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GASTROCRONICAS

El río divide: entre la ciencia que clama por salvar la anguila y la tradición que resiste en las orillas

Mientras Bruselas recomienda «cero capturas» para 2026, comunidades como Murcia defienden que una veda total ignoraría décadas de gestión responsable y arrasaría economías locales


 

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y varias comunidades autónomas, entre ellas la Región de Murcia, protagonizaron en las últimas semanas una confrontación técnica y política sobre el futuro de la anguila europea (Anguilla anguilla), especie catalogada como «en peligro crítico de extinción» por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) desde 2008. El conflicto, que alcanzó su punto álgido en los preparativos para la reunión del Comité de Flora y Fauna del 17 de febrero, reflejó una tensión creciente entre la aplicación estricta de criterios científicos internacionales y las realidades socioeconómicas de territorios donde la pesca artesanal de angula constituye un pilar ancestral.

El MITECO, respaldado por organismos como el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES), propuso elevar la protección de la especie a la categoría de «en peligro de extinción» en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial.

Esta medida implicaría, en la práctica, la prohibición total de su captura y comercialización en cualquier fase de su ciclo vital, incluida la angula. La iniciativa contó con el respaldo explícito de Euro-Toques España, organización que agrupa a chefs de renombre como Andoni Luis Aduriz, Pedro Subijana o Ángel León, quienes desde su campaña «Angulas, no, gracias» han abogado por eliminar este producto de las cartas gastronómicas como gesto de responsabilidad ética. www.nortes.me.

El Comité Científico del MITECO emitió en 2024 un dictamen favorable a la medida, al constatar que la especie se mantiene «fuera de los límites biológicos de seguridad» con una tendencia regresiva sostenida desde las décadas de 1970 y 1980.

La negativa del Gobierno murciano

Frente a esta postura, el Gobierno murciano anunció su voto en contra, argumentando que la propuesta carece de estudios científicos completos que cuantifiquen y jerarquicen las múltiples causas del declive poblacional: degradación de hábitats, contaminación, barreras migratorias, parásitos o factores oceánicos. La secretaria autonómica de Energía, Sostenibilidad y Acción Climática, María Cruz Ferreira, subrayó que «no se puede adoptar una decisión generalizada de máxima protección sin aportar la totalidad de estudios sobre la situación real de la especie». www.carm.es. La Comunidad Autónoma destacó que en el Mar Menor se aplica ya un régimen de gestión riguroso: método tradicional de paranza, veda de nueve meses y medio al año (ocho de ellos continuados) y estricto cumplimiento de tallas mínimas y cuotas. Además, advirtió del impacto devastador que una prohibición total tendría en municipios como San Pedro del Pinatar, donde la actividad pesquera artesanal de angula sostiene a familias con más de cinco generaciones dedicadas a esta labor.

El debate trascendió las fronteras nacionales. En noviembre de 2025, el ICES actualizó su recomendación para 2026, aconsejando «cero capturas» en todos los hábitats cuando se aplica el enfoque precautorio, al considerar que el estado de la especie «permanece crítico» y que no es posible evaluar el estatus de explotación con los datos disponibles. ices-library.figshare.com.







Países como Francia han endurecido sus vedas en cuencas como el Ródano, mientras Portugal mantiene restricciones temporales pero rechaza la prohibición total, al igual que Asturias y Galicia, que han expresado su oposición a una medida «incoherente» si no se aplica de forma homogénea en toda Europa. www.lavozdeasturias.es.

La Unión Europea, por su parte, endureció en enero de 2025 las posibilidades de pesca con un cierre obligatorio de seis meses y la prohibición total de la pesca recreativa de anguila en aguas marinas y continentales. ec.europa.eu.

Organizaciones como WWF han respaldado la propuesta del MITECO, recordando que desde 2021 el ICES recomienda el cese completo de las pesquerías europeas para permitir la recuperación de la especie. www.wwf.es.

Sin embargo, el sector pesquero artesanal insiste en que vedas totales aplicadas en territorios como Andalucía o Portugal «no han arrojado efectos positivos en la recuperación» y demanda una gestión integral que contemple la eliminación de barreras en ríos, la mejora de hábitats y el combate al furtivismo, más allá de penalizar a pescadores que cumplen estrictamente la normativa. www.lavozdegalicia.es.

La defensa de Euro-Toques

Euro-Toques España ha emergido como uno de los actores más influyentes en la defensa de la anguila europea, posicionándose con firmeza a favor de su protección mediante una apuesta ética que trasciende lo culinario. La organización, que agrupa a algunos de los chefs más prestigiosos del país, reactivó en diciembre de 2025 su campaña «Angulas, no, gracias», iniciativa impulsada originalmente por Andoni Luis Aduriz y respaldada por figuras como Pedro Subijana, Maca de Castro, Ángel León o Diego Guerrero, quienes decidieron retirar voluntariamente este producto de sus cartas como gesto de responsabilidad ante el colapso poblacional de la especie. Su compromiso, alineado con la postura previa de Relais & Châteaux a nivel internacional, fue reconocido institucionalmente el 30 de enero de 2026, cuando la vicepresidenta Sara Aagesen recibió a su junta directiva en el Ministerio para la Transición Ecológica, destacando el papel de los cocineros como «prescriptores sociales» capaces de transformar hábitos de consumo.

Para Euro-Toques, la renuncia a la angula no responde a una moda efímera, sino a un principio de coherencia profesional: defender un modelo gastronómico que respete los límites ecológicos y entienda que la excelencia culinaria no puede sostenerse sobre la extinción de una especie catalogada como «en peligro crítico» por la UICN desde hace más de una década.

Mientras el Comité de Flora y Fauna se preparaba para abordar la propuesta, el conflicto dejaba al descubierto un dilema contemporáneo: cómo conciliar la urgencia científica de preservar una especie al borde del colapso con la pervivencia de actividades tradicionales que, según sus defensores, ya operan bajo controles más estrictos que los exigidos por la normativa anterior. En el centro del debate, una especie cuyo misterioso ciclo vital —nace en el mar de Sargazos, crece en ríos europeos y regresa al Atlántico para desovar y morir— sigue desafiando los esfuerzos de conservación mientras su precio en el mercado negro alcanza cifras estratosféricas, alimentando un tráfico ilegal que ninguna veda local logra contener por sí sola.


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