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GASTROCRONICAS

Murcia se sirve en prime time: Una noche donde el fogón, el campo y la ciencia brindaron juntos

 

La primera edición de los Premios Planes Gourmet 2025 convirtió a la Región en epicentro nacional de la alta gastronomía, con una gala vibrante, emotiva y profundamente murciana en La Cabaña Buenavista


 

Bajo un cielo sereno y entre los aromas de romero silvestre y humo de brasas controladas, la Finca Buenavista —conocida afectuosamente como La Cabaña Buenavista— se transformó anoche en el epicentro culinario de España. A las 20:00 horas, se inició una gala que fue televisada, para toda la Región y para toda España, dos horas después, a las 22:00h en punto, y con el eco de una ovación sostenida aún resonando entre los olivos, comenzó la primera edición de los Premios Planes Gourmet Región de Murcia 2025, un acontecimiento que trascendió lo protocolario para erigirse como acto fundacional de una nueva narrativa gastronómica regional.

Conducida con elegancia y complicidad por Encarna Talavera, voz incansable de la cultura murciana en La 7 y directora de Murcia Conecta, y Pepe Ribagorda, periodista referente en el universo del vino y colaborador estelar del programa Planes Gourmet de Cuatro, la gala se desplegó como un homenaje coral: a los que siembran, a los que cocinan, a los que investigan y a los que cuentan.

LasGastrocronicas.com asistió al evento para realizar esta amplia galería fotográfica:

La velada, emitida en directo por La 7 y con el respaldo estratégico de Mediaset España, reunió a más de trescientos invitados: desde autoridades institucionales —encabezadas por el presidente de la Comunidad Autónoma, Fernando López Miras— hasta chefs consagrados, jóvenes talentos, productores artesanos y científicos comprometidos con el patrimonio genético local. Pero más allá de los nombres, lo que vibró en el aire fue un sentimiento común: el orgullo de ser murciano en la mesa.

«Tenemos lugares para disfrutar de una gastronomía de ensueño, cocineros que aúnan tradición e innovación, y productos que competirían con orgullo en cualquier rincón del mundo», afirmó López Miras en su intervención, subrayando que estos premios «no son solo un reconocimiento: son una estrategia de futuro, una apuesta por convertir la cocina en puente entre lo rural y lo global».

Y es que los galardonados —cuidadosamente seleccionados por un jurado integrado por críticos, periodistas y expertos del sector— encarnaban precisamente esa triple dimensión: raíz, rigor y renovación.

El Restaurante Rincón de Pepe, templo de la cocina clásica murciana desde 1971, recibió el premio a Mejor Trayectoria Empresarial con una ovación que pareció no tener fin. Su fundador, presente en el escenario, agradeció con los ojos húmedos: «Este premio no es para nosotros, es para las mujeres que durante décadas molieron pimentón a mano, para los pescadores de Mazarrón y para los agricultores que nos trajeron el tomate a las cinco de la mañana».

En la categoría de Mejor Equipo Hostelero, el jurado distinguió a Barahonda, no solo por su excelencia enológica o su propuesta culinaria, sino por haber convertido la experiencia gastronómica en un relato coherente: donde el vino, el aceite, el pan y la hospitalidad se entrelazan sin costuras.

La novedad llegó de la mano de Casa Borrego, galardonada como Mejor Apertura 2025. Su propuesta —minimalista en forma, contundente en sabor— fue elogiada por «respetar la memoria del lugar sin temor a lo contemporáneo».




Conservas El Modesto se alzó con el premio a Mejor Producto Gourmet, un triunfo para lo artesanal a gran escala: sus berenjenas en escabeche y sus pimientos asados, elaborados con variedades locales y técnicas ancestrales, fueron descritos por el jurado como «una lección de humildad y maestría».

En el ámbito rural, el Restaurante Bajo el Cejo, en El Berro, se llevó el galardón a Mejor Destino Rural. Allí, donde el cielo se confunde con el huerto y cada plato nace a metros de la mesa, se demostró que lo auténtico no necesita escenografía.

El único chef con dos estrellas Michelin en la Región, Pablo González-Conejero, fue proclamado Mejor Embajador Gastronómico. Su labor —desde su cocina hasta sus clases magistrales en universidades internacionales— ha puesto a Murcia en los mapas más exigentes del mundo gourmet. «Este es un premio colectivo», dijo desde el escenario. «Es para todos los que, sin cámaras ni premios, levantan cada día la bandera del sabor murciano».

Pero quizá el momento más emocionante llegó con el reconocimiento a la Mejor Labor de I+D: el Proyecto de recuperación del cerdo Chato Murciano, liderado por José Reverte Navarro en colaboración con el IMIDA y el Centro de Capacitación Agraria de Lorca. Una hazaña científica, sí, pero también ética: devolver a la vida una raza autóctona al borde de la extinción, rescatar su grasa noble, su sabor único, su historia. «Esto no es solo genética», explicó Reverte al recoger el premio. «Es memoria en forma de chuleta».

Después de los premios, el fogón: Pablo González-Conejero firma un menú cóctel que fue homenaje, declaración y fiesta en cada bocado»

Tras la emotiva ceremonia de entrega de los Premios Planes Gourmet Región de Murcia 2025 en La Cabaña Buenavista, los asistentes no regresaron a sus casas: se quedaron a cenar. Y no cualquier cena. El chef Pablo González-Conejero, recién galardonado como Mejor Embajador Gastronómico, sorprendió con un menú cóctel de 25 propuestas —una por cada edición nacional del programa Planes Gourmet y por cada año de trayectoria consolidada del formato— que funcionó como epílogo perfecto de la noche: ágil, generoso, profundamente murciano y con guiños internacionales.

Concebido como una experiencia de standing dining en los jardines iluminados de la finca, el servicio —ejecutado por un equipo de más de cuarenta profesionales— se desplegó entre risas, brindis y el constante ir y venir de bandejas doradas que parecían flotar entre los invitados. Cada pieza, minuciosamente elaborada en los fogones temporales instalados in situ, buscaba equilibrar técnica, identidad y accesibilidad: nada de vanguardia hermética, sino cocina con alma y mordiente.

El recorrido comenzó con un clásico revisitado: la marinera murciana, servida en cucharilla de porcelana con su caldo ligero y una pelota de carne trufada en miniatura —un guiño al Rincón de Pepe, premiado por su trayectoria. Le siguió el salmón ahumado con guacamole y salsa tártara, donde la untuosidad del pescado se contrapuso con la frescura del aguacate y el picor suave de la mostaza Dijon.

Entre los más celebrados: el langostino spicy, empanado crujiente y bañado en una reducción de chile guajillo y miel de palma; el taco de atún picante, con tartare de ventresca, chalota encurtida y crumble de nori; y la impactante combinación de alga crujiente, mantequilla de tomate asado, anchoa del Cantábrico y piparra dulce, una pieza que sintetizaba el umami mediterráneo en tres bocados.

La propuesta de González-Conejero no evitó los clásicos reinterpretados: su steak tartar, aliñado con yema curada y acompañado de una emulsión de rábano picante y wasabi suave, fue aclamado por su limpieza de sabor. Mientras, el brioche de ternera guisada con emulsión de setas silvestres —una versión bouchée de su famoso guiso de monte bajo— desató elogios por su jugosidad y equilibrio entre dulzor y tierra.

Del mar, destacaron el buñuelo de bacalao con alioli de manzana verde —una audaz combinación que funcionó a la perfección— y el roll de carrillera ibérica con queso crema y reducción de Pedro Ximénez, donde la gelatina natural de la cocción lenta se fundía con la cremosidad láctea.

El cierre dulce fue coral: mochi de queso curado de oveja y membrillo artesanal, mini dulces variados (desde piononos de yema hasta profiteroles de turrón de Jijona), y una croqueta de jamón ibérico 100 % bellota que, según varios comensales, «debería ser patrimonio inmaterial».

En la copa, coherencia territorial y calidad técnica:
B de Buenavista Godello D.O. Ribeiro, fresco y mineral, acompañó las piezas de mar y verdura.
Protos 9 meses, Tempranillo D.O. Ribera del Duero, con su estructura elegante y taninos sedosos, sostuvo con solvencia las propuestas cárnicas y contundentes.

«Queríamos que nadie se fuera con hambre de premios ni de sabor», comentó González-Conejero al finalizar la velada, entre aplausos espontáneos. «Esta noche no se trata de estrellas ni de galardones. Se trata de compartir. De recordar que la gastronomía, al fin y al cabo, es un acto de amor colectivo».

Y en La Cabaña Buenavista, esa noche, el amor se sirvió en miniaturas… y a gran escala.

Al final de la noche, después de los brindis, quedó claro que los Planes Gourmet RM 2025 no eran un punto de llegada, sino un pistoletazo de salida. Como escribió un asistente en su story de Instagram minutos después del cierre: «Murcia ya no espera a ser descubierta. Anoche, se presentó al mundo».

Y lo hizo, como siempre, con sencillez, con sabor… y con sabor a futuro.

Emisión íntegra disponible en La7.es y Mitele.es.

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