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GASTROCRONICAS

Euro-Toques impulsa ‘Cacao Feliz’: un chocolate con alma africana que comparte la felicidad con quienes lo cultivan

El publicista murciano Jorge Martínez lidera, junto a Daniel Acosta y el chef Pol Contreras, un proyecto social pionero que financia el consumo diario de cacao en escuelas de Santo Tomé y Príncipe, transformando cada onza en un acto de justicia y felicidad compartida


 

Desde su estudio en Murcia, el publicista Jorge Martínez ha tejido una de las iniciativas más emotivas y disruptivas del panorama gastronómico y social actual: “Cacao Feliz”, un chocolate de alta gama cuya venta financia que niños de Santo Tomé y Príncipe —país productor de uno de los mejores cacaos del mundo— puedan probar por primera vez en sus vidas el alimento que sus familias cultivan desde generaciones.

Un chocolate con propósito: de Murcia al corazón de África

Este proyecto, desarrollado bajo la asociación Co&Coa, nace de una paradoja dolorosa: mientras África exporta el 74% del cacao mundial, los niños que viven en zonas de cultivo, como las islas de Santo Tomé y Príncipe, nunca han probado el chocolate. En un territorio donde casi la mitad de la población vive en la pobreza y el 99% de la producción se destina al extranjero, el cacao se convierte en un lujo inalcanzable para quienes lo hacen posible.

Frente a esta injusticia, Martínez —junto a su socio Daniel Acosta y al chef y pastelero Pol Contreras— ha diseñado un modelo de economía circular y solidaria. “Cacao Feliz”, elaborado con habas de la cooperativa CECAQ-11, que agrupa a más de mil pequeños productores comprometidos con el comercio justo y la sostenibilidad, se comercializa en dos formatos: una tableta de 75 gramos y una bolsa de 1 kg de cobertura, ambos con un 81% de pureza. Su sabor, profundo y matizado —con notas afrutadas, minerales y terrosas—, refleja no solo la calidad del grano, sino también el respeto por la tierra y sus comunidades.




Lo recaudado con su venta financiará un proyecto piloto educativo y nutricional en la Escuela Pública de Agua Izé, una de las zonas cacaoteras más antiguas del archipiélago. Durante el curso escolar 2026/27, cerca de 400 alumnos de primaria recibirán diariamente una bebida caliente de cacao, agua y especias, integrada por primera vez en la cesta de alimentos del Programa de Salud y Alimentación Escolar del Ministerio de Educación local. Un equipo formado por una nutricionista y una psicóloga medirá el impacto de este alimento en el desarrollo físico, cognitivo y emocional de los menores, en un estudio pionero que busca sentar las bases de una política alimentaria más justa.

El proyecto cuenta con el respaldo de figuras clave del sector. Juan Ángel Rodrigálvez, fundador de Kankel Cacao —Premio Nacional de Gastronomía y pionero del movimiento Bean to Bar en España—, ha sido pieza fundamental en la producción: “No basta con buscar la excelencia si no hay honestidad y responsabilidad. Hemos querido llevar el chocolate de vuelta a quienes lo hacen posible: a sus pueblos, a sus escuelas, a sus hijos”.

La creatividad murciana también está presente en la identidad visual. En colaboración con el estudio de diseño F33, Co&Coa ha creado un packaging rompedor, alejado del elitismo habitual en el gourmet. Su protagonista: una haba de cacao sonriente que simboliza el viaje de ida y vuelta del producto —desde el origen hasta el consumidor, y de vuelta al origen—, encapsulando la esencia del lema de la iniciativa: “La felicidad solo es real cuando es compartida”.

El alcance de “Cacao Feliz” trasciende lo social: ya ha conquistado la alta cocina. El chef Andoni Luis Aduriz lo incluye en el postre del menú degustación de Mugaritz, y la organización EuroToques España, que reúne a más de 850 cocineros, lo promueve entre sus miembros. A través de la campaña “Amigos de EuroToques”, cualquier amante de la gastronomía puede sumarse con la compra de dos tabletas, convirtiéndose en embajador de un movimiento que une sabor, ética y transformación.

Para Jorge Martínez, esta iniciativa es mucho más que una campaña publicitaria: es una narrativa de justicia, colaboración y esperanza. “Cacao Feliz no es solo un chocolate —afirma—. Es un relato que demuestra que la gastronomía puede ser una herramienta poderosa para cambiar vidas”.

Y en cada onza, hay una sonrisa que viaja desde Murcia hasta África… y regresa, más dulce que nunca.








 


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