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GASTROCRONICAS

Hostelería y Semana Santa dicen adiós a Miguel Angel Serrano Gallego bajo el manto de la Soledad

El hostelero y nazareno murciano, de 43 años, fallece en un trágico accidente de moto en Elche de la Sierra, dejando tras de sí un legado de fe, servicio y humanidad que trasciende bares y procesiones


 

Con la misma discreción con la que vivió, pero con la intensidad de quien deja huella, Hostelería y Semana Santa dicen adiós a Miguel Angel Serrano Gallego (1982-2026) partió el 1 de marzo tras un desgraciado accidente de tráfico en la CM-412, a su paso por Elche de la Sierra (Albacete). Tenía 43 años, una vida construida sobre el esfuerzo, la devoción y el cariño a los suyos, y una sonrisa que se convirtió en seña de identidad de la hostelería murciana.

Natural de Murcia, Miguel Ángel fue mucho más que un profesional de la noche: durante años puso alma y corazón en los emblemáticos locales ‘Nueve Pisos‘ y ‘El 9‘, espacios que bajo su gestión se transformaron en referentes de encuentro, convivencia y buen ambiente. Quienes le conocieron recuerdan no solo su buen hacer al frente de la barra, sino esa capacidad innata para hacer sentir especial a cada cliente, para recordar nombres, para convertir una copa en una conversación y una conversación en amistad. «Hacía que te sintieras en casa», resumen quienes compartieron con él tantas noches. Hasta hoy disfrutaba de su puesto de dirección de empresas en la comercial de distribución de bebidas ‘La Pirrina‘ de Cartagena.

Pero si por algo trascenderá su figura en las calles de Murcia es por su entrega silenciosa y profunda a la Semana Santa. Nazareno de la Real e Ilustre Cofradía del Santo Sepulcro y del Carmen, Miguel Ángel cargó con devoción los pasos del Cristo de la Sangre y del Cristo de la Paciencia, viviendo cada procesión no como un trámite protocolario, sino como un acto de fe íntimo y sentido. Su amor por la Santísima Virgen de la Soledad era tan genuino que, como recuerda su cofradía en un sentido mensaje, «seguro que ahora se ve correspondido por su presencia ante Ella y la de su Hijo en el Cielo».







Esposo enamorado de Irene, Miguel Ángel construyó una vida basada en los valores del cariño, la lealtad y el trabajo bien hecho. Su partida deja un vacío imposible de llenar en cuantos tuvimos la fortuna de compartir con él una copa tras la barra, una estación de penitencia bajo el peso del paso o simplemente una charla sincera en cualquier rincón de Murcia.

El accidente que segó su vida ocurrió alrededor de las 11:52 horas del domingo 1 de marzo en el kilómetro 222 de la CM-412, un tramo de curvas pronunciadas entre Elche de la Sierra y Molinícos. Según informaron fuentes del 112 y la Guardia Civil, tres motocicletas colisionaron frontalmente; los servicios de emergencia —incluida una UVI móvil y helicóptero sanitario— certificaron el fallecimiento de los tres conductores, entre ellos Miguel Ángel, el único de ellos con domicilio en Murcia.

Hoy, Murcia llora a uno de los suyos. Las camaraderías de sus bares guardarán silencio en su honor; las filas de nazarenos bajo el peso de los pasos sentirán su ausencia; y los rincones de su ciudad, esos que él recorría con paso firme y corazón abierto, le echarán de menos. Pero su recuerdo perdurará: en cada brindis, en cada mirada al Cristo de la Paciencia, en el cariño eterno de quienes le quisieron y en la oración constante de su cofradía.

La familia agradece las innumerables muestras de cariño recibidas y ruega una oración por su alma. Descanse en paz, Miguel Ángel. Que la Virgen de la Soledad, a la que tanto amaste, te reciba con el manto abierto y te acompañe en la luz eterna.

El funeral será mañana 3 de marzo, a las 12:30 horas en la Capilla del Tanatorio Servisa y su posterior traslado al cementerio parroquial Jesús Nazareno de Algezares.









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