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GASTROCRONICAS

El renacer gastronómico de la calle 18: Cafetería Horus conquista el paladar cartagenero

Entre calamares con tomate de autor y minihamburguesas de corte clásico, este nuevo espacio recupera la esencia del tapeo tradicional en el corazón de Cartagena


 

En el tramo central de la avenida Santiago Ramón y Cajal, de Cartagena popularmente conocida por los habitantes de la ciudad como la «calle 18«, ha abierto sus puertas la Cafetería Horus, un establecimiento que rápidamente se ha consolidado como un referente culinario. El local, situado aproximadamente a la mitad de esta extensa vía de casi tres kilómetros, ocupa el espacio que en su última etapa albergó al restaurante El Callejón (cuya trayectoria histórica incluyó ubicaciones previas en la plaza de la Lonja y en la calle de La Palma, donde actualmente opera el reconocido restaurante Universal).

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Tal y como recoge una reciente crónica del portal especializado Dondecomemosct.es, la propuesta de este nuevo negocio se distingue por la generosidad de sus porciones y una ejecución impecable de los platos de siempre. La experiencia gastronómica comienza con unas minihamburguesas que priorizan la calidad de una carne jugosa y sabrosa, prescindiendo de aderezos innecesarios que puedan enmascarar el sabor del ingrediente principal.

Del mismo modo, sus patatas bravas cumplen con las expectativas más exigentes: una patata de interior tierno y exterior crujiente, bañada en una salsa de picante sutil elaborada con pimentón. Esta preparación respeta la auténtica tradición de la zona, alejándose del mito de que la receta madrileña original contenga tomate. Otra de las apuestas acertadas del menú es la tosta de salmón ahumado, que combina a la perfección queso fresco, tomate y virutas de cebolla frita sobre un pan de textura equilibrada entre lo tierno y lo crujiente.







Sin embargo, la verdadera joya de la corona de la Cafetería Horus son sus calamares con tomate. Un plato que, por su exquisita ejecución, evoca los mejores recuerdos gastronómicos de la ciudad, siendo comparable a la legendaria oferta del ya desaparecido bar Los Camioneros, en la calle Ronda. La salsa, ideal para mojar pan sin cesar, transforma este guiso de toda la vida en una auténtica obra de arte culinaria, demostrando que la sencillez, cuando se lleva a la perfección absoluta, es más que suficiente para deleitar al comensal.

Para culminar la velada, el local ofrece una cuidada selección de postres caseros que consolidan la sensación de haber descubierto un enclave excepcional. De este modo, la Cafetería Horus se erige como el destino ideal no solo para el almuerzo, sino también para disfrutar de un buen aperitivo o una sesión de tapeo en Cartagena.








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