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GASTROCRONICAS

La Barra de Juan Campoy alza el telón en Puente Tocinos entre lluvia, amigos y promesas gastronómicas

El veterano hostelero Juan Campoy y su socio Miguel Ángel Morcillo inauguraron su nuevo proyecto en la antigua ubicación del bar Olivares con una fiesta que se prolongó hasta la medianoche, demostrando que el agua no puede con las ganas de celebrar


 

Aunque las nubes amenazaron con aguar la fiesta en el último minuto, ni la lluvia ni el viento pudieron con la ilusión de Juan Campoy y Miguel Ángel Morcillo. Decenas de personas se dieron cita este miércoles 4 de marzo a las 21:00 horas en la Plaza Artesanos del Belén, número 1, para ser testigos del nacimiento de La Barra de Juan Campoy, el nuevo referente gastronómico que nace en el corazón de Puente Tocinos sobre los cimientos del antiguo bar Olivares.

LasGastrocronicas.com asistió a la inauguración para realizar esta amplia galería fotográfica:

El corte de cinta ritual dio paso a una velada que combinó la emoción de los nuevos comienzos con la calidez de los reencuentros. Amigos de toda la vida, familiares, clientes de trayectorias anteriores y proveedores de confianza se mezclaron bajo los toldos de la terraza y en el interior del restaurante, donde veladores vestidos con manteles blancos esperaban para acoger a los asistentes.

Trayectoria y experiencia

Juan Campoy no es un desconocido en el mundo de la hostelería murciana. Su currículum habla por sí solo: desde los inicios en El Pasaje, en la calle San Pedro, pasando por el exitoso Cosa Fina en la plaza Puxmarina de Murcia, hasta su más reciente aventura en El Divino de Orihuela, que cerraba sus puertas hace apenas unos días para dar paso a este nuevo proyecto. «Cerramos una etapa en El Divino. Gracias a todos los que habéis formado parte de esta historia», escribía hace apenas cuatro días el propio Campoy en sus redes sociales, despidiéndose con la mirada puesta en el futuro.

A su lado, Miguel Ángel Morcillo aporta su propia solvencia profesional. Con el Gran Rhin en su haber y la actual gestión de La Terraza de Pedro en Alfonso X El Sabio, Morcillo se suma a esta aventura como socio de lujo, aportando experiencia y complicidad.







Un brindis por los sabores

Tras el preceptivo corte de cinta, los asistentes fueron invitados a recorrer un itinerario gastronómico que funcionó como carta de presentación de lo que se puede esperar del nuevo establecimiento.

La cerveza y el vino corrieron libremente, acompañados de una estación de quesos de La Lechera de Burdeos que hizo las delicias de los más exigentes. Las quisquillas, ese pequeño manjar del mar, se alternaron con los productos del cortador de jamón Juan Manuel, de Arte en Ibérico de Guijuelo, cuya destreza con el cuchillo se convirtió en espectáculo.

No faltaron los clásicos de toda inauguración que se precie: saladitos, patatas fritas, aceitunas y empanadillas completaron un aperitivo que, más que un simple bocado, funcionó como una promesa de la calidad que Campoy y Morcillo quieren imprimir a su nueva casa.

Profesionales y amigos

La velada contó con la presencia destacada del sumiller y profesor del Centro de Cualificación Turística, Antonio Chacón, quien acudió acompañado de parte de su equipo de profesionales hosteleros. Su presencia no fue casualidad: refuerza el compromiso del nuevo establecimiento con la excelencia y la formación continua, dos pilares que Campoy ha defendido a lo largo de toda su carrera.

Mientras los camareros se afanaban por atender a un público que no paraba de llegar, LasGastrocronicas.com inmortalizaba cada momento con una amplia galería fotográfica que quedará como testimonio de una noche especial. Bajo los toldos, a pesar de la lluvia, la fiesta respiraba optimismo. Las conversaciones se mezclaban con las risas, y los abrazos se sucedían entre quienes ya anuncian que «ahora estás más cerca» y prometen visitas frecuentes.

Hasta la medianoche

La fiesta se prolongó hasta aproximadamente las doce de la noche, hora en la que los últimos invitados abandonaron el local con la satisfacción del deber cumplido y la certeza de haber sido testigos de algo más que una simple inauguración: el renacimiento de un profesional que, tras años de trayectoria, decide echar raíces en Puente Tocinos para quedarse.

Los mensajes de felicitación no se hicieron esperar en las redes sociales. «Mucha suerte compañero, pronto iremos a hacerte una visita como te mereces», «Enhorabuena, ahora estás más cerca», «Mucho éxito», fueron solo algunos de los cientos de comentarios que inundaron las publicaciones del nuevo establecimiento en las horas previas y posteriores al evento.

Con La Barra de Juan Campoy, Puente Tocinos no solo gana un nuevo restaurante. Gana la experiencia acumulada de toda una vida dedicada a la hostelería, gana la ilusión renovada de quien sabe que cada cierre es un nuevo comienzo, y gana, sobre todo, un espacio donde la calidad y el buen hacer se dan la mano bajo el mismo techo que, hace no tanto tiempo, albergaba al bar Olivares.

El tiempo, ese juez implacable de la hostelería, dirá si este proyecto alcanza las mismas cotas de éxito que sus predecesores. Pero lo que está claro es que, al menos durante la noche del 4 de marzo de 2026, ni siquiera la lluvia pudo con las ganas de celebrar de Juan Campoy y todos los que creen en él.









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