía Ginés y Concha. “Hacemos cocina a la antigua”, dice Nicasio, “como los conejos al ajillo para los almuerzos”. Y en eso no hay trampa ni cartón.

Durante la visita de LasGastrocronicas.com, disfrutamos del menú de sábado (15 €), un ejemplo perfecto de generosidad y sabor:

  • Ensalada de caballa con tomates cherrys
  • Calamares a la romana
  • Arroz con costillejas
  • Secreto de cerdo a la brasa
  • Pan de Calatrava y Tocino de Cielo
  • Bebida y Café

Pero si hay platos que destacan, son los arroces, el cordero a la leña, el conejo al ajillo, las barbacoas y las carnes a la parrilla: solomillo, entrecot, pluma, chato murciano y chuletones de ternera. Todo ello acompañado de postres caseros como el flan, la tarta de la abuela, la tarta de whisky o el inconfundible tocino de cielo.



El Puente: donde la tradición se sirve en cada plato y la vida, según su carta, es buena

El restaurante El Puente, en la pedanía murciana de La Majada (Mazarrón), no solo invita a comer, sino a vivir. Así lo anuncia desde la portada de su carta: «Qué buena es la comida, que buena es la bebida, que buena es la vida, a este bar volveré enseguida». Y es que en este emblemático local, fundado en 1964 y regentado por Nicasio Cifuentes, la cocina no se improvisa: se hereda, se cuida y se sirve con alma.

Su oferta gastronómica es un fiel reflejo de la cocina tradicional murciana, sencilla, contundente y generosa. Los entrantes arrancan con fuerza: desde la ensalada El Puente, una versión completa con lechuga, tomate, maíz, zanahoria, espárrago, huevo, atún, olivas y frutos secos, hasta la ensalada de bonito, pasando por calamares a la romana, gambas al ajillo, almejas al ajillo, croquetas de jamón o gamba, y surtidos de embutidos.

En la parrilla, el protagonismo lo tienen las carnes a la brasa: pollo, solomillo de cerdo, secreto, pluma, chuleta de ternera lechal, entrecot, chato murciano o costillas de cordero, todas cocinadas con el punto justo y acompañadas de patatas.

El mar también tiene su espacio en la carta, con una selección de pescados a la plancha: lubina, dorada, emperador, atún y calamar, piezas frescas que llegan directas al fuego para resaltar su sabor natural.

Especialidades que no se olvidan

Dos platos destacan como auténticas señas de identidad: el asado de cordero en horno de leña y el conejo al ajillo, una receta que Nicasio define como «cocina a la antigua», fiel a los sabores de toda la vida.

Además, el restaurante ofrece comidas por encargo, ideales para celebraciones: paellas de marisco, pollo, conejo, costillejas y magra, o conejo y caracoles, todas hechas al momento y con ingredientes de calidad.

Para los más pequeños, hay un menú infantil con opciones como lomo, pechuga o salchicha con patatas y huevo, o una hamburguesa completa con patatas.

El cierre perfecto

La carta se despide con una amplia selección de postres caseros: flan con nata, tiramisú, tarta de queso, tarta de la abuela, tarta lorquina, pan de Calatrava, profiteroles con chocolate, tarta de whisky o contesa. Una forma dulce de recordar que, como dice su lema, la vida es buena… y en El Puente, más.

En cuanto a bebidas, el surtido es amplio: desde litro de cerveza o tinto de verano, hasta una cuidada selección de vinos como el Vino de la casa, Vino rosado Gran Feudo, Ramón Bilbao, Cune, Coto, Protos o Juan Gil, además de refrescos y agua.

El Puente no es solo un restaurante. Es un lugar donde la memoria, el sabor y la hospitalidad se cocinan al fuego lento. Y como reza su carta, uno siempre vuelve.

La historia de Antoñín ‘El Pirraca’

Sin embargo, lo que convierte a El Puente en un lugar único no está dentro. Está a la puerta, colgado de un tronco seco: una moto OSSA, incrustada en el corazón de un eucalipto que ya no existe, solo su tronco.

La historia, casi legendaria, data de 1992. Antoñín ‘El Pirraca’, un vecino de 35 años, salió una noche de Domingo de Ramos del bar del pueblo. Sus amigos, en plan broma, le escondieron la moto… encaramándola al árbol. Al día siguiente, Antoñín no pudo recuperarla: fue atropellado y falleció. La moto, sin dueño, se quedó allí. El árbol creció alrededor, la absorbió. Años después, cuando el eucalipto murió, la moto siguió en pie, como un monumento a la amistad, al humor y al dolor.

Hoy, una placa reza: “Tradición Domingo de Ramos. En memoria de nuestro amigo y vecino Antoñín ‘El Pirraca’”. Y es, sin duda, la imagen más icónica de La Majada.

Una historia que, como la cocina de El Puente, está cargada de tradición, memoria y sabor a pueblo.

Con cada asado, con cada arroz, con cada risa en el salón de fiestas, El Puente demuestra que los lugares con alma no desaparecen. Se cierran, duermen, y cuando vuelven, lo hacen con más fuerza. Porque aquí no se cocina solo para el estómago. Se cocina para la memoria.

Datos destacados:

  • Restaurante: El Puente.
  • Ubicación: Diputación La Majada, 30878 Mazarrón.
  • Teléfono: 649 17 12 29 | Email: nicasio.elpuente@gmail.com.
  • Horario: Sábados y domingos, de 9:00 a 18:00 h.
  • Precio medio: 30-35 € | Menú sábado: 15 €.
  • Propietarios: Nicasio Cifuentes y Angie Mejía.
  • Equipo: 5 personas (reforzado en eventos).

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