La Guilde Internacional des Fromage amplia la base española

Fue en el trayecto de Valladolid a Albacete cuando Juan Ramón Garijo decidió dar un volantazo a su vida. Cuatro horas por carretera dándole vueltas a la cabeza. Cómo plantarse en casa y anunciar que lo dejaba todo: trabajo, un sueldo fijo, proyectos, compañeros. Porque había descubierto su auténtica pasión.