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GASTROCRONICAS

La era de la pizza sin manos, donde los chefs tienen circuitos y no antebrazos

Pazzi instala en Madrid su primera pizzería 100 % robotizada


Ubicado en Chamberí y diseñado para operar las 24 horas, el local de la calle Gaztambide elaborará hasta 80 pizzas por hora con tecnología brasileña, recetas de un campeón mundial y una propuesta que promete alta rentabilidad… sin nóminas


 

En un giro que redefine el concepto mismo de “comida rápida”, la cadena francesa Pazzi desembarcará en España en 2026 con su primer establecimiento totalmente automatizado: una pizzería sin camareros, sin cocineros humanos y sin cerrar jamás. En el número 14 de la calle Gaztambide, en pleno corazón de Chamberí y a escasos metros del bullicioso entorno universitario de Moncloa, los únicos “trabajadores” serán una flota de robots especializados en amasar, sazonar, hornear y empaquetar pizzas, listas en menos de cinco minutos desde que el cliente pulsa su elección en una pantalla táctil.

Este innovador modelo, ya probado con éxito en París —donde evolucionó de restaurante tradicional a dark kitchen robotizada operativa las 24 horas—, se convierte ahora en la primera franquicia 100 % automatizada que aterriza en el país. A diferencia de otras iniciativas parciales —como los robots repartidores de Vips, el Robot Restaurant de Barcelona o el sistema semi-autónomo SELF del aeropuerto de El Prat—, Pazzi elimina por completo la intervención humana en el proceso productivo, desde la preparación de la masa hasta el sellado del envase.





Detrás de esta revolución culinaria está Pibra, una firma de ingeniería brasileña experta en automatización industrial, que ha diseñado máquinas capaces de producir hasta 80 pizzas por hora con una precisión milimétrica. La receta, sin embargo, no es fruto de algoritmos: la responsabilidad creativa recae en Thierry Graffagnino, prestigioso pizzero francés y triple campeón mundial (2011-2013) de la Pizza World Cup, quien ha supervisado la carta. Incluso la salsa de tomate tiene pedigrí: la histórica marca italiana Cirio, con más de 160 años de experiencia, es su proveedor exclusivo.

El proyecto se comercializa bajo un esquema de franquicia llave en mano: Pazzi entrega el local completamente equipado y tecnológicamente integrado; el inversor aporta el capital y recibe formación para gestionar la marca. A cambio, obtiene, según la cadena, una operación con costes laborales mínimos, cero problemas de absentismo y la posibilidad de mantener las puertas abiertas ininterrumpidamente, lo que multiplica el volumen de ventas y, en teoría, la rentabilidad.

Más allá de España —donde aún se guarda en secreto la identidad del socio local—, la expansión global de Pazzi avanza a ritmo acelerado. Ya tiene acuerdos firmados para Suiza, Noruega y Arabia Saudí, y está en negociaciones avanzadas con Irlanda, Reino Unido, Portugal, Emiratos Árabes Unidos, México y Panamá. Reconocimientos como el Premio a la Innovación Foodtech 2022 y el Premio Mundial de Tecnología de Restauración 2025 avalan su apuesta por una gastronomía donde la tradición italiana se sirve… sin tocarla.

En una era marcada por la escasez de personal en hostelería y la demanda de eficiencia, Pazzi no solo vende pizza: vende un modelo de negocio del futuro, donde el único calor humano necesario es el del horno.

LAB19 impulsa la robotización y digitalización para ofrecer nuevas soluciones tecnológicas al sector alimentario.

De la fábrica al fogón: la robótica avanza en Murcia con brazos inteligentes en la industria y camareros con cara de gato en los restaurantess

Mientras LAB19 —el laboratorio de IA del Grupo Fuertes— entrena a estudiantes en la optimización de paletizado mediante algoritmos, un local japonés de la capital introduce a BellaBot, un robot que sirve sushi y canta cumpleaños, sin sustituir, por ahora, al factor humano


 

La tecnología está redefiniendo los límites de la hostelería y la industria agroalimentaria en la Región de Murcia, no con máquinas que reemplazan, sino con sistemas que colaboran. En los últimos meses, dos ejemplos muy distintos, pero complementarios, han mostrado cómo la robótica y la inteligencia artificial se integran en el tejido productivo local: por un lado, el laboratorio LAB19, impulsado por el Grupo Fuertes, ha culminado su programa Neurobot con el desarrollo de un “gemelo digital” y un software que dirige brazos robóticos en plantas de producción; por otro, el restaurante japonés Miss You Sushi, en pleno centro de Murcia, ha incorporado a BellaBot, un camarero robot con pantalla de gato que encanta a niños y redes sociales.

En el ámbito industrial, los avances son silenciosos pero profundos. Cuatro estudiantes de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), bajo el marco de la Cátedra kaiTech creada junto al Grupo Fuertes, han pasado tres meses resolviendo desafíos reales: primero, simularon digitalmente una planta de envasado con alto tráfico de cajas y robots de paletizado para identificar cuellos de botella; segundo, diseñaron una inteligencia artificial capaz de organizar, en tiempo real, palets de distintos tamaños, adaptándose a cada pedido sin intervención humana. Estas soluciones, presentadas ante la dirección de la compañía, no solo optimizan la logística, sino que abren la puerta a una nueva generación de fábricas “cognitivas”, donde la máquina aprende, anticipa y decide.

Mientras tanto, en el corazón de la ciudad, la innovación se vuelve lúdica. Desde enero de 2022, Miss You Sushi incorporó a BellaBot, un robot blanco y autónomo importado de China a través de una empresa con sede en Barcelona. Su misión: transportar platos desde la cocina hasta las mesas, evitando obstáculos y respondiendo a llamadas de los comensales. Pero su verdadero éxito no está en la eficiencia, sino en la emoción: su pantalla muestra las expresiones de un gato que parpadea, sonríe o celebra cumpleaños con una melodía personalizada. “Mucha gente viene más por el robot que por la comida”, confiesa Ming Zhong Chen, propietario del local, quien asegura que el sistema nació como medida de seguridad durante la pandemia, pero se ha convertido en un reclamo cultural.

Importante matiz: en ninguno de los dos casos se ha prescindido del ser humano. En la industria, los ingenieros supervisan, corrigen y mejoran los algoritmos. En el restaurante, los camareros siguen tomando pedidos, interactuando y gestionando el servicio; BellaBot es un ayudante, no un reemplazo. “Queríamos reducir el contacto innecesario, no eliminar la calidez”, explica Zhong.

Así, Murcia se posiciona como un laboratorio vivo donde la innovación tecnológica no se impone desde fuera, sino que se teje desde dentro: con universidades, empresas alimentarias y pequeños negocios que, lejos de temer a las máquinas, las invitan a formar parte de una cadena donde la eficiencia y la emoción caminan juntas.

La pregunta ya no es si los robots llegarán al sector servicios, sino cómo los murcianos los harán suyos.

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