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Hasta siempre, Murcia: el último suspiro de Ballesta

Miles de murcianos se conmueven ante la despedida poética del alcalde, un vídeo que ya supera los 7.000 ‘me gusta’ y se ha convertido en un memorial digital de gratitud y memoria


 

Siete mil corazones han pulsado “me gusta”. Quinientas cincuenta voces han escrito su adiós. Más de mil trescientas manos han compartido el legado, a estas horas. En las redes, pero sobre todo en el alma de una ciudad, el vídeo “Hasta siempre, Murcia” ha dejado de ser una publicación para convertirse en un puente de silencio, emoción y reconocimiento hacia José Ballesta, el alcalde que partió, pero que no ha dejado de habitar la memoria colectiva.

No es un balance de gestión ni un discurso institucional. Es un susurro hecho poema. Con la humildad de quien reconoce que “estamos hechos de la misma materia que nuestros sueños”, Ballesta entrega a Murcia un testamento íntimo. Su voz, grabada por el equipo que le acompañó en el mandato, recorre versos que invitan a “caminar la luna, andando de puntillas con sigilo”, a cuidar el “hilo de la flor y su tejido”, y a reconocer que, a veces, “el pétalo, jugando con el aire, su brazo rompe de respiro”. Palabras que no buscan convencer, sino sentir.







Entre metáforas de naturaleza y confesiones de fe, el alcalde traza el mapa de un alma humana que dudó, buscó, amó y calló. “He querido acercarme y me he alejado. He querido buscarte y me he perdido. He querido llorar, y me he reído. He querido rezar, y me he callado”, reza el audio. Y cuando las palabras se le hacen insuficientes, deja caer la frase que ya ha quedado grabada en cientos de hogares: “Si mis labios, Señor, están cerrados, que rece el corazón con un suspiro”.

La viralidad del vídeo no se mide solo en métricas, sino en la resonancia de un duelo compartido. Los 7.000 ‘me gusta’, los 550 comentarios y los 1.334 reenvíos en Facebook son el termómetro de una ciudad que ha convertido la publicación en un mural de condolencias, anécdotas y promesas de continuidad. “Gracias por querernos así”, “Te llevamos en cada rincón de Murcia”, “Tu suspiro ya es nuestro aliento”, se leen entre los mensajes que siguen sumándose horas después de su publicación, tejiendo una red de afecto que trasciende la pantalla.

Más allá de la esfera política, Ballesta deja a Murcia un legado que no se archiva en actas ni en decretos, sino en la certeza de que el servicio público, cuando se ejerce con el corazón, se convierte en historia compartida. Su voz, ya en silencio, sigue hablando a través de un vídeo que no despide, sino que invita a recordar. Porque, como él mismo dejó escrito, el verdadero comienzo está en caminar con respeto, sentir el mundo y dejar que, cuando las palabras fallen, sea el corazón quien rece.

Este es el texto del audio del vídeo en voz de José Ballesta:

«Los murcianos, cientos que viven y sueñan, porque estamos hechos de la misma materia que nuestros sueños. Murcia como un todo, un cuerpo igualmente propio que nos dice una manera de ver la vida en el mundo, una manera de sentir la vida en el mundo, y aunque se diga poco, estamos en el comienzo de ello. Debemos caminar la luna, andando de puntillas con sigilo, y al aire soslayar las plantas, el hilo de la flor y su tejido, porque el pétalo, jugando con el aire, su brazo rompe de respiro.

Yo he visto llorar una estrella, un llanto de plata y un infierno. Yo he querido Señor, seguir tus pasos. He querido Señor, y no he querido.

He querido acercarme y me he alejado. He querido buscarte y me he perdido. He querido llorar, y me he reído.

He querido rezar, y me he callado. He querido Señor, y no he querido. Si mis labios, Señor, están cerrados, que rece el corazón con un suspiro».

Murcia llora, pero también sonríe. Y en ese equilibrio de pena y gratitud, la ciudad abraza a su alcalde con un mismo suspiro: hasta siempre.








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