InicioGastroCrónicasMadre Tigre: La revolución del street food chino con alma murciana
GASTROCRONICAS

Madre Tigre: La revolución del street food chino con alma murciana

Jie Lin Wu, el chef molinense de ascendencia china que ganó el CreaMurcia 2024, ha convertido su pequeño local en Murcia —con una cocina más grande que el salón— en un puente gastronómico entre culturas


LasGastrocronicas.com lo visitó, probó su caballa “tomate partío” con pimienta Sichuan y descubrió a un equipo internacional que cocina con alma bicultural… y planes de conquistar Ecuador, Perú y Shanghái


Llevó el caldero murciano a Hong Kong y les voló la cabeza’ a cien comensales, que se comieron los paparajotes con chopsticks


 

En un recoveco de la Avenida Francisco Jiménez Ruiz, de Murcia, junto a Juan Carlos I, entre edificios modernos, late un corazón culinario al ritmo de dos mundos: el de la huerta murciana y el de los callejones humeantes de Hong Kong. Aquí, en Madre Tigre —con un nombre que honra a las madres chinas “coraje”, administradoras del hogar y espíritus luchadores—, el joven chef Jie Lin Wu cocina con una misión: no fusionar, sino dialogar. Y lo hace con tal maestría que, hace apenas unas semanas, llevó el caldero murciano a una destilería centenaria en Hong Kong… y dejó a los comensales asiáticos con “la cabeza volando”, según su propia confesión.

LasGastrocronicas.com realizó esta amplia galería fotográfica el día de su visita a Madre Tigre:

LasGastrocronicas.com tuvo el privilegio de cruzar el umbral de este local —posiblemente el restaurante europeo con una cocina más grande que su salón, donde solo cabe una mesa para 4 a 10 comensales— y descubrir que, más que un restaurante, Madre Tigre es un laboratorio cultural, un club clandestino de sabores y un homenaje a las raíces.

Recibidos con un cuenco de cerámica tradicional chino lleno de cerveza Tsingtao y un plato de anacardos entre dulces y salados —ritual de bienvenida en muchas mesas del sur de China—, el viaje comenzó con una sorpresa: “Caballa bonito partido”, una reinterpretación audaz del clásico murciano tomate partío con bonito, donde la caballa se confita en aceite de laurel, lima y anís estrellado, y se coronaba con pimiento Sichuan de Chongqing. “Quería que sintieran Murcia… pero con el picor que me crió a mí”, explica Jie, sonriendo.

Luego llegó el Siú Mai de arroz glutinoso bañado en sopa Thom Yum —un guiño tailandés que funciona como puente entre lo chino y lo mediterráneo—, seguido de una experiencia takeaway en toda regla: platos servidos en su icónica caja amarilla, como si acabaras de pedir por delivery, pero degustados en la gran mesa central, frente al equipo que los preparó.

Entre ellos, el Jiaozi de cerdo, plato estrella y alma de la casa: dumplings de masa casera, rellenos de carne marinada en especias ancestrales. Junto a ellos, los Wonton Lao Gan Magambas, panceta y verduras bañados en esa salsa china picante que es culto global—, las Berenjenas SweetChili —crisp, dulces, ácidas, adictivas— y el inesperado Pái Guo de Maíz: costillas de maíz fritas en miso y mantequilla, un cruce entre lo callejero de Shanghái y lo reconfortante de una cocina de pueblo murciano, o lo más parecido a las panochas murcianas de la Feria de Septiembre, salvando las distancias.

Y para cerrar, el delicioso arroz con cerdo agridulce, con solomillo en tempura y glaseado de tomate, un plato que Jie sirve “fuera de carta” y que confiesa es uno de sus favoritos: “Cocinar fuera de carta es lo que más disfruto. Es donde no hay reglas… solo intuición y memoria”.

Del jiaozi de cerdo al mochi de paparajote, Jie Lin Wu reescribe la cocina china con acento murciano

Madre Tigre no ofrece un menú, sino una odisea gastronómica. Jie Lin Wu, su joven chef de ascendencia china y alma molinense, ha tejido una carta que no solo honra las raíces de los callejones de Shanghái y Chongqing, sino que las entrelaza con el sabor, el ingenio y hasta la tradición más dulce de la huerta murciana. Y aunque en octubre la carta se renovará, lo que hoy se sirve en este local —donde la cocina es más grande que el salón— ya es legado.

La experiencia comienza con los Dim Sum (点心), pequeñas joyas al vapor o fritas que invitan a compartir. El Jiaozi de Cerdo —dumpling de masa casera, relleno de carne marinada en especias ancestrales— es el plato estrella, aquel que Jie prepara con devoción casi ritual. Pero no se queda atrás su versión vegetariana: Jiaozi de Verduras, con salteado de shiitake y huevo envuelto en masa artesanal. Para los amantes del picante, los Wonton Lao Gan Ma —gambas, panceta y verduras bañados en esa salsa china adictiva y fermentada— son un homenaje al fuego culinario asiático. Y para los celíacos, los Ha Gao de Gambas, dumplings sin gluten que derrochan elegancia marina.

Pero el verdadero espectáculo llega con los Xiao Long Bao: dos pequeños tesoros de Shanghái, dumplings que encierran carne de cerdo y… ¡su propio caldo! Un bocado que explota en la boca, con notas de ajo y jengibre, y que exige técnica, paciencia y respeto por la tradición.

La aventura continúa con los Kai Wei Cai (开胃菜), entrantes que despiertan los sentidos. El Pan Mantou, suave y esponjoso, hecho al vapor, es el perfecto acompañante. La Ensalada de Huanggua —pepino en vinagreta de soja, ajo y jengibre— refresca como un suspiro de verano. Y los Huevos Cháyè, marinados en té y cinco especias, son una lección de paciencia: sabores que se construyen en días, no en minutos.

Las Alitas Madre Tigre —marinadas en la salsa secreta de su madre— y las Berenjenas SweetChili —crisp, dulces, ácidas, imposibles de resistir— comparten protagonismo con el sorprendente Pái Guo de Maíz: costillas de maíz fritas en miso y mantequilla, un cruce entre lo callejero oriental y lo reconfortante occidental.

En los Zhu Cai (主菜), los arroces y noodles toman el mando. El Arroz Imperial, perfumado con jazmín y salteado con huevo y verduras, dialoga con el Arroz Curry Xian, donde una crema de curry amarillo abraza cada grano. Pero es en los Shanghái Noodles —noodles caseros de huevo, bañados en crema de cacahuete, chile y lima— donde Jie demuestra su maestría: equilibrio, textura, profundidad. Sin gluten, pero con alma.

Los Gài Fàn (盖饭) —“arroz cubierto”, típicos de los puestos callejeros chinos— son platos completos, rápidos y contundentes. Desde el Huevo Estilo HK —con tomate y nostalgia— hasta el Pollo Gong Bao —con frutos secos y especias— o la Panceta Hong Shao Rou —estofada a baja temperatura con soja y azúcar de roca—, cada uno es un universo en un cuenco.

Y el broche, dulce y emotivo, lo ponen los Tiándiǎn (甜点心). Aquí, Murcia se cuela sin pedir permiso: el Mochi de Paparajote —masa frita de mochi infusionada, con azúcar, canela y gel de limón— es un guiño audaz a la tradición local, reimaginada con técnica oriental. Lo acompaña el Mango Sticky Rice, sensual y cremoso, y las Nueces de Bei Jing, crujientes y caramelizadas, para cerrar con un toque de festín imperial.

Con salsas que van desde la vinagreta de soja hasta la Lao Gan Ma o el mayo de curry rojo, cada plato invita a experimentar, a mezclar, a atreverse.



¿Y los rollitos de primavera? Sí, los hace… pero con alma

“Claro que hago rollitos de primavera”, confiesa riendo. “Pero no como los que te imaginas. Con pasta de fideos chinos, bambú… la diferencia está en la calidad del producto. Aquí no hay atajos”.

Y entre postres, además del paparajote, el French Toast al estilo de Hong Kong: esponjoso, dorado, bañado en leche condensada y mantequilla… un abrazo dulce entre Oriente y Occidente.

Un equipo tan internacional como su cocina

Detrás de cada plato, un equipo joven, diverso y apasionado: Fernando Imperial (28 años) y Adrián García (29 años), murcianos; José Verdú (30 años), también de la tierra; David Zapata (31 años), de Ecuador, compañero de toda la vida de Jie desde que trabajaban niños en el restaurante familiar en Molina de Segura; Cristina Gil (33 años), murciana con mano de oro en la organización; y Julia Lindner, holandesa (23 años), que aporta frescura y mirada europea. “Somos una familia de culturas. Y eso se nota en la cocina”, dice Jie.

El nombre “Madre Tigre” no es casual. “En China, la madre es la que manda en casa, la que educa con mano firme, la que empuja a los hijos a ser mejores. Mi abuela, que me crió, era así. Y mi madre… bueno, ella me decía que no me dedicara a esto (risas). Pero aquí estoy”.

De Murcia a Hong Kong… y de vuelta con nuevas especias

Jie no se conforma. Acaba de regresar de Hong Kong, donde, junto a su amigo el cartagenero Juan Francisco Martínez —dueño de la destilería Ping Pong—, montó un pop-up que dejó boquiabiertos a 100 comensales asiáticos. “Servimos caldero de galera del Mar Menor. Lo comparaban con un risotto… pero el sabor a mar los descolocó. Literalmente, les voló la cabeza”. El postre: paparajotes con helado de limón. “Se lo comían con cuchara… ¡y con chopsticks!”.

Pero el viaje no fue solo de ida. En sus vacaciones, el equipo recorrió Chongqing, la capital mundial del picante, y Furong Town, absorbiendo técnicas, especias y vajillas que ya están llegando a Murcia. “Queremos cultivar pimienta de Sichuan aquí. Traer cerámicas auténticas. Hacer que lo que comas aquí no sea ‘chino para españoles’, sino una experiencia real, honesta”.

Próximos pasos: Alicante, Ecuador, Perú… y chefs de Hong Kong en Murcia

Este mes, Jie participa en los Gastro Jueves del Centro de Cualificación Turística (CCT). El primer domingo de octubre, representará a Murcia en Alicante Gastronómica. Y para esta Navidad, planea traer a un chef amigo desde Hong Kong para una cena donde las culturas se fundan: “Llevando a Murcia por bandera”, dice con orgullo.

También sueña con viajar en 2026 a Ecuador, Perú y Shanghái para captar sabores y traerlos de vuelta… o llevar los murcianos allí. “La cocina es un puente. No quiero fusionar por fusionar. Quiero que quien coma aquí entienda de dónde viene cada sabor, cada técnica, cada historia”.

Relato de dedicación a la gastronomía

La historia de Jie Lin es un relato de dedicación a la gastronomía. Sus inicios se remontan a la infancia, cuando fue criado por sus abuelos, quienes le inculcaron el amor por la cocina. Más tarde, se formó profesionalmente y se unió al restaurante familiar, Chinatown en Molina de Segura, que sus padres gestionan y planean jubilarse en los próximos años.

Jie Lin ha perfeccionado su técnica en cocinas de renombre como las de Almo y Lienzo (ambos con estrella Michelin), este restaurante, que abrió sus puertas con gran expectación en diciembre de 2024, se ha consolidado como una propuesta única y disruptiva.

A pesar de haber recibido formación en diseño gráfico, su pasión por la cocina siempre fue su motor, una vocación que, como él mismo revela, le provocó risas a su madre. Su cocina actual es una oda a sus raíces y a sus influencias.

Madre Tigre no es solo un restaurante, es un proyecto que celebra la valentía, la autenticidad y el mestizaje, donde cada plato cuenta una historia, un legado que honra el pasado y se atreve a soñar con el futuro.

“No soy chino. No soy español. Soy de Molina. Y cocino con lo que me dieron mis abuelos, mis viajes y mis raíces. Aquí no hay fronteras… solo sabores que quieren contarte una historia.”

“No cocino para impresionar. Cocino para contar quién soy: un hijo de Molina, un nieto de China, un puente entre dos mundos. Pronto habrá nuevos platos… pero el alma seguirá siendo la misma.” — Jie Lin Wu, chef, soñador, puente entre mundos.

¿Te atreves a probar un caldero con chopsticks? En Madre Tigre, la aventura no está en el menú… está en cada bocado.

 Madre Tigre [虎妈]

  • 🥢 Comida Callejera China con alma bicultural
  • 📍 Avenida Francisco Jiménez Ruiz, 8, Murcia
  • 🥡 Takeaway & Delivery | Cocina callejera china con alma murciana
  • 📅 Horario: Martes a jueves (13-16h). Viernes y sábado (13-16h / 20:30-23:30h). Domingos (solo noche)
  • 🌐 madretigre.com | 📞 868 164 702





 


Lo más leido