Cinco individuos con el rostro cubierto intentaron arrancar la puerta del Bar Fenazar en la pedanía de El Fenazar atándola a un vehículo; la rápida reacción de la propietaria y su pareja frustró el asalto de madrugada
La tranquilidad de la pedanía de El Fenazar se vio brutalmente alterada la madrugada del pasado viernes, cuando al menos cinco sujetos con el rostro oculto protagonizaron un violento intento de robo contra el Bar Fenazar. Los asaltantes emplearon un método poco habitual: amarraron una soga a la reja metálica del establecimiento y trataron de arrancarla de cuajo enganchándola a uno de los dos turismos en los que se desplazaban, mientras otros miembros del grupo golpeaban los cristales para abrirse paso al interior.

El suceso tuvo lugar en torno a las cinco y media de la mañana. Valeria, responsable del negocio, se encontraba ultimando las maletas para emprender un viaje cuando un chirrido de neumáticos frenando en seco la sobresaltó. Al aproximarse a la ventana del balcón, divisó dos automóviles detenidos junto a la fachada del local y a varias figuras encapuchadas maniobrando en torno al acceso principal.

Según relató la propia afectada a La Verdad, el pánico inicial la paralizó. «Me quedé asustada y llamé a mi pareja», confesó. Fue su compañero sentimental quien, al asomarse y enfrentarse a gritos con el grupo, logró que los intrusos abandonaran la maniobra y emprendieran la huida a bordo de ambos vehículos. Únicamente quedaron como rastro los fragmentos de vidrio esparcidos frente a una de las puertas destrozadas.
Un asaltante hablaba árabe y los vecinos denuncian un patrón delictivo
La regente del bar estima que participaron no menos de cinco personas, aunque únicamente consiguió distinguir con nitidez a una de ellas, apostada frente a la entrada con la cara completamente tapada. Aseguró haber escuchado a uno de los individuos expresarse en árabe, si bien evitó aventurar cualquier hipótesis sobre su procedencia.
Además, varios residentes de la zona le han comunicado que no se trataría de un hecho aislado: apenas unos días antes, alguien habría intentado sustraer una máquina a través de una ventana en las proximidades, lo que refuerza la percepción de inseguridad creciente entre el vecindario.
La Policía Local reaccionó en minutos, pero la pedanía reclama presencia permanente
Valeria quiso subrayar la rapidez con la que los agentes de la Policía Local de Molina de Segura se personaron en el lugar tras recibir el aviso. «Cuando marqué el número, ya estaban peinando los alrededores», reconoció con agradecimiento.

No obstante, la hostelera considera que el episodio evidencia una deficiencia estructural: la ausencia de un retén policial fijo en El Fenazar. A su juicio, la distancia que separa la pedanía del casco urbano de Molina impide que las patrullas lleguen en el instante preciso en que se produce una irrupción. «Entran sabiendo que, mientras salta la alarma y se avisa a la policía, ya han consumado lo que buscaban», alertó.
Antecedente reciente: un atraco a punta de pistola en diciembre de 2025
La inquietud vecinal se ve agravada por un precedente registrado apenas ocho meses antes. En diciembre de 2025, cuatro delincuentes irrumpieron en el restaurante Casa Herminio, situado en la carretera que conecta Fortuna con Molina de Segura, y encañonaron a varias empleadas con un arma de fuego —sin que haya trascendido si era real o simulada—. El atraco se ejecutó en apenas sesenta segundos, con el comedor repleto de clientes, y los responsables escaparon sin causar heridos.ç

Daños materiales y una herida emocional aún abierta
Aunque el botín fue nulo y nadie resultó lesionado, los desperfectos en la puerta del Bar Fenazar y, sobre todo, la sensación de vulnerabilidad persisten entre los propietarios y los habitantes de El Fenazar varios días después del incidente. La pregunta que muchos se formulan ahora es cuánto tardará en producirse el siguiente intento y si, la próxima vez, alguien logrará impedirlo.

























