Fernando Esteso, figura icónica del humor español, cerró su etapa vital tras haber tejido durante años un vínculo entrañable con la costa murciana, donde regentó un restaurante y compartió risas en mesas locales hasta su fallecimiento a los 80 años
El actor y humorista Fernando Esteso, referente indiscutible del cine popular español durante las décadas de los setenta y ochenta, falleció en la madrugada del domingo 1 de febrero en el Hospital Universitario La Fe de Valencia a causa de una insuficiencia respiratoria. Tenía 80 años y se encontraba ingresado desde hacía dos jornadas.

Nacido en Zaragoza en 1945, el cómico —célebre por su inseparable dúo artístico con Andrés Pajares y por protagonizar clásicos del llamado cine del destape como Los bingueros— había manifestado en los últimos meses un delicado estado de salud que le impidió asistir a compromisos públicos durante las pasadas fiestas navideñas.
Más allá de los platós y las salas de cine, Esteso cultivó en los primeros años del siglo XXI un vínculo especial con la Región de Murcia. Tras ingresar a su madre en una residencia de Totana, eligió radicarse entre los municipios costeros de Mazarrón y Águilas, donde se le veía con frecuencia en festejos taurinos y celebraciones locales.

Fue en ese contexto cuando, junto a su amigo y padrino de su hijo, el empresario Adolfo Granado, asumió la dirección del restaurante Cabo Real, ubicado en las inmediaciones del Club Náutico del Puerto de Mazarrón.

Entre 2003 y 2007, el establecimiento se convirtió en un punto de encuentro para vecinos y visitantes, aunque su gestión no estuvo exenta de dificultades: el cierre definitivo llegó por problemas económicos, y el actor tuvo que enfrentar incluso una demanda judicial interpuesta por una empleada que reclamaba el pago de horas extraordinarias y finiquito.
Pese a los contratiempos empresariales, Esteso mantuvo siempre una cercanía afectuosa con el tejido social y gastronómico murciano. Hace unos años, el director de LasGastrocronicas.com, Paco Hernández, tuvo la oportunidad de compartir una velada con el actor en la Quesería Tope, situada en el barrio del Infante don Juan Manuel de Murcia. Aquella cena, marcada por la espontaneidad y el buen humor característicos del cómico, quedó grabada en la memoria de quienes la vivieron como un encuentro genuino entre un artista de renombre y la calidez de la mesa murciana.

Tras el anuncio de su fallecimiento, las muestras de pesar se sucedieron desde diversos ámbitos. Su compañero artístico Andrés Pajares expresó en redes sociales un profundo dolor: «Hoy se ha muerto parte de mi vida, mi hermano, amigo y compañero. Te quiero mucho Fernando, que Dios te tenga en su gloria». Por su parte, el presidente de Aragón, Jorge Azcón, anunció que su comunidad le otorgará a título póstumo la Medalla al Mérito Cultural, destacando que «llevó el acento aragonés y esa forma que tenemos de ser joviales los aragoneses» por toda España.
Fernando Esteso, quien habría cumplido 81 años el próximo 16 de febrero, deja un legado artístico ligado a una época de transformación social en España, pero también una huella humana en tierras murcianas: la de un hombre que, tras décadas de aplausos, buscó en el litoral de la región un rincón donde vivir con sencillez, probar suerte entre sartenes y fogones, y seguir riendo —como solo él sabía hacerlo— frente a un plato bien servido.
























