Una cartografía ética, técnica y emocional del arte de trasladar el mundo al alma de seis cuerdas
Tras nueve meses de retirada creativa y décadas de práctica silenciosa, el guitarrista murciano entrega un libro pionero que por primera vez sistematiza una disciplina esencial —pero ignorada— del repertorio guitarrístico: llevar a la guitarra lo que nunca se escribió para ella
En una disciplina musical donde los repertorios son en gran parte adoptados, no nacidos —Bach, Scarlatti, Albéniz, Chopin—, sorprende que jamás se hubiera escrito un tratado sobre cómo hacerlo bien. Hasta ahora. Juan Manuel Ruiz Pardo, reconocido guitarrista, docente y transcriptor murciano, acaba de publicar La transcripción para guitarra. Arte, método e intuición (Editorial Berenice/Almuzara), una obra que no solo llena un vacío histórico, sino que redefine la transcripción como acto de creación responsable, no de mero traslado técnico.

“Desde que con 19 años escribí mi primera transcripción de una pieza de Chopin, este ha sido el eje de mi vocación —explica Ruiz Pardo—. Curiosamente, he publicado cuatro discos como solista y jamás grabé una obra original. Porque, para mí, transcribir bien es componer sin firmar”.

Y ese es precisamente el núcleo de su propuesta: la transcripción no es arreglismo ni adaptación superficial. Es una triada compleja —arte (sensibilidad para captar el espíritu de la obra), método (dominio técnico de la escritura guitarrística, tesituras, distribución digital) e intuición (capacidad de intuir lo que el compositor quiso decir, aunque no se escribiera para este instrumento).
El libro, fruto de una inmersión total de nueve meses —durante los cuales Ruiz Pardo suspendió conciertos, clases y toda actividad pública—, condensa más de treinta años de práctica, reflexión y experimentación, y se erige como la primera obra en lengua española —y una de las pocas a nivel global— que aborda la transcripción de forma integral, crítica y didáctica, con ejemplos analizados, criterios de elección, estrategias de reescritura y límites éticos (¿hasta dónde puede transformarse una obra sin traicionarla?).

La importancia del proyecto ha sido avalada por figuras de talla mundial: Ricardo Iznaola, en un prólogo emocionado, lo define como obra de “un músico de gran honestidad, cuya transcripción de Chopin es ejemplo de imaginación y seriedad”; y colaboradores como Leo Brouwer, Sergio Assad, Eduardo Fernández, Benjamin Verdery y Laurence Juber han aportado testimonios, análisis y casos de estudio que enriquecen la propuesta.
Ruiz Pardo no oculta su motivación última: dotar a estudiantes, profesores y aficionados de un criterio sólido, capaz de distinguir entre una transcripción inspirada y un arreglo forzado; entre una solución elegante y una imposición instrumental. “La guitarra ha sobrevivido gracias a los transcritores —recuerda—. Pero nunca hemos tenido una brújula para hacerlo con conciencia”.
Editado con rigor por Almuzara y presentado por el sello especializado Berenice, el volumen ya está en preventa y llegará a librerías el 9 de enero de 2026. Para Ruiz Pardo, su lanzamiento coincide con lo que define como “el mejor regalo de Navidad posible: poder devolver al instrumento que me lo dio todo lo que aprendí a su lado”.
Porque, como escribe en las últimas páginas:
Transcribir no es copiar el mundo. Es traducirlo al lenguaje de la guitarra —y a veces, en ese proceso, descubrir que el original también aprende algo nuevo.
📖 Más información y preventa:
https://almuzaralibros.com/fichalibro.php?libro=12062&edi=2
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