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GASTROCRONICAS

L’Escaleta: Un festín de sabores con raíces y vanguardia

Un viaje gastronómico entre tradición y creatividad en Cocentaina


 

Por Juan Plaza


 

Empezando la historia por el final, el Día de San José se revela como una fecha ideal para comer en L’Escaleta. Como parte de la celebración, con el café sirven unos buñuelos de calabaza, una tradición en peligro de desaparecer. Estas costumbres golosas deberían mantenerse en la restauración, pues forman parte de nuestra cultura y patrimonio gastronómico.

Como todo tiene un comienzo, al llegar nos recibió Andrés, una referencia en la sala del restaurante, con años de experiencia dedicados a hacer que el comensal se sienta cómodo y disfrute de la experiencia culinaria.

La primera decisión fue dónde tomar los snacks & aperitivos: en la mesa, en la terraza o en la entrada del local, donde unas pequeñas mesas invitan a iniciar el recorrido gastronómico. Elegimos esta última opción y acompañamos el momento con una cervecita.



Los aperitivos consistieron en:

  • Turrones salados de Alicante
  • Oreo de ajoblanco & ajo negro
  • Queso fresco de leche de almendras, miel y AOVE
  • Calçot con romesco de pistacho
  • Hummus de alcachofa asada y aceite de regaliz
  • Abisinio trufado

Mientras tanto, decidimos algo que ya teníamos claro antes de llegar: íbamos a disfrutar del menú largo, el Menú Saboer.

Un viaje sensorial en cada plato

Una vez sentados en la mesa, nos sirvieron un pan calentito acompañado de una excepcional mantequilla de romero.

El inicio de la comida lo regamos con Juan Piñero Amontillado 30 YO VORS, un vino que armonizó a la perfección con la espectacular stracciatella de coliflor y trufa, acompañada de chucrut y sus láminas crujientes, donde la trufa laminada aportaba un efecto visual que recordaba al chocolate sobre el blancor de la verdura. A continuación, probamos una no menos sabrosa ostra en escabeche con zanahoria encominada, presentada en trozos para degustarla en tres bocados.

Seguimos con unas habitas con menier de limón negro y quisquillas marinadas, un espléndido plato coronado con una flor violeta comestible.

El sumiller, Alberto, nos recomendó un blanco gallego, Vino do Ferreiro, para continuar con la propuesta siguiente: una gamba roja en salazón, que, tras perder un 25% de su peso en el proceso, resultaba aún más intensa en sabor. Una lástima no poder disfrutar de más de una.

Pasamos a un pan de vapor preñado de pata de ternera y trufa negra, una combinación exquisita que nos llevó a otro registro gastronómico. Luego, una potrota casera con pera asada. Andrés nos explicó que la potrota es un embutido típico de la región que, junto con la pera asada, forma un tándem inmejorable.

Acompañamos esta parte del menú con un Nervi Gattinara Vigna Molsino 2016, un tinto del Piamonte que maridó a la perfección con la selección de platos.

Platos principales: tradición y excelencia

Tras esta serie de entrantes, llegaron los platos principales:

  • Salmonete bañado en su suquet, acompañado de su paté y anisados. Un plato vibrante, lleno de color y sabor, con el pescado en su punto perfecto de cocción.
  • Arroz seco de caza y setas, presentado en la misma llanda en la que se cocina. Es uno de los platos emblemáticos del restaurante, de esos que siempre invitan a repetir.
  • Civet de liebre con chocolate especiado y su panettone, un bocado sabroso y goloso que, además, servía de prepostre.

El broche dulce

En la parte más dulce, comenzamos con una crema de chirivía con vainilla, cabello de ángel cítrico y moscatel. La vainilla era de excelente calidad y el cabello de ángel aportaba un gran toque cítrico y aromático.

A continuación, una mole de algarrobas, sésamo negro y crema helada de cacahuetes, asemejando tres tipos de chocolate: blanco, con leche y puro. Un festival de sabores y texturas.

Para finalizar, unas fresitas de Canals con naranja y crema helada de vainilla, un cierre fresco y delicado.

Con el café, como mencionamos al inicio, llegaron los buñuelos de calabaza, ese dulce que debería perpetuarse en nuestra gastronomía festiva.

Antes de despedirnos, Andrés nos llevó a la cocina, donde nos tenía preparados unos petit fours. Como gesto final, nos obsequió con una potrota con pera asada para llevar, un detalle que redondeó una experiencia gastronómica memorable en L’Escaleta.

L’Escaleta:

Restaurante y salones de banquetes elegantes con toques vanguardistas que sirven alta cocina levantina.

Opciones de servicio: Hay que reservar · Tiene terraza · Tiene comedor privado

  • Dirección: Subida la Estacion del Norte, 205, 03824 Cocentaina, Alicante
  • Teléfono: 965 59 21 00
  • Menú: lescaleta.com
  • Reservas: thefork.es
  • Horario:
    Domingo 13:00–15:00
    Lunes: Cerrado
    Martes: Cerrado
    Miércoles: 13:00–15:00
    Jueves: 13:00–15:00
    Viernes: 13:00–15:00, 20:30–22:00
    Sábado: 13:00–15:00, 20:30–22:00
  • Precio por persona: Más de 100€

Juan Plaza Tobarra

 




 


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