La ciudad andaluza se impone a Antequera con una propuesta que fusiona alta cocina, tabancos, mostos, vinos únicos y una identidad culinaria arraigada en siglos de mestizaje cultural
La alegría ha inundado las calles de Jerez. Tras un intenso proceso de selección, la ciudad ha sido proclamada Capital Española de la Gastronomía 2026, un reconocimiento otorgado por la Federación Española de Hostelería (FEHR) y la Federación Española de Periodistas de Turismo (FEPET) que corona una candidatura construida con pasión colectiva, respaldo institucional y una propuesta gastronómica de rara cohesión entre lo popular y lo sofisticado.
Con el lema “Come, Bebe, Ama Jerez”, la ciudad ha convencido al jurado —formado por representantes de ministerios, asociaciones sectoriales y expertos culinarios— frente a la otra finalista, Antequera, destacando por su singularidad, diversidad y arraigo territorial. Desde el mercado central hasta las ventas de sus pedanías, desde los tabancos del casco antiguo hasta los fogones de restaurantes con dos estrellas Michelin, Jerez ha demostrado que su gastronomía no es solo un conjunto de platos, sino una forma de vida.
La candidatura, presentada oficialmente el 2 de octubre en un exhaustivo dossier de 194 páginas, no solo enumeraba méritos técnicos, sino que los envolvía en una narrativa emocional: desde la berza gitana y el ajo caliente con mosto hasta joyas como el Aneto, el Pocito o los picos liaos. A ello se suman productos únicos en el mundo: los vinos de Jerez —fino, amontillado, Pedro Ximénez, Palo Cortado—, el vinagre artesanal, el brandy con Denominación de Origen y una repostería monacal que convierte las yemas sobrantes de la clarificación del vino en tocino de cielo.

Pero más allá de los ingredientes, ha sido la unidad ciudadana la que ha marcado la diferencia. Cientos de entidades —entre ellas el Consejo Regulador del Jerez, la Diputación de Cádiz, el Cluster Turismo Jerez y más de un centenar de bodegas, restaurantes y asociaciones— han respaldado la candidatura. Incluso se compuso una canción colectiva, “Un Gourmet a dieta en Jerez”, con la participación de artistas como Los Delinqüentes, David de María y una docena de cocineros locales, convirtiendo la promoción en un acto de celebración comunitaria.
El impacto económico de este título es significativo: en ciudades como Oviedo (2024), la capitalidad generó una movilización de 30 millones de euros y más de 500 millones de impactos mediáticos. Para Jerez, esto supone una oportunidad única para proyectar su identidad más allá de las fronteras, atraer turismo gastronómico de calidad y dinamizar su tejido hostelero, ya de por sí vibrante.

Tras conocerse el veredicto, el concejal de Turismo, Antonio Real, y el presidente de Hostelería Jerez, Alfredo Carrasco, celebraron el logro en el mercado central, rodeados de hosteleros, bodegueros y ciudadanos. “Estoy muy contento. Me acuerdo de todos los que hemos trabajado muchísimo para esto. Enhorabuena a todos los jerezanos”, declaró Carrasco, visiblemente emocionado.
Con esta distinción, Jerez se une a un selecto club que incluye a Logroño, Burgos, Toledo, Murcia, Sanlúcar de Barrameda, Cuenca, Oviedo y Alicante, convirtiéndose en la segunda ciudad de la provincia de Cádiz en recibir el galardón. Y lo hace con una promesa: en 2026, el mundo entero podrá comprobar que en Jerez no solo se come y se bebe… se ama con cada bocado.
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